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Juan Luis Steegmann, diputado de Vox: «Antivacunas, aullar lo que queráis. Voy a defender la vacunación contra el coronavirus hasta el final de la epidemia»

Juan Luis Steegmann Olmedillas (Imagen: VOX)

AD.- Juan Luis Steegmann Olmedillas pertenece a la totalitaria secta covidiana. Lo hace a través de un partido que se dice liberal. Este hematólogo también pertenece a la secta médica. Es diputado y responsable sanitario de Vox. En su época de estudiante abrazó las criminales tesis marxistas, aunque sin llegar a militar en el Partido Comunista…para no perder la beca. Totalitaria y liberticida ideología que reverenció bien entrada la década de los ochenta. Incluso, posteriormente, militando hasta 2004 en el PSOE.

Hoy, siniestro bata blanca, igual de totalitario. Despótica y diabólicamente soberbio, tan solo realizó una transferencia en el objeto de idolatría: ayer el proletariado, hoy la sanidad. Steegmann, un peligro público, ideólogo de la vacunación forzosa, el que ha transformado a Vox en un partido que en su día defendía la vacunación opcional a convertirse en los únicos – de momento- que aplauden la vacunación forzosa. Y todo gracias al colega Steegmann.

Como muestra, un tuit colgado este sábado 20 de noviembre, donde Steegman defiende sañudamente las vacunas (¡fuera máscaras!)

Esto ha dejado escrito el dirigente de Vox: “Me ratifico. Y me importan un bledo, insultos y difamaciones. Voy a defender la vacunación y los fármacos contra el coronavirus no sólo como médico, sino como político, hasta el final de la epidemia, y contra viento y marea. Así que, antivacunas, aullar lo que queráis”.

No tardaron en asomar las críticas a sus manifestaciones. Una de las más rotundas vino de la mano de la diputada tránsfuga en el Parlamento de Andalucía, Belinda Rodríguez (otra que tal). Esto respondió la almeriense y promotora de un partido en ciernes que liderará al alimón con un banderillero de Córdoba (sic):

“En un partido serio, usted ya hubiera DIMITIDO. Defenderemos la Libertad de todos los españoles ante los que lucháis por implantarnos una dictadura con la excusa del COVID”.

Por su parte, la psicóloga, escritora y colaboradora de AD, Magdalena del Amo, ha manifestado lo que sigue: “Luis Steegmann Olmedillas –menuda joya—, portavoz de Sanidad en el Congreso de los Diputados, para más inri. Es un personaje que a muchos nos da muy mala espina. Sé que fue fichado directamente por Santiago Abascal, que tiene fama de brillante, que está muy bien valorado, tanto en el partido como fuera de él, y que su currículum es abultado. Sin embargo, si es tan cualificado como se resalta, resulta muy extraña su reacción ante la pandemia de diseño de la OMS y su compadreo con las medidas totalitarias –incluidas el confinamiento y las mascarillas—, así como su mimetismo con la psicosis colectiva por el virus asesino”.

Y añade Magdalena del Amo: “El inefable Steegmann debería explicarnos por qué frenó los documentos sobre la naturaleza del SARS-coV-2 y otros extremos de la pandemia, que un grupo de científicos independientes entregó a sus compañeros de partido, en concreto, del extinto Gobierno de Murcia. Conozco a algunos de los implicados en el informe, con los que se celebraron reuniones muy jugosas y esperanzadoras, pero la decepción fue total. Sabemos que lo paralizó Steegmann, pero ignoramos si Abascal llegó a conocer este asunto. Dicho esto, una de dos: o Steegman no es tan cualificado, o sirve a intereses ocultos. Me atrevo a decir que es un infiltrado, una especie de topo, que cumple una función, quizá la de manipular y hacer labor de zapa a favor de los globalistas. En el caso que acabo de narrar, está más que claro. Él fue el impulsor de la vacuna obligatoria en el partido, y así lo anunciaron en su web. Ahora está sembrando la ponzoña de que hay que vacunar a los niños. ¡Los niños! Van a por ellos. Abascal, me dirijo a ti: ‘Échalo o te hunde, nos hunde. El tema tiene más trascendencia que los menas o el pin parental, siendo estos importantes. Piensa que a los médicos nazis no les faltaba cualificación, pero no tenían alma, cosa imprescindible en los encargados de velar por la salud de sus congéneres’”.

Es paradójico que en el asunto vacunas, nada diferencie a unos políticos de otros. Es más, compiten por llevarse el premio al gran vacunador. Esta casta es capaz de enfrentarse por nimiedades demagógicas, pero ni una sola duda, ni una palabra sobre la mayor amenaza que se cierne sobre la humanidad en toda su historia.

A pesar de todo, seguimos manteniendo la misma esperanza del principio y animamos a los despiertos a seguir en la lucha, aunque comprendemos que ya se está haciendo visible el cansancio ante tanto oído sordo, tanta disonancia cognitiva, tanta mentira, tanta manipulación, tanta maldad organizada. ¡Y tanto protagonismo absurdo por parte de algunos disidentes, adictos ya al foco y al micrófono! Ne quid nimis. Pero no queda otra. Por eso estamos aquí en este momento, diciendo estas cosas, con el único fin de sacudir alguna conciencia rezagada y hacer que el grano de mostaza germine y se haga un gran árbol donde vengan a anidar las aves del cielo–ya sabéis cuánto me gusta esta parábola—. Visto desde una perspectiva espiritual, esto es un doble espejo: el reflejo de la gran lucha en las alturas entre el Bien y el Mal, y el espejo de lo que somos como humanidad, con todas nuestras grandezas y limitaciones. Una oportunidad para conectar con nuestro corazón, con nuestra verdadera esencia divina.

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