La familia del terrorista de Finsbury Park culpa a sus problemas mentales

Parado de larga duración y recién separado, el sábado lo echaron de un pub por armar bronca borracho

Darren Osborne, de 47 años, el inglés afincado en Gales que a las 12.20 de la noche del domingo al lunes arrolló con su furgoneta a diez musulmanes en el Norte de Londres, era un parado de larga duración, de carácter bronco y bebedor y padre de cuatro hijos. Su familia asegura que tiene un pasado de problemas mentales y que no era una persona politizada. «No era racista. Es locura. Está claro, pura locura», dice uno de sus sobrinos.

Osborne nació circunstancialmente en Singapur, pero se crio y vivió la primera parte de su vida en Weston-super-Mare, una ciudad balneario de 80.000 habitantes en la costa Suroeste de Inglaterra, donde todavía vive su madre Christine, de 72 años. Fue expulsado de allí por su carácter conflictivo y peleas constantes y se afincó en Cardiff, la capital galesa.

Mecánico de profesión, apenas trabajaba, solo muy ocasionalmente como camarero. Hace seis meses su pareja y madre de sus cuatro hijos, Sara Andrews, de 42 años, rompió con él y hace dos semanas lo echó de la casa que compartían en el barrio de Pentwyn. Era una zona de adosados de protección oficial, tranquila y en una calle sin salida. Sus vecinos de la puerta de al lado eran una familia musulmana, el padre taxista de profesión. Aseguran que la semana pasada insultó a su hijo de doce años, llamándolo feto.

Algunos vecinos han explicado que tras perder su vivienda, Osborne llegó a dormir un bosque cercano en una tienda de campaña. El pasado sábado, la noche antes de su atentado, fue expulsado del pub que frecuentaba, el Hollybush, porque estaba muy borracho y comenzó a insultar a gritos a los musulmanes. También dijo que haría algo.

Aunque alguna voz piadosa lo ha presentado como «un padre devoto» que llevaba a sus hijos al colegio, la opinión mayoritaria sobre él es pésima. «Aunque me ha sorprendido lo que ha hecho, la verdad es que era un perfecto gilipollas», ha declarado un parroquiano de su pub. Otro lo tacha de «puñetero psicópata» y muchos de «voceras». Se pasaba la vida gritando, también a su mujer y sus hijos, y buscaba pelea en cuanto le llevaban mínimamente la contraria. Su propia madre, que ha lamentado el ataque a los musulmanes, lo define como «un hombre complejo», aunque ha declarado a “The Sun” que «mi hijo no es un terrorista, solo es un hombre con problemas, jamás me habló de atacar o de malditos musulmanes, ni en un millón de años, esa es la verdad».

Su hermana mayor Nicola, de 49 años, afirma que no era una persona politizada, «ni siquiera sabe cómo se llama el primer ministro». Su sobrino Ellis, de 26, señala que «pronto se sabrá la verdad de su estado mental». A su juicio se trata de «locura, pura locura».

Osborne era bronco desde su juventud. Una mujer de su ciudad natal, hoy en la cuarentena, ha contado que cuando ella tenía 18 años le apretó el cuello y la empujó contra una pared.

Permanece detenido bajo cargos de «incidente terrorista» y será sometido a un examen psiquiátrico. En su acción resultó muerto Makran Ali, un hombre de 52 años que acababa de sufrir un infarto y estaba siendo atendido por otros fieles musulmanes que acababan de salir como él de la oración de Ramadán. También hubo diez heridos en el atropello, seis de ellos graves. No se ha aclarado todavía si la víctima mortal murió por el infarto o al ser alcanzado por el vehículo.

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