José Montilla: “Aún no estamos rotos”

El presidente de la Generalitat, José Montilla (Iznájar, 1955), advirtió hace diez años cuando estaba al frente del Govern, durante el segundo tripartito, de la creciente “desafección” de Catalunya hacia España. Su predicción, dice ahora, “desgraciadamente” se ha cumplido. “Por la crisis económica pero, sobre todo, porque a finales del año 2011 hay un gobierno con mayoría absoluta del PP que no ha querido ver el problema que tenía encima de la mesa”, lamenta el ex líder del PSC que no esconde su preocupación por la situación actual. También por el hecho de que el Govern y la mayoría parlamentaria que le da apoyo hayan decidido “prescindir del Estado de Derecho mediante la aprobación de unas leyes exprés que, en pocas horas, liquidan la Constitución, el Estatut y se violenta el derecho de los diputados”.

¿Por qué no se pudo evitar la sentencia del Estatut?

Hicimos todas las gestiones posibles. Hablamos con todo el mundo y cuando digo con todos es con todos. Para tratar de evitar la sentencia y para que se produjera la renovación del Constitucional, porque con aquella composición era difícil que saliera una sentencia interpretativa que no declarara ningún artículo inconstitucional. Desgraciadamente, en el TC en aquellos momentos hubo personas con una nula visión de estado. Como nula visión de estado tuvieron los que interpusieron el recurso, entre ellos el actual presidente del Gobierno central.

En el TC en aquellos momentos hubo personas con una nula visión de estado. Como nula visión de estado tuvieron los que interpusieron el recurso”

¿Todo comenzó entonces?

El origen de la situación actual no está exclusivamente en la sentencia, pero hay un antes y un después. También está la crisis económica, su gestión, la actitud del Gobierno del PP con cuatro años de mayoría absoluta que han contribuido a que las cosas se vayan deteriorando… En las elecciones del año 2010, en las que pierdo, el independentismo saca unos resultados que no son buenos. Quien gana las elecciones, CiU, lo hace con un programa en el que no sólo no se hablaba de la independencia, no se hablaba de la consulta. El cambio fundamental de tendencia ha venido después, en el año 2012, cuando ya estaba gobernando el PP y ha habido una actitud de cerrazón, cuando no, de incremento de las ofensas.

En el 2010 se produce una primera manifestación masiva bajo el lema ‘Som una nació. Nosaltres decidim’, y luego desde el 2012 no han parado hasta ahora.

En el 2011 no hubo. Cuando Artur Mas gana las elecciones en el 2010, ¿con quién gobierna? ¿quién le da apoyo? ¿quién le aprueba los presupuestos del 2011? El PP. Le apoya en las leyes, le apoya en los cambios legislativos, por ejemplo los que tienen que ver con la corporación catalana de los medios de comunicación. Y los presupuestos del 2011 y del 2012. Son presupuestos compartidos por Convergencia i Unió y el Partido Popular.

El expresidente de la Generalitat, en su despacho
El expresidente de la Generalitat, en su despacho
(Ana Jiménez)

Pero en el 2012 sí que convoca elecciones con la promesa de la consulta

Supongo que Mas se ve obnubilado por la gran afluencia de manifestantes. Hay personas que le convencen que si avanza elecciones ganará por mayoría absoluta. Juega esa carta y la pierde.

El expresidente José María Aznar dijo hace años y repitió hace poco que «antes de romperse España, se rompería Catalunya». ¿Estamos rotos?

No, pero podemos llegar a estarlo. A mí una de las cosas que más me preocupa de este proceso es la creciente división en el seno de la sociedad. Ya sé que hay a muchas personas, especialmente del mundo independentista, que no le gusta que se diga: pero es negar una realidad. ¿La sociedad catalana hoy está dividida? No, pero puede llegar a estarlo. Facilitar eso, sí que me parece la más grande irresponsabilidad. Y de eso no hay un culpable, hay más de uno.

No soy optimista pxorque puede que el día 2 podamos estar peor que el día 30”

¿Había dos Catalunyas pero no se veían porque estaban tapadas por las palmeras del oasis?

Yo no creo que hubiera dos Catalunyas. Hay muchas personas de diferente ideología, de izquierdas y de derechas; nacionalistas y no nacionalistas que, durante décadas, han estado trabajando para conseguir la unidad civil del pueblo de Catalunya, que no está garantizada porque sí. La unidad civil se puede romper si hay actitudes irresponsables que trabajan para la parte y no para el todo.

