La fiebre de Del Potro y la espalda de Federer ponen en vilo al US Open

Sesión de urgencias en Nueva York. La fiebre y el orzuelo de Juan Martín del Portro y el breve descanso por razones médicas que pidió Roger Federer en medio de su partido contra Philipp Kohlschreiber alarmaron la segunda jornada de octavos de final.

A ninguno de los dos les obstaculizó la victoria que, de hecho, para el suizo fue más que relativamente fácil (6-4, 6-2, 7-5 contra el alemán) pero el argentino sirvió a la audiencia una de esas remontadas épicas que quedan grabadas en la memoria del US Open. Se impuso al austriaco Dominique Thiem por 1-6, 2-6, 6-1, 7-6 y 6-4 en 3 horas y 35 minutos. Y Del Potro y Federer podrán competir a ver quién se recupera mejor en el partido de cuartos de final, donde se verán las caras el miércoles.

En la misma jornada en la que Rafael Nadal eliminó al ucraniano Alexandr Dolgopolov en un rápido 6-2, 6-4, 6-1 y Federer también se ventiló a su contrincante en apenas 1 hora 50 minutos, Del Potro ofreció sin duda el partido más espectacular del día, pues causó sensación con su juego de muerte y resurrección frente a Thiem, al que se enfrentaba por tercera vez y al que no dejó encajarle la que hubiese sido su primera victoria contra él.

El número 28 del mundo se había levantado febril y con un orzuelo en el ojo y durante los dos primeros sets se arrastraba por la pista del Grandstand, parando para descansar, dejando pasar bolas no tan complicadas y apuntando a una cabizbaja y agónica retirada. El número seis del mundo aprovechó la coyuntura y le ganó de manera inmisericorde los dos primeros sets sin dejarle prácticamente entrar en el partido.

Sin embargo, el tenista argentino que triunfó en Nueva York en 2009 y volvió al tenis al año pasado después de 327 días retirado y cuatro operaciones en la muñeca izquierda, se juró no volver a dejarse vencer por un diagnóstico. Así, volvió a dar esas historias de superación tan del público estadounidense, al que tocó la fibra y le hizo celebrar cada tanto de su remontada como si fuera una bola de partido.

Del Potro se sudó la fiebre entera en esos primero sets y volvió como un león en el tercero, en el que se impuso con un 6-1 que pilló a Thiem a contrapelo y con muchos errores por puro atónito ante lo que estaban presenciando sus ojos. Pero aun cuando el austriaco se recuperó y volvió a tener el partido en sus manos con un 5-2 en el cuarto set, Del Potro remontó de nuevo hasta el 6-6 y se impuso con autoridad en la muerte súbita. Para entonces, el recinto rugía y ya empezaba en el Arthur Ashe el partido de Federer contra Kohlschrebier, interrumpido cada tanto por los gritos acalorados del público del partido que transcurría en paralelo y que dejaba el del suizo y el alemán en un juego de bridge entre te y pastas. Del Potro remató su gesta con un 6-4 que le sitúa en cuartos donde llega con el ánimo bien arriba y con tiempo aparente para bajar su temperatura corporal.

Federer, por su parte, jugó un partido en tres actos muy parecidos en los que Kohlschreiber no fue capaz de romperle ni un solo servicio y a él le valió con romper cuatro en todo el partido para imponerse. Él también tendrá que recuperarse de la espalda si quiere estar a la altura del juego que mostró el argentino y aspirar a la semifinal soñada desde que empezó el US Open: la que presumiblemente disputará contra Rafael Nadal el viernes. En el partido contra el alemán, asustó a la audiencia al pedir un descanso médico entre el segundo y el tercer set. Luego explicó entre bromas: “Solo necesitaba un masaje en la espalda y en los glúteos. Y eso no quería hacerlo en la pista”. En ese descanso, de paso, confesó que miró el resultado de Del Potro para entender los bramidos lejanos que invadían su propio juego.

Así, en la parte alta de los cuartos de final se acumulan los tres jugadores que ya tienen en sus vitrinas la victoria del US Open (Nadal, Federer y Del Potro) y se completa con el ruso de 19 años Andrey Rublev. En la otra línea de competición para cuartos no aparece ni un solo top 10 de la ATP, pues la forman el español Pablo Carreño (número 12) y el argentino Diego Schwartzman (número 29) por un lado y, por el otro, el estadounidense Sam Querrey (número 17) y el sudafricano Kevin Anderson (número 28). Todos ellos se juegan mañana el pase a seminifinales.

Esta situación se ha provocado tanto por la retirada antes de empezar el torneo de Andy Murray, que dejó esa línea de competición en un estado de presunta ventaja, y las sorpresivas elminaciones del francés Jo- Wilfried Tsonga en la segunda ronda o el croata Marin Cilic en la tercera.

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