La bici recela de la elevada velocidad del patinete eléctrico

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En el carril bici están pasando cosas inimaginables hace apenas un lustro. Al crecimiento imparable del número de ciclistas se le está uniendo una tribu hermana, la de los patinetes eléctricos y demás vehículos de movilidad personal (VMP). Todos comparten un mismo espacio y ya no es raro verles formando una larga cola en los semáforos. Esta congestión viene también alimentada por la progresiva expulsión de la bici de las aceras. La convivencia, por el momento, es buena. Aunque las distintas velocidades no siempre resultan cómodas para todos.

Los patinetes y demás transportes eléctricos pueden circular por el carril bici a una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora. Son, por lo tanto, más rápidos que los ciclistas, lo que genera ritmos muy distintos en un mismo espacio. “He tenido algún que otro susto, pero no de caerme, sino de que te pase un patinete a menos de un palmo. Van mucho más rápido que nosotros. Es un poco raro que en un carril tan pequeño tengamos que ir vehículos tan diversos”. A este ciclista, de nombre Roger y que pedalea por Provença destino Sants, le parece bien y normal que vayan apareciendo vehículos de movilidad personal, pero teme que el carril acabe por colapsar

Carles Benito, presidente del Bicicleta Club de Catalunya (BACC), considera que ante la irrupción de patinetes y demás aparatos eléctricos, se impone más que nunca que la anchura del carril bici sea la máxima posible: metro y medio para viales de una dirección y para los bidireccionales. Sobre la velocidad de los eléctricos, Benito considera una tontería la limitación a 30 km/h, ya que ninguno de estos vehículos lleva velocímetro que permita saber a cuánto vas. “A cualquiera que le pongan una multa tendrá muy fácil el recurso, alegando que es imposible conocer la velocidad a la que circulas”. Así las cosas, el presidente del BACC lo fía todo “a una mejor infraestructura que garantice la seguridad de todos”. 

“Morir de éxito”

Un guardia urbano que patrulla con su moto por el Eixample se detiene en el cruce de Girona con Aragó. Contempla durante un rato el comportamiento de los vehículos antes de dirigirse hacia la sede del distrito. Comenta que los carriles bici corren el riesgo de “morir de éxito“. Se explica: “El crecimiento es espectacular, y eso es una buena noticia, pero que haya cola de bicis, patinetes, monociclos, ‘skates’…, es algo insólito”. ¿Y cuál es la solución para evitar que termine siendo un problema?. Según este agente, se trata de “aprender a convivir“. 

Adelaida es abogada y trabaja en Diagonal Mar. Cuenta que solía coger el tranvía, pero que decidió pasarse al patinete eléctrico después de que un compañero le hablara de las bondades del invento. Lleva casco y parece tener muy dominada la máquina. “Estoy feliz con el patinete. Los había más baratos, pero me quedé este porque la rueda se pincha menos. Me costó 560 euros, y aunque parezca un dineral, lo recuperaré en poco tiempo. Sobre los carriles sí es cierto que vamos más deprisa que las bicis, pero es como con todo, si eres una persona que respeta a los demás, adelantarás con cuidado. De momento, y llevo seis meses, no he tenido ningún problema ni he visto ningún accidente. Cruzo los dedos”.

Esta letrada iba en transporte público, pero también son muchos los conductores y motoristas que se están pasando a la movilidad sostenible. Según un informe del RACC presentado esta semana, el 18% de los barceloneses que van en bici se movían antes en coche o moto. Está por ver qué papel jugarán los vehículos de movilidad personal, pero visto su éxito, es fácil de prever.