Incendio en Portugal:

“Por favor, no donen más comida. Mejor donen 50 céntimos”. Una responsable de Protección Civil se dirigía con estas palabras a la población del área afectada que se ha volcado con unos vecinos que han perdido por completo su vida, sus casas, sus animales, sus huertos, sus vehículos, sus naves…y 62 de ellos, sus vidas.

El caos prosigue en la zona devastada por el fuego, en pleno corazón de Portugal, una zona preciosa, en medio de la naturaleza, pero que en estos momentos no se puede ni siquiera intuir, tal es de densa la niebla que la cubre. Una nube que sobrepasa Coimbra, ciudad situada a 50 kilómetros de donde se originó el fuego, Pedrogao Grande. Las autoridades portuguesas reconocen están desbordadas ante la magnitud de la tragedia, con varios focos aún activos, que no pueden controlar ante las altas temperaturas, el fuerte viento y el denso humo que impide las actuaciones desde el aire.

Lugareños observan cómo avanza el fuego en plena noche Lugareños observan cómo avanza el fuego en plena noche (Miguel Riopa / AFP)

El fuego no cesa y no se sabe cuándo estará controlado

Una legión de bomberos, apoyada por centenares de militares, lucha contra un fuego que no cesa y, lo que es peor, no se sabe cuándo podrá ser controlado. Todo ello, con la fuerza que les proporciona una población en estado de shock que oscila entre la resignación por lo ocurrido y la rabia al considerar que este horror podría haber sido menor.

Los medios de comunicación portugueses empiezan a pedir responsabilidades por el retraso a la hora de enviar efectivos a la zona y de tomar decisiones como el corte de carreteras, lo que hubiera evitado la horrorosa muerte de unas 30 personas en sus coches, entre ellos, varios niños.

Miguel Manuel, de 23 años, en la zona de bosque quemado cerca de Pobrais, donde perdió a su madre Miguel Manuel, de 23 años, en la zona de bosque quemado cerca de Pobrais, donde perdió a su madre (Patricia De Melo Moreira / AFP)

“¿Cómo pudo propagarse el fuego a tal velocidad?”

Sin embargo, en las aldeas afectadas, los que consiguieron sobrevivir reconocen que la situación vivida el sábado fue “extraordinaria”. “El fuego estaba lejos, me acerqué a llamar a los bomberos y cuando regresé a la ventana ya estaba en el pueblo”, señala Joao Alves. ¿Cómo pudo propagarse a tal velocidad? Los expertos insisten en que se creó en la atmósfera una bomba, a lo que hay que sumar la complicada orografía de la zona.

El Gobierno, sin embargo, ha anunciado la apertura de una investigación, al menos, para evitar en lo posible que esta catástrofe se vuelva a repetir. “Que esto no vuelva a repetirse, gime Alves, pero ¿qué pasa con nosotros?”

“El fuego estaba lejos, llamé a los bomberos y cuando regresé a la ventana ya estaba en el pueblo”

Voluntarios hacen una cadena humana para trasnportar comida y agua en Pedrogao Grande Voluntarios hacen una cadena humana para trasnportar comida y agua en Pedrogao Grande (Miguel Vidal / Reuters)
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