La fe de Suárez rescata al Barça en el Metropolitano

El Barça de Valverde no pasará a la historia por tener el mejor arranque de la Liga, pero en tres meses el técnico ha sido capaz de devolver el alma que un día este equipo pareció perder. Todavía ha de elevar su nivel en muchos aspectos futbolísticos, pero ya dispone de la fe que se necesita para sobrevivir al borde del abismo. El Wanda Metropolitano fue su primera gran prueba y, pese a no llevarse la victoria, salió indemne de una trampa tantas veces vivida en el pasado (1-1).

Ante un equipo como el Atlético, que conoce las artes de este negocio llamado fútbol, quedó demostrado que al Barça le sobra oficio y le falta alguna pizca de talento. Si además Valverde se pega un tiro en un pie alineando a centrocampistas antes que a extremos, el resultado es un partido calcado al que el conjunto que dirigió Luis Enrique perdió hace dos temporadas en el Calderón en la Champions League.

Luis Suarez celebra su gol en el Wanda Metropolitano
Luis Suarez celebra su gol en el Wanda Metropolitano (Javier Soriano / AFP)

La única diferencia entre entonces y esta noche fue la fe de Luis Suárez, que apareció al final para reivindicar su nombre a voz en grito e igualar un partido que los azulgranas tenían perdido. El uruguayo, un depredador como pocos en el área, eligió el partido más importante de la temporada hasta el momento para sacar a relucir su coraje. Cuando el Barça agonizaba tanto como el partido apareció el que debe ser escudero de Messi para rescatar un punto vital para el campeonato. Es en los partidos grandes donde los hombres importantes no se esconden, Luis Suárez demostró que sigue siendo de esos héroes en los que siempre se puede confiar.

Saúl en el primer tiempo había logrado con un tanto desde la frontal del área el objetivo que perseguía Simeone. Adelantarse en el marcador para agazaparse y amenazar con contragolpes. No sufrió demasiado el Atlético ante un Barça aletargado. Tampoco salió de la cueva el equipo local en busca del segundo tanto.

Es en los partidos grandes donde los hombres importantes no se esconden, Luis Suárez demostró que sigue siendo de esos héroes en los que siempre se puede confiar

Hasta la recta final del encuentro, al Barça le sobró posesión y le faltó profundidad. El centro del campo de Valverde resultó inoperante durante muchos minutos por su incapacidad para encontrar espacios ante la previsible zaga colchonera. El técnico azulgrana quiso proteger a su equipo con un centro del campo consistente, pero perdió magia y desequilibrio.

La presencia de André Gomes en la banda derecha resultó inútil para los intereses azulgranas. Valverde recuperó para la causa al portugués, pero su actuación pasó inadvertida y el Barça careció de un jugador con profundidad que pisase el área. En ausencia de Dembelé, ni Denis, ni Deulofeu. Ni siquiera Sergi Roberto, más habituado a jugar en la banda. Y cuando el canterano entró fue decisivo con una asistencia maravillosa en el gol de Suárez.

Lionel Messi junto a Godín, durante el partido ante el Atlético de Madrid
Lionel Messi junto a Godín, durante el partido ante el Atlético de Madrid (Javier Soriano / AFP)

Desde el inicio, el Atlético tuvo en su juego la electricidad de la que careció el Barça. Pocas veces se sintió amenazado por el dominio azulgrana, carente de mordiente. Su defensa posicional fue incólume un vez más. Pero aunque vivió siempre más cerca de su área, siempre estuvo más cerca del gol. Las principales ocasiones locales nacieron de errores azulgranas en la construcción. La parsimonia de la zaga a la hora de realizar las transiciones defensivas provocaron varias pérdidas que pudieron sentenciar el duelo. Ter Stegen apareció en todas ellas para alargar la vida de los azulgranas hasta el segundo tiempo.

