Inicio Actualidad La Generalitat prevé un fuerte rebrote del coronavirus y prepara más restricciones

La Generalitat prevé un fuerte rebrote del coronavirus y prepara más restricciones

Mientras negocian y perfilan las medidas de restricción que irán cayendo a mitad de semana, la Generalitat pide la complicidad, el compromiso, la buena voluntad de los ciudadanos para frenar la crecida de casos. “Ahora toca un esfuerzo suplementario e incrementar el compromiso de todos para sacrificar la actividad social”, clamó el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, junto a la consellera de Salut, Alba Vergés, ante las urgencias infantiles del hospital Germans Trias de Badalona. El Govern cifra el aumento de casos que se espera para la semana que viene en un 30%, según informó en su reunión con patronal y sindicatos. La extensión multiplicada del virus se refleja en las cifras de todos los países del entorno, pero en Catalunya en concreto empezaron un ascenso hace semana y media y desde el jueves pasado se ve muy superior a la esperada. Nada de los 7.000 casos nuevos habituales cada semana que ha habido durante los dos últimos meses: Ahora son 11.000. Estamos en escalada y las medidas que había hasta ahora no son suficientes. Por eso en el Vallès Occidental se incrementan las restricciones y colocan a Terrassa o Sabadell como Barcelona y área metropolitana, Girona o Salt.

Manlleu y Vic tienen una subida vertical. También la Conca de Barberà y Les Garrigues. Tortosa aún está con muchos contagios y cifras altísimas. En todos estos territorios se practica la búsqueda intensa y repetida para intentar cortar los contagios en la comunidad.

“El bar no contagia, pero sí quitarse la mascarilla junto a una persona ajena a tu burbuja”, dice Argimon

Pero hace falta mucho más. Si el domingo el responsable de Salut Pública, Josep Maria Argimon, hacía pública la petición –sin orden del Procicat por medio– de volver al teletrabajo a todo aquel que pudiera y pasar a las clases telemáticas en las universidades, ayer la voluntariedad se extendía a las cenas de amigos, a las comidas familiares o de trabajo, a las escapadas de fin de semana, al café con los otros padres al dejar a los niños en el cole… Porque la mascarilla, el gel y la distancia se han relajado y no resultan suficientes para frenar la crecida.

Aragonès y Vergés lo exponen como el esfuerzo de una parte para que otros puedan seguir: las universidades desde casa para que sigan las escuelas, los que teletrabajan para que solo se desplacen los que no tienen otro remedio, y las relaciones sociales y con los más queridos para que los servicios sanitarios alcancen para poder atender a todos sin colapsarse las próximas semanas. Porque el crecimiento es vertical.

El virus multiplica su expansión y “el porcentaje de casos nuevos que llega a urgencias va creciendo y con ellos proporcionalmente también los ingresos en los hospitales y los casos críticos”, apuntó Alba Vergés.

“No hemos dejado de incrementar los esfuerzos en pruebas de detección, en cribados, tenemos la atención primaria volcada en la epidemia sin poder seguir apenas la atención al resto de patologías, los laboratorios han multiplicado su trabajo para funcionar 24 horas y hacer hasta 140.000 pruebas cada semana, a una de cada 50 personas; seguimos con mejoras de hospitalización, también lo haremos con la atención a críticos…”, enumeró Vergés. “Pero ahora es el momento de la complicidad de los 7,5 millones de ciudadanos”.

Además de complicidad, habrá medidas concretas que se están estudiando desde que el viernes se constató el ascenso vertical. “Hay que preparar y estudiar el impacto en muchos ámbitos, no solo el sanitario y científico”, se excusó Pere Aragonès, que aseguró que se trabaja en esa negociación. No todo el mundo ve este escenario igual de claro. Porque las nuevas medidas irán dirigidas a reducir todo lo posible la movilidad, sin confinar. Y la interacción social. Y lógicamente se parecerán a las que están adoptando los países vecinos en lo que también se ha disparado el virus.

Pretenden desde Salut Pública que sean contundentes y breves para ganar efectividad, para no aumentar el cansancio preventivo que lleva a la relajación. “Todos los ámbitos insisten en que son seguros, y es cierto que la universidad no contagia, pero la interacción de las personas que van, sí; es verdad también que el bar no contagia, sino quitarse la mascarilla al lado de una persona que no es de tu burbuja”, recuerda Josep Maria Argimon, responsable de Salut Pública.

Las propuestas que se discuten pretenden que la segunda ola no pille tan arriba que no haya cómo mantener la actividad laboral y escolar lo más abierta posible. La llamada a favor del teletrabajo busca ser un pacto con las empresas, no una obligación por confinamiento como en marzo. Las medidas las tomarán el jueves para que se publiquen en el DOGC el viernes. La reducción de las clases presenciales en las universidades significa ampliar las que ya se hacen telemáticamente. Pero no cerrar. “Tenemos claro que se podrán ir cerrando distintas actividades si no hay más remedio pero lo último sería la escuela y la universidad”, dice Argimon.

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