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Inventar enemigos

En una campaña electoral es bueno tener enemigos. Los enemigos hacen más épicos los enfrentamientos electorales y siempre es más sencillo pedir el voto contra alguien que a favor de algo, porque hay que dar menos explicaciones. Esa debió ser la reflexión en el cuartel general de Podemos ante el evidente decaimiento de su campaña electoral. Los estrategas de la formación debieron valorar la conveniencia de calentar la campaña denunciando algo supuestamente escandaloso, y decidieron convertir a Amancio Ortega en su particular enemigo.

El señor Ortega ha construido desde la nada una de las empresas más grandes y prestigiosas del mundo de la moda, con miles de tiendas en los cinco continentes. INDITEX ha desarrollado un modelo y un sistema logístico que se explica en muchas escuelas de negocio. Es una de las empresas que mejor representa la marca España. Que paga cientos de millones en impuestos y que, junto a sus trabajadores, crea riqueza haya donde se establece.

Siendo todo esto cierto, también lo es que el grupo ha sido objeto de informes que denuncian prácticas de elusión fiscal, que no de fraude. Pero esa crítica razonable, reconociendo todos los demás éxitos, hubiera sido un juicio demasiado ponderado para construir un enemigo artificial en una campaña en declive.

La realidad no puede condicionar un buen ataque y la ponderación no proporciona titulares. Y ahí es donde viene lo más extravagante de este lamentable asunto, porque el ataque de Podemos contra Amancio Ortega consiste en la gravísima acusación de que el dueño de Zara tiene el atrevimiento de donar cientos de millones de euros al sistema público de salud, para adquirir alta tecnología de prevención y tratamiento oncológico.

La fórmula para inventar enemigos es conocida: un tercio de demagogia, otro de exageración y otro de medias verdades. El brebaje, agitado con unas gotas de arrogancia, produce como resultado que una “democracia digna”, la nuestra no debe serlo según Podemos, tenga que “rechazar las limosnas de Amancio Ortega”.

La técnica ha sido utilizada miles de veces en política, especialmente por la izquierda perezosa. Esa izquierda de tópicos para la que los ricos son siempre culpables de algo y su altruismo sospechoso. Son partidos que necesitan enemigos y si no los tienen los inventan, recuerden la casta. Convendría que en los nuevos gobiernos que se formen en los próximos meses, la cartera de salud no recaiga en manos de aquellos que rechazan donaciones que están salvando vidas. Y también vendría bien que antes de entrar en esos gobiernos, alguien les explique que las acciones de mecenazgo son útiles y positivas para determinadas áreas de la gestión pública.