El diálogo… Parece difícil.

Más pronto que tarde aparecerá.

El PP ha perdido la mayoría absoluta y está gobernando después de una legislatura fallida que duró meses. Está necesitado de pactos. El principal problema que tiene encima de la mesa, que tenemos todos, es lo que algunos llaman el problema catalán que sólo se puede solventar dialogando, pactando y negociando. Y lo tendrán que hacer.

Montilla observa con pesimismo el actual momento catalán
Montilla observa con pesimismo el actual momento catalán
(Ana Jiménez)

¿Pero hay interlocutores?

Los interlocutores a veces lo acaban siendo por necesidad. Antes ha aparecido Aznar: Él pactó con CiU, y CiU estaba encantada. Y pactó con el PNV. Xabier Arzalluz dijo aquello de “he conseguido más en 14 días con Aznar que en 13 años con Felipe González”. Ya no sólo por responsabilidad, sino también por necesidad, se tendrá que negociar.

Entonces es optimista.

No. No lo soy, porque puede que el día 2 podamos estar peor que el día 30. Pero eso no quiere decir que no tengamos la obligación de intentarlo. Y creo que los ciudadanos deben de exigir a sus gobernantes, en este caso el Gobierno de España y al Govern, que dialoguen, negocien y pacten.

La unidad civil se puede romper si hay actitudes irresponsables que trabajan para la parte y no para el todo”

¿Qué se tendría que negociar y pactar?

Algo que pueda ser aceptable para la mayoría y eso excluye los extremos. En España hay quien no quiere tocar nada y en Catalunya hay también una parte importante de la población que lo que quiere es marcharse. Yo creo que ni una cosa ni otra son posibles si queremos garantizar la convivencia en el futuro.

La reforma federal de la Constitución…

Una reforma que pueda dar acogida a reivindicaciones de Catalunya, que permita modernizar el Estado de las autonomías, que tiene casi 40 años. Y es evidente que en 40 años han cambiado mucho las cosas. El Estado de las autonomías necesita adaptarse, aprender, sacar conclusiones de las cosas que han funcionado en este período precisamente para poder renovar ese contrato de respetar la diversidad, la diferencia, la personalidad de los diferentes pueblos y naciones que viven en España y, a la vez, para seguir viviendo juntos en un proyecto compartido.

El Estado de las autonomías necesita adaptarse, aprender, sacar conclusiones de las cosas que han funcionado”

¿Y el pacto fiscal?

El pacto de financiación del año 2009 es un pacto fiscal y, de hecho, ha habido más de uno. El del 2009 fue un avance muy importante si lo vemos en perspectiva de donde veníamos, lo que pasa es que coincidió con la recesión económica. En estos momentos ha habido por parte de la comisión de expertos una serie de estudios que a lo que han de dar pie es a que la ley se modifique como prevé la propia ley que, por sí misma, preveía que se tenía que haber modificado hace más de dos años. Hay unos documentos que pueden servir de punto de partida precisamente para negociar eso. Un nuevo sistema de financiación que ha de ofrecer más autonomía.

¿Qué le parece que la Fiscalía haya citado a más de 700 alcaldes y que le diga que si no colaboran los puede detener?

Como lo han hecho no ha sido lo mejor… Cualquier ciudadano, si recibe una notificación para ir al juzgado, ha de ir. Los alcaldes, los diputados y los senadores: los miembros de cualquier gobierno no tienen más derechos que los que tienen los ciudadanos. No están por encima de las leyes. Y cada uno ha de ser consecuente con sus actos. Si un juzgado o la fiscalía te llama para hacer unas diligencias tu obligación es ir: seas alcalde o no lo seas. Has de ir porque, si no, te pueden obligar a ir.

¿Y con respecto a que se les interpele para que cedan locales?

A los alcaldes se les ha de dejar en paz, que ejerzan sus funciones según ellos crean, y por lo tanto siendo responsables de sus propios actos. Y los que quieran cumplir con las leyes y no situarse fuera del estado de derecho, lo han de poder hacer. Es que es el gobierno que lo tiene que garantizar también, no sólo la justicia. Y deseo que los que opten por otros caminos que acaben reflexionando que desde luego hacen un flaco favor a los ciudadanos.

Lo que se tendría que negociar sería algo que pueda ser aceptable para la mayoría, y eso excluye a los extremos”

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