La coalición que lidera EEUU y otros pactan con el diablo

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Las únicas cifras precisas, aunque no oficiales, sobre el número de combatientes del ISIS que siguen con vida y en libertad son las desveladas por los acuerdos que tanto los Gobiernos de Siria y Líbano, como la coalición internacional que lidera Estados Unidos y sus aliados de las milicias FDS, han pactado con el grupo extremista.

El primero fue el verano pasado, cuando las autoridades sirias y libanesas lograron un acuerdo, con la milicia libanesa Hezbolá como intermediaria, que permitió la evacuación de 665 personas, la mitad yihadistas del ISIS y el resto, familiares, según el recuento del propio líder de Hezbolá, Hasán Nasralá. Los yihadistas fueron evacuados desde la montañosa región libanesa de Al Yurud, en la frontera noreste con Siria, hasta la provincia siria de Deir Ezzor, al este del país. Estados Unidos criticó el acuerdo para acto seguido bombardear el convoy, hiriendo a milicianos de la chií Hezbolá (aliada del presidente de Bachar el Asad) y volando por los aires varios vehículos donde viajaban los terroristas y sus parientes.

“Su afirmación (en referencia al Ejército sirio y Hezbolá) de que luchan contra el terrorismo suena hueca cuando permiten que gentes que sabe que son terroristas transiten por territorio bajo su control. ISIS es una amenaza global, y la reubicación de terroristas de un lugar a otro no es una solución duradera “, protestó entonces el portavoz de la coalición, el coronel Ryan Dillon. Cuatro meses más tarde, la cadena de televisión británica BBC dejaba en evidencia a la coalición y al portavoz Dillon al destapar un acuerdo secreto por el que EEUU permitió que 250 yihadistas del ISIS, entre ellos extranjeros, acompañados por 3.700 familiares, se trasladaran en un convoy de cientos de camiones y camionetas desde Raqa hacia zonas de la provincia de Deir Ezzor, bajo control del grupo terrorista. Las informaciones fueron refrendadas por tanto Talal Silo, antiguo portavoz de las FDS, como por los propios conductores que llenaron los asientos de sus autobuses.

En sendas ocasiones, tanto el Ejército libanés como las milicias kurdo-árabes sirias justificaron las negociaciones con el ISIS como último recurso para salvaguardar las vidas de tanto civiles como de sus propios hombres. Y ello, una vez que, acorralados, los yihadistas se parapetaron tras los civiles convertidos en escudos humanos.

No obstante, el trasvase de yihadistas ha alterado su reparto en el tablero sirio y ha propiciado el nacimiento de nuevos frentes como en la provincia de Hama, donde según el experto sirio Nawar Oliver, “más de 600 yihadistas evacuados del valle del Éufrates se han reagrupado para arrebatar unos 13 poblados a las fuerzas de Al Qaeda antes de chocar con las tropas sirias”.

Mediante estos acuerdos los yihadistas han sido empujados hacia territorios donde combate el bando enemigo, afectando también las batallas en el terreno. Según el relato que hace en Beirut un miliciano de Hezbolá que reclama permanecer en el anonimato, es el caso de Abu Kamal, la última ciudad arrebatada al ISIS en Siria el pasado noviembre. “Cuando ya habíamos ((por Hezbolá y el Ejército regular sirio)) liberado Abu Kamal, cientos de yihadistas aparecieron de la nada para contraatacar. Son aquellos que dejaron escapar de Raqa”, asegura. La incursión yihadista se saldó con al menos una docena de soldados y milicianos muertos.