La aceituna de mesa no engorda

La imagen es aceptable en apariencia pero a medida que se acerca uno se percibe otra realidad. Los olivos muestran aceitunas, sí, pero las que hay son poco verdeables, esto es, no han alcanzado el verdor apto para poder ser comidas. Les falta peso y calibre. Así ha arrancado la campaña de aceituna de mesa (también llamada de verdeo o aderezo) en Extremadura, lastrada por la escasez de precipitaciones (septiembre se fue sin una sola gota en la región). Cada día que transcurre sin llover, unido a las altas temperaturas, hace que disminuya la estimación de cosecha potencialmente verdeable y, de paso, genera más inquietud ante la siguiente campaña de aceituna para almazara.

«No sabemos cómo acabaremos. Tiene mala pinta el verdeo. Muchas aceitunas no se van a poder coger para aderezo. Casi será mejor dejarlas para almazara. Bueno, eso si llegan para entonces, porque como no llueva a corto plazo no valdrán», reflexiona Rafael Cerezo Galán, de 63 años.

Cerezo es agricultor de la localidad de Torremejía, municipio situado a medio camino entre Mérida y Almendralejo. Tierra de Barros es el área geográfica con mayor presencia de olivar con producción de verdeo en Extremadura. La otra se sitúa en el norte extremeño.

Hay pocas entradas de aceitunas de verdeo en cooperativas y algunos puestos están cerrados

«Kilos hay, el problema es que la aceituna está ya arrugada. Y ya no vale en buena medida para mesa. Ni aunque lloviera a cortísimo plazo en nuestra zona. En la provincia de Cáceres este año se van a cambiar las tornas. Si normalmente un 80% de la aceituna es para mesa y un 20% para molino, este año será al revés», relata Bienvenido Iglesias, presidente de la cooperativa La Pilarica, en la comarca de Las Hurdes.

La Pilarca está asentada en Caminomorisco y agrupa a cien oleicultores de la zona más septentrional de Extremadura.

«La campaña ha arrancado con preocupación. Hay kilos pero no calibre, y tampoco el rendimiento que puede tener en caso de que se deje para molino», remata Catalina García, dirigente de UPA-UCE e integrante de la Interprofesional de la Aceituna de Mesa (Interaceituna).

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Se trata de una entidad en la que está representado el 94% del sector productor e industrial de este cultivo que en la última década ha ganado un peso extraordinario en la exportación agroalimentaria española. El subsector de la aceituna de verdeo es de gran relevancia en el conjunto de la industria agroalimentaria nacional, tanto por el número de empleos que genera como por su volumen de producción y exportación. España lidera el mercado mundial en ambos terrenos.

Según Interaceituna, propicia más de 8.000 empleos directos, más de seis millones de jornales por la recolección y el cultivo del olivo, a los que hay que añadir los creados por las empresas y fábricas auxiliares como las de vidrio, hojalata, cartonaje, maquinaria, transportes… Todo esto, según la Interprofesional, aporta al PIB nacional alrededor de 1.000 millones de euros.

Escaso calibre y peso

En clave extremeña, el peso de la aceituna de mesa es notable. Extremadura produce el 21% de la aceituna de verdeo en toda España. Más de 120 toneladas por campaña. «Había muchas expectativas por continuar con la senda de los últimos años pero la campaña ha arrancado de una forma triste», expresa a este periódico Manuel Zambrano, responsable de la sectorial de aceituna de mesa de Viñaoliva.

El grupo Viñaoliva y sus cooperativas socias recolectan una media por campaña de 15 a 20 millones de kilos de aceituna para aderezo.

Según el grupo cooperativo, aproximadamente de las 184.845 hectáreas de superficie de olivar existentes en nuestro territorio (el segundo con más olivos del país), 20.053 son dedicadas a la aceituna de mesa. Están concentradas principalmente en la provincia de Badajoz, con más de un 63% de la producción final. Las variedades carrasqueña y manzanillas son las habituales de Extremadura.

Extremadura produce el 21% de la aceituna de mesa de España, líder mundial de producción y exportación

«Las entradas de aceituna son muy escasas a estas alturas. El agricultor está esperando a que pueda llover y tener mejor calibre y peso», indica Zambrano. Y enfatiza que la ausencia prolongada de precipitaciones a lo largo de este año hace que aunque la aceituna sea bien visible en muchos olivos no está en las condiciones más favorables para su recogida.

