La banca teme la carga fiscal con la que Sánchez compensará su paso atrás en el impuesto a la banca

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El borrador de Presupuestos que el Ministerio de Hacienda está terminando de perfilar para enviar a Bruselas antes del próximo día 15 de octubre no incluirá el temido impuesto a la banca con el que el Gobierno de Pedro Sánchez pretendía recaudar 1.000 millones de euros para financiar las pensiones. Pero el sector financiero no acaba de estar tranquilo a la espera de conocer el resultado final de las negociaciones entre el PSOE y Podemos para sacar adelante los PGE.

Tras las fuertes críticas recibidas por parte del sector bancario, el Ejecutivo ha dado marcha atrás con su polémica doble imposición finalista con la que quería castigar a la banca para hacer un guiño a una parte de su electorado más radical. Sin embargo, el sector teme que ese cambio de planes sea compensado con otra batería de medidas que lastren aún más sus cuentas, lo que en última instancia será repercutido al cliente.

La interlocución del Gobierno con las entidades para abordar este tema es prácticamente inexistente en este momento, según reconocen varios bancos consultados. Sin embargo, a nivel sectorial el Ejecutivo mantiene un diálogo algo más activo, aunque tampoco acaba de ser del todo fluido.

Más impuestos

En esas conversaciones con el sector, el Gobierno ha dejado claro que el impuesto a la banca no se aprobará esta legislatura. Pero, sin embargo, sí penalizará su negocio con otros gravámenes.

Algunos de ellos, ya han sido acotados. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha avanzado que la banca -al igual que las petroleras- tendrá que pagar un tipo mínimo en el Impuesto de Sociedades del 18%, superior al resto de las grandes empresas, que abonarán el 15%. Una medida que no afectará a todas las entidades, puesto que muchas ya pagan más que ese porcentaje, según reconocen a este diario fuentes bancarias.

Más preocupa a algunos bancos el anuncio de que las grandes multinacionales tendrán que pagar impuestos en España por un 5% de sus dividendos generados en el exterior. Este anuncio, ha generado inquietud entre las entidades de mayor tamaño.

Otra de las medidas que preocupa al sector financiero es más conocida. Se trata de la ‘tasa Tobin’ para gravar las transacciones financieras. En este caso concreto, la experiencia de otros países en los que se ha aprobado, como Francia o Italia, demuestra esta carga penaliza la competitividad del sector.

La tasa propuesta por el PSOE gravaría con un 0,1% las operaciones de derivados y con el 0,01% otras transacciones financieras. Sin embargo, Podemos es partidario de gravar con un 0,2% las operaciones de acciones y con un 0,02% las operaciones de derivados para recaudar unos 1.300 millones de euros al año.

Junto a la ‘tasa Tobin’, el Ejecutivo ha amenazado ya a los bancos con elevar otros pagos, como su aportación al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). con una nueva carga sobre los depósitos bancarios (actualmente en el 0,03%). Una decisión que lastraría aún más la rentabilidad que ofrece al cliente este popular producto de ahorro financiero.

La alegría con la que el Gobierno maneja este tipo de medidas no sólo alarma a la banca. También es motivo de preocupación en otras instancias, como el Banco de España y el Banco Central Europeo (BCE), según reconocen fuentes financieras.

Sin embargo, otros organismos como Airef defienden la posibilidad de que se implanten los nuevos tributos, una posición que no ha gustado a las entidades financieras, que insisten en recordar la debilidad de sus márgenes por los problemas que rodean a su negocio.

En esta línea, en el sector se insiste en que la banca española tiene un problema de rentabilidad que debe resolver dado el alto coste del capital que tiene que afrontar. La subida de tipos de interés se espera para medidados de 2019 y será gradual, con lo que recuperar márgenes por esta vía llevará tiempo a la banca.

Sin embargo, la presión que Podemos, el socio de Gobierno, está ejerciendo sobre el Ministerio de Hacienda para elaborar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) hace que el Ejecutivo prefiera hacer oídos sordos a estas advertencias. Mientras, ante la falta de diálogo, la banca trata de enterarse por la prensa de hacia dónde pueden ir las medidas que impondrá el Gobierno de Pedro Sánchez.

En este contexto, la prórroga un año más de los PGE que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy sería una buena alternativa para el sector financiero, reconocen algunos actores del sector.