Inicio Actualidad ¿La economía colombiana está en recesión? – La Gaceta de la Iberosfera

¿La economía colombiana está en recesión? – La Gaceta de la Iberosfera

Foto: Flavia Carpio – Unsplash

Esta semana trascendió en medios internacionales que Colombia entró en recesión económica, tras presentar crecimiento negativo en la producción del país por dos trimestres seguidos. Si bien la estabilidad de la economía se ha visto comprometida por la pandemia, hay datos que evidencian recuperación.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia para el segundo trimestre de 2020 decreció -9.0%. Las cifras continúan en terreno negativo, pero la mejora –producto de la reapertura gradual–es evidente.

Se asoma un panorama más alentador y positivo en términos económicos.

Para los meses de julio, agosto y septiembre, el PIB mejoró 8.7 puntos con respecto al trimestre inmediatamente anterior, donde la caída había sido de -15.8%.

Las tres principales actividades que explican la variación negativa del PIB para el trimestre fueron: comercio, reparación de vehículos, alojamiento y servicios de comida; por otro lado la construcción, y finalmente la explotación de minas y canteras.

El decrecimiento fue consistente con las cuarentenas estrictas, especialmente en los centros urbanos, donde estos sectores se vieron obligados a cerrar operaciones.

Por su parte, las tres ramas económicas que presentaron un crecimiento con respecto al tercer trimestre de 2019 fueron: agricultura y ganadería; actividades financieras y de seguros; y finalmente, actividades inmobiliarias.

El sector agrícola nunca estuvo bajo cuarentena estricta, a pesar de que sus canales de distribución sí presentaron restricciones para operar.

Con respecto al sector financiero es importante resaltar que los sanos niveles de cartera y liquidez que se llevaban desde los últimos períodos permitieron enfrentar los retos que trajo consigo la crisis en sus meses más agudos.

El sector pudo hacer frente a la crisis con instrumentos como alivios financieros, renegociación de créditos a las empresas, gestión de subsidios a la nómina por parte del gobierno, entre otros.

Al comparar el tercer trimestre del 2020 con el mismo período en 2019 algunas actividades presentaron variaciones negativas y otras presentaron variaciones positivas, pero al analizar intertrimestralmente, es decir, segundo y tercer trimestre de este año, el balance es positivo y denota un crecimiento marcado para todas las ramas de la economía.

Al analizar el PIB por componentes del gasto todos los rubros mejoraron sustancialmente con respecto al segundo trimestre de este año, entre ellos está el consumo, la formación bruta de capital, exportaciones e importaciones.

Según lo anterior, en lo que va del año, el PIB ha decrecido -8.1%, con un comportamiento positivo de 8.7% entre el segundo trimestre donde la crisis se presentó más pronunciada, y el tercer trimestre, donde la recuperación es sostenida y moderadamente alentadora gracias a la reapertura de la economía.

Aun así, los datos no son suficientes ni completamente satisfactorios, falta mucho por recorrer.

Es imperativo evaluar propuestas de política pública que permitan el libre desempeño del mercado, promuevan su dinamismo y motiven el desarrollo del sector privado cuyo rendimiento, poco a poco, muestra mejoría.

Cuatro propuestas que permitirían superar la crisis para el país son: apertura económica, es decir, abrir el comercio internacional. Flexibilización del mercado laboral para disminuir la tasa de desempleo y enfrentar el cambio tecnológico acelerado por la pandemia –cuyos efectos para la fuerza laboral sin capital humano veremos pronto–. Reducir impuestos para potenciar la iniciativa privada, y finalmente, recortar el gasto público innecesario y focalizarlo mejor.

Lo anterior sumado a no caer en nuevas cuarentenas, sortear como país los desastres naturales que se están presentando en las zonas costeras, no ceder ante las presiones sindicales de aumentar drásticamente el salario mínimo ni regular aún más el proceso de contratación laboral.