«El árbol está chupando de la aceituna y no al revés porque no tiene humedad ni reservas de agua», incide Rafael Cerezo, que cuenta con unos 1.400 olivos en su parcela situada en el camino de Arroyo de San Serván. Olivos que, a pesar de estar apoyados por el riego por goteo, tienen bastante menos producto y tamaño que otros años.

Lo normal en este terreno, asegura, es cosechar 32.000 kilos de aceituna. En esta ocasión, no cree que se pase de la barrera de los 20.000.

«La aceituna se está poniendo arrugada y en otros casos, negra. Tiene poca carne. La campaña va a ser mala. El campo está muy desgraciado este año», concluye expresivamente el agricultor torremejiense.

Interaceituna estimó a principios de campaña que la de este año iba a rondar las 565.560 toneladas en el conjunto del país, lo que supondría una cifra inferior a la media de las cuatro últimas campañas. Pero esas 565.000 toneladas se dan ya como una cifra inalcanzable por el sector productor vista la evolución meteorológica del último mes. Ya a mitad de septiembre, Asaja Sevilla reducía a 529.000 toneladas lo que se recogería de los olivos. Un efecto colateral es que se reducirán sustancialmente el número de jornales necesarios estos meses.

«Aquí no se puede llevar para aderezo la aceituna y si fuera ahora mismo para molino estaríamos con un rendimiento muy bajo, por debajo del diez por ciento. Como no cambie el tiempo en los próximos días vamos a tener un problema muy importante este año. Bueno, ya lo tenemos pero se trata de no ir a peor todavía, añade Bienvenido Iglesias.

El oleicutor de la comarca de Las Hurdes no se lanza a emitir una estimación sobre la reducción de cosecha, una reducción que tampoco se atreven a calcular el resto de los entrevistados por este diario para elaborar esta información.

Al margen de un menor y mejor producto, la situación se complica doblemente por otros dos factores. Según destaca el representante de Viñaoliva, en las cooperativas hay stock de aceituna de verdeo del año pasado. Esto es, hay que dar salida primero a las del último ejercicio.

Además, tampoco hay unos precios estables ni tampoco altos, al contrario que ha sucedido en las últimas cosechas. De hecho, en algunos puestos de recogida de aceituna de la región se ha colgado el cartel de cierre temporal para recoger para aderezo por escasa actividad.

En otros casos se les ha dicho a los agricultores que pueden llevarla pero sin precio concreto. «Que los agricultores se piensen realmente las consecuencias de entregar producto sin precio de antemano. Eso ni es positivo ni recomendable», enfatiza Catalina García, de UPA-UCE.

Comercialización de aceite

La excelente calidad, como ha venido ocurriendo en épocas recientes, no va a ser la nota dominante en esta campaña de verdeo. La Interprofesional del sector habla literalmente de «una gran cantidad de parcelas agostadas o con frutos arrugados y con calibres pequeños, que invalidan un alto porcentaje para su recolección en verde».

«A estas alturas ya tenemos claro que va a haber bastante menor producción y que también hay más aceitunas arrugadas y que no van a servir para verdeo pero me gusta ser prudente siempre. Vamos a ver cómo acaba todo, incluido el asunto del precio, básico para los agricultores», añade García. La perspectiva de campaña en Andalucía, el referente nacional, es bastante similar aunque en algunas zonas como Málaga las lluvias de septiembre han sido un auténtico salvavidas para los productores.

Como ya se ha avanzado, este año buena parte de la aceituna de mesa se transformará en aceite. Y no solo por un verdeo deficiente sino por la buena marcha de este último mercado. Si siguen las buenas previsiones (se contempla un precio medio del aceite de oliva de 3,80 euros por kilo), más crecerá la actividad de las almazaras.

A eso se añade que las industrias están comercializando mejor el aceite correspondiente aún a la pasada campaña. Según datos del Ministerio de Agricultura a 31 de agosto pasado, las ventas totales (mercado interior más exportaciones) han llegado hasta 1.303.300 toneladas, lo que supone un incremento del 3% con respecto a la campaña anterior y del 3,5% con respecto a la media de las cuatro últimas.

«Eso de las buenas previsiones para un agricultor… No soy yo de los que les gusta pensar mucho en eso. Estamos siempre muy pendientes de lo que nos pasa ahora y lo que tenemos ahora es un mal panorama de verdeo. Lo que sí queda claro es que seguimos estando muy expuesto a lo que diga el cielo aunque se haya puesto mucho goteo en el olivar», finaliza Rafael Cerezo.

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