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La Crida de Puigdemont cierra la puerta a integrar en bloque al PDECat

Ni pacto con el PDECat en bloque ni rechazo político al espacio que representa la posconvergencia. La ponencia política que aprobará la Crida Nacional per la República -el nuevo instrumento político del ‘expresident’ Carles Puigdemont– en su congreso fundacional evitará posiciones extremas respecto a su principal rival y quizás aliado. De este modo, obligará a los asociados al partido de David Bonvehí a entrar a título individual en esta nueva plataforma, que supone una opa en toda regla a la antigua Convergència, donde un sector intenta resistir la operación defendiendo el espacio de la moderación y el centrismo.

Según fuentes de la coordinadora que pilota la preparación del congreso fundacional de la Crida, que tendrá lugar en Barcelona el 26 de enero, se han rechazado las enmiendas en un sentido más extremo, tanto las que eran críticas con el PDECat como las que pedían algun tipo de alianza entre organizaciones. Alianza que, sin embargo, no deja de existir como hipótesis de futuro si finalmente hay acuerdo en la candidatura en las próximas elecciones municipales en Barcelona o en futuras convocatorias electorales.

Las fuentes consultadas sostienen que la intención del congreso fundacional es no tener que votar enmiendas, porque han sido ya integradas o rechazadas previamente y, muy probablemente, ninguna cuente con en 3,5% de votos favorables de los algo más de 15.000 fundadores con los que cuenta la entidad actualmente, según datos de los coordinadores.

Asociación y partido

Una de las claves es la de saber si la Crida será o no un partido. Lo será, en parte. Se registrará como una asociación, y funcionará como tal en el día a día, con la intención de ejercer una estructura de funcionamiento innovadora respecto a las organizaciones políticas clásicas. Pero, al mismo tiempo, está pendiente de que el Ministerio del Interior dé el visto bueno a sus estatutos y la registre como partido, para poder así concurrir en el futuro a las elecciones, si así lo decide.

Los miembros de la coordinadora sostienen que la Crida funcionará de forma moderna y transversal, y para ello han pulido algunos aspectos organizativos, como el texto que afirmaba que el presidente y el secretario general no pueden ser revocados. Quedará claro en el texto que estos cargos no cambian, pero las personas que los ejerzan sí pueden ser sustituidas. Serán probablemente Puigdemont y el exlíder de la ANC, Jordi Sànchez, quienes ocupen estas dos plazas en la cúpula.

Pese a que se apela a la nueva política y la transparencia, la coordinadora que pilota la Crida y se reúne de forma semanal -a veces en más de una ocasión- no es conocida públicamente. Se trata, entre otros, del propio Jordi Sànchez, Gemma Geis, Joan Oliveras, Agustí Colomines, Josep Ferré, Eduard Pujol, Antoni Morral, Marcel Padrós y Ferran Mascarell. Este último, pese a haber renunciado a ejercer de portavoz de la Crida desde que anunció su candidatura a las elecciones municipales por Barcelona, sigue en el puesto de mando de la formación.

Estrategia abierta

En la ponencia política se dejan todas las puertas abiertas. Tanto a la movilización, a la desobediencia civil y al legítimo derecho al ejercicio de la unilateralidad -pese a que no se cite textualmente este concepto- como a la negociación y el diálogo. “Se dejan las puertas abiertas, en sintonía con el momento que vivimos”, afirma una de las personas integrantes de la coordinadora. Se ha rechazado alguna enmienda que concretaba acciones políticas porque debe ser la nueva dirección que escoja el congreso constituyente la que tome este tipo de decisiones.

Una nueva dirección en la que se prevé que se incluyan distintas sensibilidades, incluidos perfiles vinculados al PDECat, partido que tendrá la papeleta de decidir qué tipo de vinculación establece con el nuevo actor político, teniendo en cuenta que la organización posconvergente no permite a sus asociados la doble militancia.