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La Fundación Franco gana la primera batalla: el Gobierno admite que se persone en la exhumación

El Gobierno ha admitido la personación de la Fundación Francisco Franco en el proceso administrativo, actualmente vigente, para la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos.

En una resolución del Ministerio de Justicia, el Ejecutivo socialista reconoce el interés legítimo de la asociación y evita con ello abrirle la puerta, por el momento, a una eventual demanda contencioso-administrativa que podría paralizar, o como mínimo retrasar, la ejecución del compromiso principal adquirido por Sánchez tras su llegada a Moncloa .

Tal y como la propia asociación ha manifestado, en un comunicado oficial, la decisión llega tras haber presentado 3 escritos solicitando su inclusión como parte legítima en el mencionado expediente de exhumación. El Gobierno admite de esta manera el interés directo de la Fundación en la causa de la exhumación de Franco, y entiende que resulta acreditado, según los principios y objeto recogidos en los “Estatutos fundacionales” de la misma.

El procedimiento administrativo orientado a la retirada de los restos de Franco de su actual ubicación, en la Basílica Cuelgamuros, aparece definido en la Disposición Adicional 6ª del Real Decreto aprobado por el Ejecutivo socialista, el pasado mes de agosto. Una vez concluida la primera fase de alegaciones, el mismo se encuentra actualmente a la espera de los correspondientes informes solicitados por Moncloa a la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial. En base a las conclusiones resultantes se procederá a la apertura de una segunda fase de alegaciones en las que la Fundación Franco podrá intervenir ya plenamente.

Agotados los trámites intermedios, la instructora de la causa y actual subsecretaria de Justicia, Cristina Latorre Sancho, elevará la propuesta de resolución definitiva sobre la conformidad administrativa de la exhumación al Consejo de Ministros, que podrá aceptar la misma o no.

Si la recomendación resulta afirmativa, como es previsible, y el Ejecutivo reunido en pleno la admite, se abriría el plazo legal para que tanto la familia Franco como la Fundación Francisco Franco pudiesen plantear un recurso contencioso-administrativo contra dicha decisión. El Gobierno trata de evitar la posibilidad, así como la solicitud de medidas cautelares asociadas al mismo y orientadas a paralizar cualquier acto que consume la exhumación de los restos, mientras el tribunal competente no resuelva sobre el fondo del asunto.

Los socialistas deberían entonces esperar a la sentencia definitiva del tribunal, escenario que intentan frustrar y motivo fundamental por el que el Gobierno, a través de la resolución del Ministerio de Justicia, ha admitido la personación de la Fundación en el expediente. Sánchez no quiere más retrasos evitables en el cumplimiento de su principal promesa de Gobierno que le será imposible materializar antes de final de año, como inicialmente pretendía.

Recusación a la instructora

La Fundación Francisco Franco solicitó inicialmente, y hasta en dos ocasiones, la recusación de la instructora designada para la tramitación de este expediente -la subsecretaria de Justicia, Cristina Latorre Sancho- apelando a su falta de imparcialidad y alegando un “evidente e indiscutible interés personal en dicha exhumación”. Cuestión ésta en la que no han sido estimadas sus pretensiones.

Latorre, recuerdan desde la asociación, “cerró el Valle de los Caídos bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero” -cuando era miembro del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional- con “la excusa de la realización de unas obras de conservación que nunca existieron ni se ejecutaron, impidiendo tanto las importantes visitas turísticas como la celebración del culto católico, que se siguió celebrando por parte de los monjes Benedictinos en el exterior de la Basílica con temperaturas de bajo cero”, apuntan.

Dichos hechos son a juicio de la Fundación “pruebas contundentes que inhabilitan a la instructora para para liderar este expediente al quedar demostrado su interés propio y particular” en la exhumación. Y añaden que las razones de su designación como instructora “han obedecido a la animadversión que ya era conocida por sus superiores” hacia la figura de Franco.