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Kiki Morente: “Barcelona le dio un calor a mi padre que pocos lugares le han brindado”

Kiki Morente (Jose Enrique Morente Carbonell, 1989) es el benjamín de uno de los clanes más respetados de la aristocracia flamenca. Hijo del maestro Enrique Morente, quien le inculcó el amor por la guitarra, presenta ‘Albayzín’, su primer trabajo como cantaor y la primera piedra de una carrera prometedora.

Usted lleva toda la vida empapándose de flamenco. Su debut como cantaor era, pues, esperado.

Me tomo este debut con responsabilidad, pero con mucha naturalidad. Viniendo de una familia de artistas -en el sentido extenso del término, ya que en el disco participan grandes guitarristas como Juan y Pepe Habichuela y Juan Carmona Camborio con los que no tengo lazos de sangre pero también son familia-, he vivido rodeado de cante flamenco. Desde el respeto, la disciplina y la profesionalidad, estoy intentando encontrar el equilibrio entre el sello Morente y mi propia voz.

‘Albayzín’ es el nombre de su disco debut y un topónimo importante en su vida.

‘Albayzín’ es mi carta de presentación como cantaor, sin renunciar a la guitarra, y un homenaje a mis orígenes. Este barrio granadino, que lleva la tradición por bandera y donde se oyen guitarras y castañuelas desde primera hora de la mañana, nos lo ha dado todo a mi padre y a mí.

Ahora el flamenco se encuentra en un momento transgresor, pero usted ha optado por un disco de cante clásico.

Mi padre me puso unos deberes que se quedaron a medias: haz un disco de cante flamenco con sus sevillanas, bulerías, fandangos y soleás. La casa se tiene que empezar por los cimientos, beber de los clásicos para aprender y encontrar tu propio camino. En este disco, que he trabajado desde el 2009 rodeado de grandes artistas, he querido mostrar quién soy.

Y ¿cuánto hay de su padre en este álbum?

Él está muy presente de la misma forma que lo está en todo lo que hago y lo que expreso. Antes de dar algo por bueno, me pregunto qué pensaría él. También intento empaparme de lo clásico de Estrella y lo rockero de Soleá. ¡Soy afortunado!

¿Su concierto de esta noche será una actuación de flamenco ortodoxo?

En el concierto voy a plasmar el cante flamenco que hay en el disco, pero mezclándolo con la improvisación, que no puede faltar en un festival de jazz. Estaré acompañado de grandes artistas como David Carmona, un genio de la guitarra, Pedro ‘Popo’ Gabarre en la percusión y Konstan González, que aportará tintes jazzísticos con el contrabajo.

Ahora que la irrupción de Rosalía ha vuelto a poner el debate en el punto de mira, ¿qué opina de los límites del flamenco?

El flamenco se encuentra en un momento transgresor y moderno. Hay que trabajar mucho y aprender, aprovechar las oportunidades. Artistas como Rosalía o mi hermana Soleá acercan el flamenco a otros públicos y creo que esto es muy positivo. Hay un flamenco tradicional y ortodoxo, pero también existen otras variantes que fusionan estilos y a mí me parece que todas pueden convivir.

Su disco ‘Albayzín’ salió el año pasado, pero hoy lo presenta en Barcelona.

Barcelona le dio un calor a mi padre que pocos lugares le han brindado. Además, no sé cómo se las apañó, pero el último concierto que dio, organizado por su gran amiga Mayte Martín, fue en el Molino del Paral·lel. ¿Y el brutal homenaje que le rindió el Taller de Músics en la sala BARTS? Para mi esta es una cita especial y he venido a disfrutar de la música y a hacer que el público disfrute conmigo.