Juicio de pornovenganza en la Urbana: “Quería que me vieran como a una puta”

Rosa Peral ha entrado en la sala 319 de la Ciutat de la Justícia, en la que se ha celebrado el juicio por la pornovenganza que sufrió –presumiblemente por parte de un subinspector de la Guardia Urbana de Barcelona el 23 de febrero del 2008, vestida enteramente de negro. Bailarinas, pantalones de pinza, jersey y fular. Incluso la goma con la que se sujetaba holgadamente su cabellera oscura también era negra.

Ha entrado esposada porque lleva casi medio año en prisión preventiva. Rosa también es el centro del triángulo sexual que estalló en el crimen de los urbanos. El cuerpo de su pareja –otro guardia urbano en el 2017 apareció calcinado en un coche y ella y su amante –otro policía municipal fueron arrestados por su asesinato. Esta condición de presunta homicida de un policía estaba presente en la sala, aunque no tenga nada que ver con un proceso en la que ella ha comparecido como víctima y por hechos que ocurrieron 9 años antes del asesinato. Le han sacado las esposas y se ha sentado, tal vez por azar, justo delante de su padre, presente en la sala. Él estaba tan cerca que podía acariciar la espalda a su hija si se derrumbaba. Y así ha sido.

Fotos en diferentes encuentros

El juicio ha arrancado con la declaración del acusado, Óscar S., un subinspector que entre finales del 2007 y comienzos del 2008 mantuvo una relación “sexual” con Rosa, quien entonces, con 23 años de edad, ya salía con el que terminaría siendo el padre de sus dos hijas. Para el policía acusado, entonces cabo en la comisaría de Ciutat Vella, precisamente porque ella ya tenía uno, él nunca fue su “novio”. Entre Rosa y él solo había sexo.

Óscar ha explicado durante su declaración que, durante aquellos encuentros carnales con Rosa, se tomaron fotografías en diversas ocasiones. Ha deslizado también que creía que para ella eso era algo frecuente y que se había retratado junto a otros amantes. La relación entre ambos no se rompió el 23 de febrero del 2008, cuando -supuestamente- una de esas fotografías, en la que aparecía Rosa practicando una felación, fue enviada desde la cuenta de correos de Hotmail de la mujer masivamente a todos los contactos de ella. El policía ha negado tajantemente que él fuera el responsable del envío de ese correo. Porque ni siquiera tenía la contraseña del Hotmail de Rosa. Además, ha subrayado, la fotografía divulgada en realidad no le concierne: “No reconozco ese pene como el mío“, ha declarado.

“Era la chica de la foto”

El abogado defensor de Óscar ha sorprendido por su agresividad interrogando a Rosa, que ha terminando llorando. La jueza ha ofrecido interrumpir la sesión pero la mujer, tras beber agua y secarse las lágrimas con un pañuelo de papel, ha proseguido sin requerir la pausa. La versión de Rosa es que no eran solo amantes sino que durante las Navidades del 2007-08 estaban a un paso de “afianzar la relación“. A finales de febrero, no obstante, la relación seguía sin afianzarse.

Rosa ha explicado que cree que Óscar llevó a cabo la pornovenganza para que todos se apartaran de ella. Para que la vieran “como una puta“. El hipotético plan funcionó porque a partir de entonces comenzó a sentir que dentro del cuerpo municipal sus compañeros la miraban y comentaban: “es ella, la chica de la foto”. El calvario que asegura que vivió entonces requirió incluso una atención psicológica que recibió “en secreto”.

Según su versión, Óscar tomó la fotografía con su cámara digital, entró en su correo de Hotmail –tenía la contraseña porque ella se la dio- y pulsó enviar a todos. El pene que aparece en la imagen, además, es el de Óscar porque tiene una cicatriz “particular” que permitiría contrastarlo.

Una víctima y/o una asesina

El crimen de los urbanos estaba presente hoy en el juicio porque sin su existencia, nada pondría en duda la versión de Rosa, bella, de negro y con la voz temblorosa. No ha dado la impresión de estar hilvanando un discurso ficticio sino de estar contando solo lo que recordaba. Durante el juicio incluso se ha escuchado una grabación de audio en la que Óscar admite los hechos. El problema es que es la misma mujer que está en prisión por -presuntamente- asesinar y quemar el cuerpo de su novio hace 6 meses. 

Los compañeros de Rosa y Óscar en la Urbana tienen pocas dudas sobre lo sucedido: Óscar es inocente, porque estaban con él cuando la fotografía fue enviada y, sobre todo, porque ven a Rosa capaz de cargar contra él sin motivos. Para la fiscal también está claro pero en sentido inverso: es culpable y deberá pagarlo con 2 o 3 años de cárcel. La jueza decidirá. 

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