Italia deja a la deriva a más de 600 personas rescatadas por el barco humanitario ‘Aquarius’

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La llegada al gobierno de Italia de la coalición formada por la xenófoba Liga y el Movimiento 5 Estrellas se ha estrenado con polémica ante la primera gestión de una crisis migratoria.

El ministro del Interior, Matteo Salvini, anunció el domingo que Italia no asumirá “un solo inmigrante más” cerrando la posibilidad a que atracara en sus costas el buque humanitario ‘Aquarius’ de Médicos sin Fronteras (MSF) y Sos Mediterranée. A pesar de que el buque humanitario que llevó a cabo los 6 rescates en la noche del sábado al domingo siguiendo indicaciones del Centro de Coordinación Marítima de Roma, Italia pretende que sea Malta quien se haga cargo de los inmigrantes y refugiados. La Marina italiana obligó a ‘Aquarius’ a echar el freno a 35 millas náuticas de Italia y 27 de Malta.

No obstante, alcaldes de Nápoles, Palermo, Messina, Reggio Calabria y Taranto se han ofrecido a abrir sus puertas a los 629 inmigrantes y refugiados -entre los que hay 123 menores no acompañados y 7 embarazadas- que fueron rescatados en aguas internacionales tras salir en pateras de Libia.

Ni la llamada de Naciones Unidas para que estas personas que necesitan asistencia urgentemente sean atendidas en tierra firme ha conseguido desatascar la situación.