La comedia del sur

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Ya sabemos que la política consiste en decir una cosa y la contraria en un plazo estrecho de tiempo sin ningún tipo de rubor.

Si hay una sola persona en el mundo a la que no le conviene -ni le hace gracia- que Pedro Sánchez convoque elecciones en sus inmediaciones esa es Susana Díaz. Esa gracia que corre por ahí y que consiste en asegurar que El Increíble Hombre Menguante estudia hacer coincidir la fecha de las elecciones generales con la que disponga la «Reina del Sur» para sus autonómicas, crea una indisimulable inquietud en ámbitos socialistas andaluces. Todos sabemos que puede no ser así, pero de pensar que pudiera ser cierto un escalofrío inquietante recorre la espalda del socialismo andaluz.

Durante algunas ediciones Manuel Chaves puso al servicio del interés del partido la convocatoria de elecciones. Curiosamente no era porque le resultara a él conveniente, sino porque era bueno para el PSOE a nivel nacional que los andaluces relacionaran ambas votaciones. Daba igual que se le dijera que Andalucía merecía un debate aislado y tal y tal: el granero de votos del socialismo español estaba al servicio de la causa y se buscaba que la papeleta coincidiera para que el voto subsidiado del sur favoreciese la cada día más difícil querencia por el Felipismo y sus secuelas. Los mismos argumentos que utilizaron para hacer coincidir las elecciones los utilizan en sentido contrario para evitar, ahora que no conviene, la convocatoria conjunta. Ya sabemos que la política consiste en decir una cosa y la contraria en un plazo estrecho de tiempo sin ningún tipo de rubor y sin contestar a nadie de los que te puedan llamar la atención.

Tras la opereta colegial organizada por Ciudadanos y el PSOE en Andalucía, ambos se las prometían muy felices -o todo lo felices que permite la coyuntura actual, donde las alegrías duran poco en casa del pobre y también en la del rico- para organizar sus comicios antes de tiempo y madrugar a sus respectivos adversarios, los populares para Ciudadanos y los podemitas para los socialistas. Pero aquí pasa como en el azulejo ese que cuelgan algunos comercios u oficinas de España, tan acertado, en el que se lee: «Hace un día fantástico; ya verás como viene alguien y lo jode». Ese es Pedro Sánchez. Susana y los de Rivera montaron una comedieta mala y bufa en la que los segundos se hicieron los ofendidos por la falta repentina de regeneración de los primeros, con el consiguiente abandono del Gobierno y la inevitable condena a convocar elecciones anticipadas los suficientes meses como para esquivar la sentencia de los ERE falsos, fuera esta cual fuera (decisión judicial, que habrá de acaecer en marzo más o menos y que puede comportar alguna condena para algún miembro del PSOE de la época en la que todos éramos felices con el advenimiento permanente del socialismo inevitable).

No es el caso de llamar a los andaluces a las urnas así como así. Ciudadanos hizo su trabajo y Susana el suyo, que consistía en hacerse la dolida y en llamar a los lugareños de la permanente «tierra del futuro» a votar. Pero ese empeño estratégicamente intachable y que en poco iba a afectar al acomodaticio votante andaluz, tan temeroso, tan subsidiado, tan pacato, tan conservador, tan mediopensionista, ha chocado con un Gobierno nacional, dependiente de los indeseables enemigos seculares del argumentario socialista del sur: resulta que quienes deberían centrar el discurso electoral del Susanismo (no a la discriminación, no a las diferencias, no a las distintas financiaciones) son los mismos que sostienen a su secular enemigo interno, el cual, por si fuera poco, pretende arrimarse al sur para obtener algún beneficio de la proximidad. Valiente faena.

Está pues como loca Susana por convocar ya, anticipándose a todo, con tal de que no le de tiempo al otro a sumarse a la ceremonia que tan bonita le estaba quedando. Permanezcan atentos a la pantalla que esto es muy entretenido.