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La crisis de la gran industria

En los últimos meses, las llamadas de cierre y reducción de empleo se han sucedido como si de un efecto dominó se tratara en un buen número de grandes multinacionales emplazadas en España. Los motivos son diversos, pero casi siempre los mismos, el elevado precio de la energía, junto a la caída de la competitividad y factores tecnológicos así como por la sobrecapacidad de producción de países como China. «La llegada del nuevo modelo energético está frenando las inversiones. Tenemos que tener una proyección a largo plazo porque hay muchas multinacionales sin centros de decisión en España», apunta el secretario general de CCOO Industria, Agustín Martín.

Así ha sido el caso de la danesa Vestas, que decidió cerrar cuatro de las siete líneas de trabajo y deslocalizar la producción de su fábrica de Villadangos del Páramo (León), la mexicana Cemex, que cerró sus plantas de Gádor (Almería) y Lloseta (Mallorca) o Isowat Made en La Coruña. También la multinacional del aluminio, Alcoa, con su adiós a La Coruña y Avilés y el astillero La Naval, localizado en Sestao (Vizcaya).

La situación se ha ido solventando a través de inversores y acuerdos con los trabajadores en el caso de Vestas y Cemex. Con Alcoa se consiguió una prórroga y también con Isowat. El más enquistado es La Naval porque quiere cerrar y el Gobierno dice que no la puede rescatar: «La normativa europea impide la intervención en crisis industriales en situación concursal y prohíbe las ayudas de estado», afirma la ministra de Industria, Reyes Maroto.

Uno de los principales problemas de estas industrias es el alto precio de la energía que supone entre el 20% y el 50% de sus costes operativos. Según el director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (Aege), Fernando Soto, el sobrecoste del precio del mercado español respecto al alemán es de 450 millones de euros.

La única ayuda que había hasta el momento era la subasta de interrumpibilidad que redujo el volumen de sus ayudas en un 40% en la última sesión y otro 40% en la anterior. A falta de un guiño en los Presupuestos Generales del Estado, la esperanza la tienen puesta en el Estatuto de la Industria Electrointensiva: «Si no se toman medidas la situación de crisis se podría agravar».

¿Síntomas de fatiga en la industria?

La industria en general no atraviesa su mejor momento, los números de los últimos meses coinciden en lo negativo. La producción industrial sufrió la segunda caída consecutiva en diciembre, con un descenso del 6,2%, el peor dato en los últimos seis años y el PIB del sector cedió un 0,2 % en el tercer trimestre de 2018 y un 0,9% en el cuarto. En empleo, las cifras tampoco son halagüeñas, el sector cedió alrededor de 17.400 trabajadores en el cuarto trimestre respecto al anterior.

«La duda es si el empeoramiento observado en el sector industrial responde a factores transitorios, en especial el peor comportamiento de nuestros mercados de exportación, o si se debe a la entrada en una fase de debilidad», apunta un estudio elaborado por Bankia.