La candidatura de Barcelona para la Agencia del Medicamento avanza en un clima enrarecido

La candidatura de Barcelona para acoger en la Torre Glòries la sede de la Agencia Europea del Medicamento (AEM), el proyecto científico-económico de mayor envergadura vinculado a Catalunya en estos momentos, tiene previsto hacer su presentación oficial este miércoles ante los medios de comunicación internacionales destacados en Bruselas. En el acto participará la diplomacia adscrita a la Unión Europea (UE). El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, no participará en el encuentro.

Esta explicación pública, aplazada hace un mes por causas que no fueron ajenas al proceso político que atraviesa Catalunya, la protagonizarán los tres poderes políticos que defienden la opción barcelonesa: el Ministerio de Sanidad -acudirá la ministra Dolors Montserrat-, la Generalitat -viajará el ‘conseller’ de Salut, Antoni Comín– y el Ayuntamiento de Barcelona, cuya delegación encabezará el segundo teniente de alcalde, Jaume Collboni. 

En el consistorio barcelonés no dan por perdida la candidatura, pero la incertidumbre política es vista, inevitablemente, como un riesgo evidente de fracaso. Así lo admitía Collboni en declaraciones a este diario el pasado domingo. “Lo teníamos muy bien, y ahora está muy complicado”, dijo.

También viaja a Bruselas una nutrida representación de la plataforma civil que respalda la candidatura barcelonesa, entre ellos, Jordi Ramentol, vicepresidente de Farmaindustria; Martarita Arboix, rectora de la Universitat Autònoma de Barcelona; Bonaventura Clotet por parte del ámbito científico; Gonzalo Rodés en nombre de la cincuentena de entidades vinculadas a Barcelona Global y miembros del Consorci de la Zona Franca y del Cercle d’Economia.

La presentación ante los medios europeos de la candidatura ya no podía posponerse más

Fuentes de la candidatura aseguran que su propósito es sobrevolar, sin entrar en el tema, las más que probables alusiones de los medios a la situación política catalana. El objetivo, explican, es dar a conocer “una muy buena candidatura de país” (se refieren a España) cuya trascendencia, advierten, se sitúa en un plano superior a cualquier discrepancia política. “Este es un acto social muy importante, que permite darnos a conocer y responder a preguntas de los medios de medio mundo -añaden-. El beneficio es para todos”.

La competencia, sigue

La candidatura de Barcelona sigue contando con 17 competidoras entre las que destacan Ámsterdam, Copenague, Viena y Milán, si bien recientes informes preliminares emitidos por organismos comunitarios describieron el proyecto barcelonés como la opción más cualificada desde el punto de vista técnico. Su localización, las conexiones y el entorno biomédico próximo a la Torre Glòries avalaron dicha posición.

“El hecho de que Catalunya se esté emprobreciendo por el conflicto político no es un obstáculo para que la AEM venga a Barcelona”, aseguran fuentes próximas al Ministerio de Sanidad, el organismo que más activamente está defendiendo la carta catalana. “Todos los países tienen problemas internos -añaden-. La agencia no es una empresa, y no tiene por qué verse influenciada por circunstancias locales”.

El conflicto social

El único elemento que sí podría distorsionar el valor de Barcelona como futura sede de la AEM -que abandonará su actual ubicación en Londres como consecuencia de la salida del Reino Unido de la UE- es la eventual persistencia del conflicto social en las calles, añaden las mismas fuentes.

La AEM da empleo a más de 900 profesionales vinculados al ámbito cientifico y económico. Su presencia genera la instalación de más de un millar de empresas del sector del medicamento en el entorno de la agencia. Esta institución, responsable de la supervisión y aprobación de los medicamentos que se consumen en el ámbito de la UE, cuenta con un presupuesto anual de 340 millones de euros. La influencia de esta agencia en los sectores biomédicos, académicos y económicos del país que la acoge es incuestionable.

La coincidencia en Bruselas de la ministra Montserrat, el ‘conseller’ Comín y el teniente de alcalde Collboni no estuvo confirmada hasta la tarde de este martes. Esta presentación, que ya han realizado las 17 candidaturas restantes, ya no podía posponerse más. La elección de la futura sede de la AEM se decidirá el próximo 20 de noviembre en Bruselas, en un consejo de asuntos generales.

Estilo Eurovisión

Los candidatos hace tiempo que empezaron con el trabajo de lobi para conseguir el mayor número de votos, en un proceso de votación que será muy al estilo de Eurovisión. De hecho, los ministros de asuntos exteriores europeos han celebrado este martes el primer debate político en Luxemburgo para evaluar las ofertas.

En representación de España ha asistido el secretario de estado, Jorge Toledo, que ha defendido la idoneidad de Barcelona y el apoyo del Gobierno a la ciudad. “El Gobierno de España está al 150% detrás de la candidatura”, ha asegurado, según fuentes europeas. Las mismas fuentes apuntan que ninguna delegación ha utilizado las tensiones independentistas en Catalunya como argumento contra la candidatura catalana.

Reparto geográfico contra continuidad

Muchos han destacado la necesidad de elegir una oferta que permita a la agencia seguir trabajando con total normalidad desde el primer día para mantener la continuidad y proteger el mercado único y la salud de los ciudadanos. Este es el caso de Barcelona pero también de Milán o Copenague. Otros han optado por poner el acento en la necesidad de mantener un reparto geográfico equilibrado en la distribución de agencias. “Sería injusto que la agencia fuera a un país donde ya tienen agencias”, ha advertido el secretario de estado eslovaco, Ivan Korcok, que aspira a llevar a Bratislava la EMA. Bulgaria, que compite con Sofia, ha señalado por su parte que el hecho de llevar la agencia a los países del este no pone en riesgo la continuidad del negocio.

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