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La fe en la ciencia, bajo mínimos

AI.- Algunos pensaban que iba a ser la religión la más perjudicada por la crisis. El cierre de templos, la prohibición de las manifestaciones de religiosidad popular, la actitud en ocasiones demasiado complaciente con el poder o medrosa de algunas autoridades eclesiásticas, han podido debilitar la fe de los más débiles. Sin embargo, este arrinconamiento de la fe en el cajón de las actividades no esenciales se ha visto compensado por la pujanza de miles de pequeñas iglesias domésticas, por la pervivencia de la fe en las redes sociales y por el testimonio en la atención a los enfermos y afectados. La fe en la ciencia, en cambio, está en sus horas más bajas. La percepción general con cada nueva noticia es que los científicos están dando palos de ciego. Los doctores que recomiendan comer ajo no se diferencian tanto de los que asesoran al gobierno proponiendo medidas titubeantes y contradictorias. Ni conocen el origen de la pandemia, ni saben determinar con exactitud los remedios, ni pueden ofrecer seguridades de cara al futuro. Ahora mismo se cree que el virus ya circulaba en China en octubre.

En cuanto al período de incubación sin síntomas ahora dicen que es de cuatro días y no de diez como se pensaba. El caso es que la epidemia está remitiendo y ningún científico sabe explicar fehacientemente cuál es la razón. Pedro Sánchez dirá que la enfermedad la han vencido él y su pequeña dictadura. Lo que pasa es que el coronavirus también está menguando en todos los demás países que no disfrutan en sus pantallas del rostro de Sánchez. No, no es por Sánchez, tampoco es por la Ciencia. Lo que pasa es que esta humanidad engreída estaba pensando en prescindir de Dios y se ha encontrado aterrorizada y perdida por culpa de un bichito invisible.

Contradicciones sobre el calentamiento global

Y seguimos con noticias que hacen tambalear los cimientos de la religión cientifista. Ahora que ya estábamos convencidos, gracias a Greta Thunberg y a los gretinos, de que había que frenar como fuera el calentamiento terrestre aparecen unos científicos de la NASA para advertirnos de que “el Sol se debilita y podría originar períodos de mucho frío”. Esto no es serio. A este paso van a conseguir que todo el mundo vuelva a creer en el horóscopo semanal. A pesar de todo esto los políticos españoles -que carecen de la imaginación y la agilidad mental necesarias para un mundo tan cambiante- están preparando el anteproyecto de ley de Cambio Climático y podrían aprobarlo en el Consejo de Ministros de hoy, martes.

Según este absurdo y futurista proyecto a partir del año 2040 no se podrán vender coches nuevos que emitan CO2, o sea, ni diesel, ni gasolina, ni híbridos. ¡Vaya usted a saber que opinarán del asunto los científicos de la NASA dentro de 20 años!