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“Judas, vil traidor, rata inmoral”… El independentista arrepentido se desahoga y cuenta las intimidades del procés

Santi Vila, el secesionista “arrepentido”, el político que abandonó su puesto como consejero de la Generalidad por la declaración de independencia publica nuevo libro Vencer y convencer (Ediciones Península) tras el polémico y “justificativo” De héroes y traidores. “El independentismo más fanatizado había construido una imagen de mi persona asociada de forma explícita a una especie de Judas, un vil traidor que en los programas de la televisión pública catalana era caricaturizado con total impunidad, literalmente como una rata inmoral sin contrapunto crítico alguno”, cuenta este doctor en Historia Contemporánea en su nueva obra, de titulo unamuniano.

Procedente de Convergencia Democrática de Cataluña, Santi Vila encajaría como un guante en el perfil convergente del que se subía al carro procesista revolucionario de farol. El 26 de octubre, tras la declaración de independencia que siguió al referéndum del 1-O, Vila presenta su dimisión como Consejero de Empresa de la Generalidad. Fue juzgado por el Tribunal Supremo y condenado a una multa de diez meses con una cuota diaria de 200 euros e inhabilitación especial por un año y ocho meses por un delito de desobediencia.

La situación de Santi Vila con respecto a sus antiguos compañeros de viaje huidos o encarcelados no es fácil, y es por este motivo que lo que escribe el ex consejero puede tener tanto interés morboso. No defrauda: “El Govern de Puigdemont fue un fake en toda regla, un farol propio del más burdo de los jugadores de póker, en palabras de la consellera Ponsatí; para los antiindependentistas, aquel Gobierno fuimos una panda de irresponsables”.

En el libro, Santi Vila reconoce que no había ningún plan ni ninguna nueva república en marcha: “Sabiendo como sabíamos todos los miembros del Govern que no había preparada ninguna estructura de Estado para implementar ninguna nueva república, que no estaba en nuestro ánimo echarnos al monte y provocar un conflicto civil, incitando a asaltar autopistas, puertos o aeropuertos, teniendo claro que las nóminas de médicos, maestros, mossos d’esquadra y demás funcionarios dependían única y exclusivamente de la transferencia de la Hacienda Pública española, ¿era imaginable por alguien maduro y responsable que se llevara a cabo el más mínimo disparate que pudiera poner todo eso en riesgo? Confieso que no entraba en mi cabeza y que todavía hoy me sorprende tener que dedicar un solo minuto a discutir sobre el tema con los que opinan lo contrario”, dice en su libro.

Tampoco hubo demasiado heroismo entre las filas independentistas, según la visión de Vila: “El Gobierno de España aplicó el 155 el viernes 27 de octubre y el lunes siguiente, puntuales como un reloj suizo, todos los políticos y funcionarios presuntamente rebeldes fueron a sus puestos de trabajo, a cumplir diligentemente con sus obligaciones y con las instrucciones dictadas por el Gobierno de España”, escribe. Y continúa: “Desde esta perspectiva, pretender situar aquellos hechos como un verdadero ‘golpe de Estado posmoderno’, como intentó la Fiscalía en sus conclusiones, me resultó cuando menos chocante. Claro que reivindicar desde entonces la existencia, en algún lugar del mundo, de una República catalana, como si de una nueva ‘Freedonia’ se tratara, también tiene su guasa”.

Con opiniones tan demoledoras sobre lo que supuso el procés, en el que todavía está instalado el entorno convergente a través de partidos como JxCat o PDeCAT, es lógico que Santi Vila no encuentre demasiado acomodo entre sus excompañeros: “Pocos de mis antiguos amigos y colaboradores políticos se atrevieron a salir públicamente en mi defensa en ningún momento”, dice en Vencer y convencer donde cuenta lo que le dijeron Xavier Trias y David Bonvehí: “Seguramente hiciste lo correcto y ojalá tus tesis se hubiesen impuesto, Santi, pero con gente en la cárcel no ha llegado todavía el momento de hacer autocrítica y tú, al hacerlo, te has situado en el campo del enemigo”. Se lo dijeron, cuenta Vila, “una tarde del mes de junio, en un triste y discreto bar del passeig de Sant Joan, de Barcelona”, en donde le citaron “para poder hablar conmigo sin ser vistos”, mientras le sugerían que se diera de baja del partido “si no quería sufrir un linchamiento en el congreso que se iba a celebrar a partir del 20 de julio de aquel año”.

A pesar de todas estas críticas, Santi Vila continúa siendo rigurosamente equidistante y fía la independencia la buen o mal hacer de uno y otro bando: “En este punto siempre recuerdo que cuantos más disparates hacíamos en la legislatura pasada, más me recordaba el president Puigdemont la capacidad inagotable de nuestros adversarios de correspondernos con errores políticos aún más bestiales”, relata.

El libro, en el que también cuenta su reconciliación con Puigdemont en Waterloo, a finales de noviembre de 2019, y da su opinión sobre cómo reconducir la situación, estará disponible en las librerías a partir de este martes 11 de febrero.