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Italia se asoma a un bloqueo político, según los sondeos a pie de urna

Las encuestas estaban silenciadas desde hacía dos semanas y no servía ninguna referencia, ni siquiera la de las últimas elecciones, en 2013. Entonces Italia fue a las urnas con una ley electoral distinta, una votación que llegaba hasta el lunes por la mañana y un partido que arrasó sin tener ni siquiera candidato. Esta vez, 46 millones de italianos estaban llamados a resolver un entuerto que las encuestas llevaban pronosticando durante semanas.

Según los primeros sondeos a pie de urna para la cadena RAI (80.000 personas entrevistadas) el bloqueo estaría servido. El Movimiento 5 Estrellas ganaría las elecciones con un gran resultado (alrededor del 30%), pero no sería capaz de llegar a la mayoría necesaria. La coalición de centroderecha superaría en unos cuatro puntos a los grillinos, pero su resultado, peor de lo esperado, tampoco ayudaría a desbloquear la situación.

Las dos fuerzas políticas más destacadas ayer —el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la coalición de centroderecha— tenían la calculadora en el sur de Italia. Ahí se decidía realmente la contienda. El norte se daba por asegurado desde las filas de Silvio Berlusconi y compañía. Pero las regiones de Sicilia, Campania, Puglia y Lazio iban a ser la piedra Rosetta del enigma electoral italiano, el más incierto que se recuerda en un país cuya política no es precisamente sencilla de descifrar.
Pero el M5S tenía muy avanzada la conquista de ese territorio. Subió la participación, algo que habría beneficiado a los grillinos que lograron lo máximo a lo que podían aspirar: frenar al centroderecha, obtener un resultado que obligará a tenerles muy en cuenta en el escenario de los pactos poselectorales. Pero si los resultados se confirman, la voz cantante sigue siendo la del centroderecha, en plena lucha interna por el liderazgo del artefacto entre Matteo Salvini —los sondeos daban un empate— y Berlusconi.

Pero la suma de las cifras de Forza Italia, la ultraderecha populista de la Liga y Hermanos de Italia no alcanzaría para gobernar. De modo que se abrirán diversos escenarios. Incluido el que la propia coalición pesque en el caladero de otros partidos para alcanzar una base suficiente.

Salvini le disputa a Berlusconi el liderazgo de la coalición

Una de las batallas más apasionantes de estas elecciones era la que libraban silenciosamente Forza Italia y la Liga para liderar la coalición de centroderecha. Silvio Berlusconi y Matteo Salvini habían acordado que quien obtuviese un voto más elegiría al candidato a premierde la coalición. En el caso de Forza Italia es el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. En el de la Liga, el propio Salvini quiere erigirse en el aspirante a la presidencia del Consejo de Ministros.

Según las encuestas a pie de urna realizadas por las empresas EMG, Piepoli y Noto para la RAI al cierre de los colegios electorales, ambas formaciones estarían empatadas. Un pulso a cara de perro que podría terminar suponiendo un golpe de efecto en caso de que el recuento terminase decantándose por la Liga. El resultado añadiría agresividad a la fase poselectoral donde deben forjarse los posibles pactos de gobierno. El partido de corte lepenista es un fenómeno aupado por la crisis migratoria, que ha provocado unos 600.000 desembarcos en Italia en los últimos cinco años y que se ha convertido en su caballo de batalla.

El auge de la Liga podría también abrir la ventana al escenario más temido por la Unión Europea y los mercados. Es decir, un pacto entre el partido de Salvini y el Movimiento 5 Estrellas, que también ha flirteado en los últimos cinco años con la idea de convocar un referéndum sobre el euro.

El liderazgo de la Liga desactivaría también la opción Tajani, que continuaría en su cargo al frente del Parlamento Europeo. Pero difícilmente sería aceptable por el establishment y por las instituciones italianas, inquietas por el discurso antieuropeo de Salvini, que ha prometido que Italia saldrá de la moneda única si Europa no se aviene a negociar todos los tratados que perjudican a su país.

Desde que las encuestas dejaron de publicarse hace dos semanas, los números hablaban de un complicado rompecabezas partido en tres bloques: el centroderecha, el centroizquierda y el M5S. La gravedad del asunto y la prisa en solucionarlo, en cualquier caso, la marcarán los mercados y una prima de riesgo que empezará a morder si el bloqueo no se solventa.

Evitar el caos

El presidente de la República, Sergio Mattarella, y las instituciones del país ya trabajan en un escenario de consultas y pactos para evitar el caos. Los mercados, por supuesto, preferirían una gran coalición entre el centroizquierda —el Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi y +Europa de Emma Bonino— y Forza Italia, un artefacto político parecido al que ayer recibió luz verde definitiva en Alemania. En ese caso, debería encontrarse una figura de consenso, quizá externa a la Cámara —como sucedió en su momento con Mario Monti— que liderase la Gran Coalición italiana. Mario Draghi aparece últimamente en las quinielas. Pero más allá de estas variables, hay otras dos soluciones de emergencia que contemplarían un gran resultado del Movimiento 5 Estrellas.
El partido fundado por Beppe Grillo debería hacer sacrificios si quisiera formar parte de un Ejecutivo.

El más claro, renunciar a su promesa de no formar alianzas de gobierno. En el seno del M5S se ha hablado del tema durante toda la semana. Los números nunca le dieron una mayoría. Y una posibilidad evidente sería formar un Ejecutivo con el PD de Renzi y la izquierda de Libres e Iguales.
La otra, la que inquieta más a los mercados y a la Unión Europea, llevaría a decantarse por la Liga (que en las últimas elecciones llegó solo al 4,1%) y su socio pequeño, los posfascistas Hermanos de Italia. Esta es la preferida de personajes como Steve Bannon, el exasesor del presidente de EE UU, Donald Trump, que se encuentra estos días en Roma como hincha de las opciones más populistas (dicho por él mismo).

Pero algunos de los escenarios que se abrirían no han cambiado tanto. En 2013, el entonces secretario general del PD, Pier Luigi Bersani, ya buscó un pacto con el M5S, el famoso gobierno de cambio que le costó el puesto pese a haber obtenido un buen resultado (24,5% de los votos). Para Renzi, sin embargo, sería una partida complicada, la negación de todo lo que ha prometido hasta ahora respecto a no pactar con los “extremistas”. Una alianza que podría fagocitar definitivamente al PD.

La militancia del M5S tampoco vería bien esa opción. Sin embargo, los intereses personales podrían hacer cambiar de idea a muchos. El partido liderado ahora por Luigi di Maio no permite a sus representantes presentarse más de dos legislaturas. Una norma que afecta al propio candidato a primer ministro, que afronta ahora su segundo encargo. Si tuvieran que repetirse las elecciones, no podría volver a presentarse. Un dato que podría ayudarle a reconsiderar algunas de sus promesas. Cualquier escenario sería sometido a las bases mediante una votación telemática, como en anteriores ocasiones.

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