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La ANC impone el cierre de estaciones de metro por la Diada

Barcelona, 09 de septiembre de 2020 (04:55 CET)

«Igual de irresponsable es hacer esta manifestación que coger el metro para ir a trabajar». La frase la dijo la coordinadora de movilizaciones de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) a principios de septiembre, para defender que la entidad independentista cumplirá «estrictamente» las medidas anti-coronavirus en las decenas de manifestaciones que ha convocado por la Diada.

Lo cierto es que coger el metro o el bus el 11 de septiembre por la tarde suele aparejar riesgo de aglomeraciones. Por ello, durante los últimos años, las autoridades competentes han estado preparadas para cerrar los accesos de algunas estaciones neurálgicas de transporte público durante las concentraciones. Entonces, no se pretendía evitar contagios sino simplemente tumultos.

No obstante, en esta ocasión, los ciudadanos que deban usar el transporte público antes y después de la manifestación —que este año será decentralizada y se repartirá en un centenar de puntos de la geografía catalana— tendrán que tener en cuenta que es posible que algunas estaciones estén cerradas por situarse cerca de donde protestarán los independentistas. Al menos así lo quiere la ANC.

Cierre de estaciones no consensuado

La entidad presidida por Elisenda Paluzie publicó hace unas semanas una lista con «las medidas sanitarias de obligado cumplimiento en las manifestaciones y concentraciones» de la Diada 2020. Una de las medidas es el «cierre de los accesos al transporte público más próximos desde dos horas antes y hasta dos horas después de la concentración para evitar la saturación» de usuarios.

En Barcelona esto implicaría el cierre de accesos a estaciones de metro y tren como Plaça de Catalunya, Universitat y Sants, dado que son cercanas a alguna de las ocho manifestaciones que ha convocado la ANC en la ciudad condal. También podría cerrarse algún acceso a la estación de Arc de Triomf, puesto que la CUP ha convocado una manifestación en el Passeig de Lluís Companys.

La ANC da a entender en su documento de medidas sanitarias que el cierre de accesos de transporte público está confirmado, pero desde Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) trasladaron este miércoles a Economía Digital que todavía no se habían comunicado medidas y que, en todo caso, no corresponde a la entidad ratificarlas, sino a los Mossos d’Esquadra y otras autoridades.

Desde TMB han explicado que la ANC comunicó hasta este martes los ocho puntos de concentración «con aforo limitado para 6.200 personas» y que también han tenido constancia de la convocatoria de la CUP. «Por lo tanto, puede haber afectaciones en el transporte público de superficie en esa franja horaria». Las manifestaciones de la ANC serán de las 16.30 a las 19.00 horas.

Este periódico consultó sobre este asunto a los Mossos, la ANC y el Ayuntamiento de Barcelona. Los primeros dos no respondieron antes del cierre de esta noticia. Por su parte, el gobierno de Ada Colau señaló que «todavía es pronto» para definir el dispositivo de la Diada, pues no se cerrará hasta este miércoles o jueves. Nadie confirmó el cierre de accesos de estaciones anunciado por la ANC.

¿Argumentos?

La ANC hace todo lo posible para evitar que la Diada de este año sufra la suerte de la manifestación feminista del 8-M, señalada por particulares sectores políticos y sociales como detonante de contagios de Covid-19. Quienes defendieron las movilizaciones contra el patriarcado dijeron en su momento que peor era mantener abierto el metro. Ninguna de las posiciones tiene fundamento científico.

«No hay evidencias científicas, pero la lógica dice que una aglomeración de muchas personas es difícil de controlar», decía en agosto el jefe de epidemiología del Hospital Clínic, Antoni Trilla, que ha estado siempre en contra de manifestarse por la Diada este año. «Desde el punto de vista sanitario, lo más razonable es no manifestarse masivamente», añadía, porque la situación «es complicada».

Ante la insistencia de la ANC por seguir adelante con su Diada, Trilla pidió al menos medidas en el transporte público, pero en ningún momento habló de cerrar accesos a estaciones. «Habría que plantear medidas para evitar aglomeraciones en el transporte público. No sé si hay que aumentar frecuencias o poner más convoyes, pero aglomerarse dentro del tren o el metro supone un riesgo más alto».

En años anteriores TMB ha aumentado la frecuencia de cara a la movilización de la Diada, que suele congregar a cientos de miles de asistentes en Barcelona. Pese a que se trata de un festivo y que en los festivos suele haber servicio reducido, la autoridad de transporte está «en disposición de adaptar la oferta» este año, pero para ello deben pedirlo las autoridades «cuanto antes, mejor».

El cierre de accesos «obligatorio» que anunció la ANC no se ha puesto sobre la mesa. Tampoco fue una medida recogida en el informe de expertos de la Generalitat ante el desconfinamiento. Este grupo de trabajo liderado por el epidemiólogo Oriol Mitjà abogaba por una batería de medidas para garantizar el distanciamiento de viajeros y evitar aglomeraciones. Ninguna pasaba por cerrar accesos.

Tanto Trilla como Mitjà se han manifestado esta semana en contra de las concentraciones convocadas por la ANC, argumentando que podrían generar más movilidad de la necesaria y riesgo de aglomeraciones. «Es un riesgo que no deberíamos de asumir», dijo Mitjà el pasado fin de semana, animando a la entidad independentista a ser más «innovadora» para celebrar la Diada de forma segura.

Dudas de los científicos

Como indicaba Mitjà hace unas semanas, ni el supuesto riesgo de las manifestaciones ni la presunta peligrosidad del transporte público cuentan aún con evidencia científica, por lo que debe primar siempre el sentido común. Sin embargo, la medida arbitraria de la ANC con respecto a los accesos de estaciones de transporte público tampoco parece tener una explicación contundente.

De hecho, la TMB —con o sin Diada— tiene otras formas de controlar el aforo en las estaciones. La app y la web de la entidad informan de la previsión de ocupación de cada línea, estación y franja horaria, y además en las estaciones hay un dispositivo de control de la normativa para combatir la Covid-19. Los flujos de pasaje están monitorizados y los Mossos realizan controles.

Y aunque el transporte público —especialmente el metro— ha sido señalado tanto en España como en otros países como posible foco de contagio, no hay certezas. Si bien al inicio de la pandemia se habló desde la preocupación con respecto al transporte público, en los meses posteriores se han desmentido suposiciones previas y se han aclarado confusiones sobre sus riesgos.

Scientific American explicó en julio que «hay poca evidencia» de que el transporte masivo de personas suponga un riesgo. La revista de divulgación científica cita estudios de Francia y Japón que sugieren que hay poca o nula correlación entre brotes de Covid-19 y sistemas de transporte público. Más importante que restringir su uso es la mascarilla y el distanciamiento físico, dicen los expertos.

El director de movilidad urbana del Banco Mundial, Arturo Ardila-Gomez, recogió estos y otros estudios hace unas semanas para señalar que hay más evidencia que apunta a un mayor riesgo de contagio por los vehículos privados que por el transporte público. En lugar de estigmatizar el transporte público, dijo, la pandemia es una oportunidad para reforzarlo de cara al futuro.


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