Jordi Alba, el gran perjudicado del nuevo sistema de Luis Enrique

El lateral ha perdido protagonismo desde que el Barcelona apuesta por el 3-4-3 que propició la remontada ante el PSG

El sistema de juego del Barcelona ha tenido que evolucionar esta temporada. Luis Enrique se iba quejando de que los rivales le habían encontrado el punto débil y ya se atrevían a presionar la salida del balón de los azulgranas poblando el centro del campo y colocando a los delanteros bastante más adelantados a la hora de defender. Los culés sufrieron más de la cuenta a pesar de ir solventando sus partidos. Ante el Betis o el Atlético de Madrid en Copa ya se vislumbró un cierto agotamiento en el modelo gestado hasta la fecha. El descalabro definitivo llegó en París. A partir de ese momento, la obsesión de Luis Enrique fue revertir la situación y eso pasó por retocar el dibujo táctico. Si bien se mantuvo el 4-3-3 en defensa, el equipo se transformaba en un arriesgado 3-4-3 en ataque.

El cambio sorprendió a sus rivales y fue la clave de la remontada pero ha conllevado una serie de situaciones que han afectado a varios jugadores de la plantilla. El más damnificado de todos ha sido Jordi Alba, después de que el técnico decidiera sacrificar los laterales y poblar el centro del campo. La participación del catalán ha disminuido considerablemente. Alba era uno de los futbolistas fijos en el once del técnico pero en los nueve partidos que se han disputado desde el empate copero (1-1) ante el Atlético de Madrid solo ha sido titular en cuatro. Es más se ha quedado fuera en partidos tan importantes como la vuelta europea ante el PSG, el choque liguero en el Calderón o el de este pasado domingo ante el Valencia.

Además, también ha repercutido en su forma de jugar. Alba es un futbolista que destaca por su proyección ofensiva. No en vano, es un extremo reconvertido por Unai Emery y sus mayores logros los ha conseguido como lateral recorriendo la banda hasta la línea de fondo. En las últimas ocasiones que ha jugado, con el nuevo sistema, ha visto recortada su proyección ofensiva al encontrarse a futbolistas que ocupaban su posición. Neymar, más retrasado, e Iniesta en el interior, impiden que el futbolista encuentre espacios en el ataque.

El propio Alba reconoció hace unos días los problemas que se había encontrado el Barcelona. «Los rivales te conocen más que años atrás y a veces nos cuesta. Pero ya estamos trabajando para dar con las soluciones». No obstante, el futbolista no esperaba que esas soluciones pasaran por su suplencia. Por este motivo, según se apunta desde diversos entornos, Alba estaría muy molesto con su nueva situación y podría haber iniciado contactos para buscar una salida si se ésta se prolonga. El City de Pep Guardiola podría ser un destino. El técnico catalán apostó fuertemente por Alba cuando éste estaba en el Valencia y no vería con malos ojos tenerle el próximo año bajo sus órdenes. Los veteranos Clichy y Kolarov parece que han agotado sus opciones en el Etihad Stadium y Alba sería el relevo perfecto.

De todas formas, la postura oficial del futbolista es no expresar su malestar y sumar dentro del vestuario. «Yo estoy a muerte con el técnico. A mí me ha ayudado mucho en conceptos que no dominaba. Llevamos tres años magníficos con Luis Enrique y vamos todos con él. Es el mejor entrenador que podemos tener. Conoce la casa y nos conoce a nosotros», aseguró Alba antes de la remontada ante el PSG en la que él no participó.

Luis Enrique piensa seguir contando con este sistema de juego, aunque no descarta alternarlo con el anterior. «En algún momento volveremos al 4-3-3, seguro, pero el 3-4-3 nos da variantes. Es un sistema al que el jugador ya está habituado. Se adquieren riesgos, pero no más allá de los que se pueden asumir con otros sistemas», ha explicado el técnico. El asturiano considera que «habrá rotaciones, seguro, porque el mes de abril va a ser atroz».

También Piqué considera que el equipo trabaja bien con este nuevo sistema, aunque como se vio ante el Valencia, les pueden crear ocasiones mucho más peligrosas que en otras situaciones. «Son los riesgos que planteamos. Somos muy ofensivos, nos gusta atacar bien, pero eso también tiene sus consecuencias. Creas espacios, muchos metros detrás de tu espalda. Ser defensa del Barça conlleva ser muy especial porque pocas defensas del mundo juegan con estos riesgos y hay que asumirlos», ha asegurado el central.

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