Griezmann fue el protagonista de las dos acciones de mayor peligro en el primer tiempo. En una de ellas superó a Piqué con un túnel y su disparo lo rechazó el portero alemán con una parada de balonmano con el pie izquierdo. En la otra, el francés se encontró el balón dentro del área y su disparo lo desvió a córner el guardameta con la mano izquierda. En tan solo diez minutos, el Barça ya sabía que el partido sería un infierno si no era preciso en la construcción.

aunque vivió siempre más cerca de su área, siempre estuvo más cerca del gol

Las largas posesiones de un Barça anestesiado se veían sorprendidas por los chispazos colchoneros. En uno de ellos, Carrasco vio como Saúl se incorporaba y Rakitic se dormía. El belga filtró el balón y el centrocampista armó la pierna para sorprender a Ter Stegen con un disparo lejano. Un pase entre líneas había servido para desarbolar a la defensa menos goleada de la Liga.

Si el Atlético estaba cómodo en la frontal de su área con el empate, cuando se vio por delante redobló la estrategia. Ahí llegaron los minutos en los que se vio a un Barça impotente, anestesiado, falto de capacidad para revolucionar el partido en los últimos metros. Sin lucidez para enfrentarse al recurrente muro que Simeone levanta en cada ocasión que visitaban el Calderón, ahora en el Metropolitano, fueron Iniesta y Messi los que revolotearon con más intención que acierto.

El centrocampista del Atlético de Madrid Saúl Ñiguez, celebra el primer gol del equipo colchonero
El centrocampista del Atlético de Madrid Saúl Ñiguez, celebra el primer gol del equipo colchonero (Kiko Huesca / EFE)

Fue Luis Suárez el que más fe demostró en la reanudación. El uruguayo, ofuscado como últimamente, se salió con la suya para probar a Oblak con un disparo lejano. Después fue Messi el que mandó un balón al palo primero y, después, chutó desviado por apenas centímetros. El Barça no llegaba con la frecuencia necesaria para que el Atlético entrase en estado de pánico, pero cada vez pisaba más el área.

Valverde dio entrada a Sergi Roberto y a Deulofeu. Ganó profundidad el Barça por la derecha, adonde acudió Messi para entrar en juego. Cuando la derrota parecía el destino de los azulgranas, entró en ebullición el mejor Luis Suárez para cambiar el panorama. Varias jugadas suyas dentro hicieron creer que algo podría suceder. Cuando Sergi Roberto le puso un centro lateral, el delantero estaba en el mejor momento de confianza desde que comenzó la temporada. Su remate picado entró sin remisión en la portería de Oblak.

El Barça sale de este encuentro con dos puntos menos de ventaja sobre el Real Madrid, ahora a cinco, pero con la sensación de haber ganado uno

El Barça sale de este encuentro con dos puntos menos de ventaja sobre el Real Madrid, ahora a cinco, pero con la sensación de haber ganado uno. De va del Wanda con la confianza en sus posibilidades intacta tras sufrir durante 80 minutos ante un rival experto. Ya se ha medido a uno de los ogros de la Liga, a uno de sus rivales más duros en Europa y ha sabido salir indemne. Ahora ya conoce su medida, cuales son sus carencias reales y qué camino ha de seguir para seguir mejorando.

Atlético de Madrid, 1 – Barcelona, 1

1 – Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Savic, Godín, Filipe; Koke, Gabi (Fernando Torres, m. 81), Saúl, Carrasco (Thomas, m. 72); Griezmann y Correa (Gaitán, m. 58).

1 – Barcelona: Ter Stegen; Semedo (Sergi Roberto, m. 60), Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Andre Gomes, Busquets, Rakitic (Paulinho, m. 78), Iniesta (Deulofeu, m. 60); Messi y Luis Suárez.

Goles: 1-0, m. 20: Saúl, de tiro ajustado desde el borde del área. 1-1, m. 81: Luis Suárez cabecea un centro de Sergi Roberto.

Árbitro: Mateu Lahoz (C. Valenciano). Amonestó a los locales Gabi (m. 13), Saúl (m. 90) y Griezmann (m. 91) y a los visitantes Umtiti (m. 33) y Rakitic (m. 45).

Incidencias: partido correspondiente a la octava jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante unos 67.000 espectadores.

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