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La batalla con Sánchez dispara a Ayuso: El PP rebasa al PSOE y pasaría de 30 escaños a 45

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se dispara electoralmente bajo el fuego cruzado con el Gobierno de España por la gestión sanitaria de la pandemia. Su resistencia a cerrar Madrid es una de las últimas batallas que ha librado con Moncloa, y en la última encuesta de NC Report para La Razón, el PP crece del 22,2 por ciento del voto al 33,1 por ciento, convirtiéndose en la fuerza más votada si hoy hubiera elecciones anticipadas. El PP pasaría de 30 escaños a 45.

El PSOE perdería esa primera posición y caería un punto, del 27,3 por ciento al 26,9 por ciento, aunque mantendría los mismos escaños que en la actualidad, 37. El mayor golpe se lo llevaría Ciudadanos (Cs), que se desploma al 12,3 por ciento desde el 19,5 por ciento que consiguió en las últimas autonómicas, y esto le haría caer de 26 a 16 escaños. Vox aguanta y sólo se deja dos décimas, lo que le supone un escaño menos. Cs y Vox se igualan tanto que en la formación de un nuevo gobierno se rebajaría notablemente el valor de los escaños naranjas. PP y Vox suman en esta encuesta los mismos escaños con los que gobiernan en la actualidad PP y Cs. Aunque la izquierda podría gobernar si el partido de Inés Arrimadas se pusiera de su lado.

En el bloque de la izquierda, Podemos también baja dos décimas, aunque aguanta en escaños. Y Más Madrid sí se resiente y pierde casi tres puntos de apoyo y cuatro diputados autonómicos.

En su conjunto, el bloque de derechas pasa de 68 a 72 escaños, y el bloque de izquierdas, de 64 escaños cae a 60. Con los 132 escaños de la Asamblea de Madrid, su Reglamento establece que para la investidura se celebrará una primera votación donde será necesaria la mayoría absoluta. Si no se consiguiera, habría una segunda votación 48 horas después en la que bastaría con la mayoría simple.

La fotografía electoral de esta encuesta es vista como un aval por quienes dentro del equipo de Ayuso defienden la idea de que la presidenta debería buscar el momento para disolver la Legislatura y convocar elecciones, antes de que la izquierda arme la moción de censura que en la Puerta de Sol ven como una amenaza real.

Esa moción de censura necesita del apoyo de Ciudadanos para prosperar, y hasta ahora la formación naraja, tanto en su dirección nacional como regional, ha negado su apoyo a ese instrumento que desalojaría a Ayuso del gobierno. La izquierda ha amagado incluso con ofrecerle la Presidencia del Gobierno regional al líder naranja y actual vicepresidente, Ignacio Aguado.

El PP consiguió en las últimas elecciones autonómicas su peor resultado,y bajó de 48 a 30 escaños, aunque lo dieron por bueno por la fragmentación del electorado. Los populares se quedaron a siete escaños de los socialistas (37), pero a su favor también se apuntaron el hecho de que los de Ciudadanos, pese a que sumaron nueve diputados más que en 2015, no consiguieron superarles.

El estado de alarma y el agravamiento de las diferencias dentro de la coalición no cambia nada, de momento, El PSOE no va a dar un paso adelante, aunque en la dirección nacional del partido sostengan que esa decisión se ejecutará, una vez que pase «la crisis» de la Covid y se doblegue la curva. No precisan más sobre el calendario porque la realidad es que en la dirección nacional del PSOE lo ven mucho más claro que en el PSOE regional, sobre todo que el portavoz socialista en la Asamblea madrileña, Ángel Gabilondo. Esta misma semana insistió en que «la moción no toca ahora».

Desde que estalló la crisis de la pandemia, el pasado mes de marzo, Ayuso ha sostenido el pulso al jefe del Ejecutivo y la presidenta regionales ha erigido ante el electorado de la derecha en una especie de Juana de Arco, la resistencia frente a las políticas del Gobierno de coalición.

Las afrentas y las polémicas le han servido para construir un discurso victimista contra el Gobierno central, y para hacer de oposición al mismo, con la justificación de que Sánchez busca «hacer daño a Madrid porque no la controla políticamente» o que «maniobra para derribar» a su Gobierno.

Con una oposición dividida, Ayuso no sufre por la gestión de las residencias, por la falta de rastreadores ni por los problemas de la atención primaria, que denuncian desde la izquierda, y este sondeo le reconoce las mejores expectativas electorales desde que llegó al Gobierno.

Con su hiperliderazgo y sus duras maneras Ayuso está también asfixiando electoralmente a su socio de Gobierno. Ciudadanos, El vicepresidente Aguado no comparte la estrategia de oposición radical a Sánchez y ha mediado en favor de buscar el acuerdo para evitar el choque institucional. Pero la polarización política y social beneficia al PP, que crece a expensas de la moderación de la formación naranja y que también consigue mantener bajo control al partido de Santiago Abascal.

Si hoy hubiera adelanto electoral, como defienden en el equipo de Ayuso, la presidenta podría mejorar su mayoría, pero de una manera u otra seguiría necesitando el apoyo de Ciudadanos, después de una experiencia de gobierno muy mejorable tanto en coordinación como lealtad. En su equipo creen que su crecimiento «no ha hecho más que empezar» porque el estado de alarma se va a volver contra Moncloa. La nueva «lideresa» seguirá al ataque y exhibiendo, además, una política, dicen, «sin complejos», lo mismo de lo que presumía Esperanza Aguirre en sus años dorados.