La Efta, el plan B del independentismo si Europa rechazaba a Catalunya

El independentismo mantuvo siempre que Europa recibiría con los brazos abiertos a una nueva república catalana separada de España. Pero después de que varios líderes europeos insistiesen en que esa posibilidad no existía, el Govern empezó a barajar otras posibilidades. Su alternativa era la Efta, según se desprende de un informe confidencial contenido en el ordenador del ex secretario de Hacienda Lluís Salvadó al que ha tenido acceso La Vanguardia.

El informe, elaborado por un asesor de asuntos económicos del Parlamento Europeo, Sergio Martínez, en 2015 y titulado Independencia y asociación económica de Catalunya con Europa: escenario y posibilidades preveía que, con el tiempo y tras una negociación similar a la que Gran Bretaña está realizando, Catalunya podría ingresar de nuevo en la Unión Europea.

Pero también anticipaba el rechazo inicial de Europa a la república catalana y ante esa realidad diseñaba su plan B. Un plan B consistente en que la futura nueva Catalunya independiente se sumase a la Efta, una alianza económica integrada por Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza. El ingreso en la Efta se llegó a estudiar de una forma “seria”, según explicaron fuente de ERC a este diario.

Mantener el euro en cualquier escenario

La idea del ex Govern pasaba por mantener el euro: “El euro continuará siendo la moneda oficial en Catalunya, en cualquiera de los escenarios, por dos motivos muy simples, un primer lugar, porque se puede adoptar de forma unilateral y sin ninguna necesidad de acuerdo, tal y como hacen Montenegro y Kosovo, y en segundo lugar, porque la transición a un nuevo sistema monetario sería una alternativa muy costosa para la economía catalana”, indica el informe.

Además, el estudio proponía iniciar conversaciones para entrar en la Efta pues “esas negociaciones podrían facilitar el acceso a la Eurozona a posteriori”. “Por lo que se refiere a la libertad de movimiento de bienes y capitales, en todos los escenarios está garantizada a través de un acuerdo con la Efta”, añade el estudio.

El informe plantea varias posibilidades para que una Catalunya independiente pudiera haber ingresado en esta alianza comercial: la integración plena tras el reconocimiento de Catalunya como Estado por parte de los países miembros, la adhesión para firmar acuerdos bilaterales con países de la Unión Europea, firmar acuerdos de libre comercio o sumarse a la Organización mundial del Comercio, que “da acceso a los mercados con aranceles progresivamente más bajos”.

Catalunya, el hermano pobre

El documento canta las virtudes de los cuatro estados miembros de la Efta que son líderes en diversos sectores vitales para la economía mundial”, cuentan con “uno de los PIB más elevados

del mundo” y mantienen alianzas comerciales con países de los cinco continentes. En un documento anexo, el autor desvela que Catalunya hubiera sido el hermano pobre de esa alianza con un PIB per cápita de 28.181 euros frente a los 114.514 de Liechtenstein o los 73.400 de Noruega.

El informe, pese a su extensión de más de 70 páginas, no entra en los obstáculos que podría haberse encontrado una hipotética república catalana a la hora de ingresar en la Efta. Pero los habría habido tanto de tipo económico como jurídicos y políticos.

Obstáculos económicos, jurídicos y políticos

Formar parte de la Efta no es gratis. Esta alianza paga más de 800 millones de euros al año por el privilegio de poder comerciar con los países de la Unión. El segundo inconveniente era de tipo jurídico, pues para cerrar esos acuerdos comerciales y económicos se requiere que la legislación local esté adaptada a la europea. Eso implica adoptar las directivas, pero sin tener ocasión de negociarlas dado que no se forma parte del Parlamento Europeo.

La tercera pega era política. La Efta, como la Unión Europea, se reserva el derecho de admisión y puede rechazar a un candidato que llame a su puerta, por ejemplo, para no indisponerse con los países europeos con los que quiere comerciar. Eso significa que en la práctica, España podría pedir a la Efta que vete la entrada a esa hipotética república catalana. De hecho, en los últimos meses se ha hablado del posible ingreso del Reino Unido en esta alianza cuando finalice el Brexit, pero Noruega se opone.

Cuatro miembros, dos paraísos fiscales

La Efta (European Free Trade Association) se creó en 1960 como alternativa a la Comunidad Europea. Llegó a tener una decena de miembros entre los que se encontraban Austria, Dinamarca, Reino Unido, Noruega, Portugal, Suecia, Finlandia, Islandia,Liechtenstein y Suiza. Pero con el tiempo la mayoría de esos países se pasaron a las filas de la Comunidad.

En la actualidad, la alianza, que también ha sellado acuerdos económicos con países de otros continentes, está formada sólo por cuatro estados, Islandia, Noruega y Liechtenstein, que forman parte del Espacio Económico Europeo, y Suiza, que mantiene una relación bilateral con la Unión Europea. Tanto Suiza como Liechtenstein están considerados paraísos fiscales.

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