La Guardia Civil, pesimista ante los problemas de ciberseguridad

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El coronel del Área Técnica de la Jefatura de Información de la Guardia Civil, Luis Fernando Hernández García, se ha mostrado “muy pesimista” ante los problemas de ciberseguridad que puede sufrir nuestro país en el futuro inmediato. Se pueden producir “acciones de gran impacto y de efectos impredecibles”, ya que la situación es “infinitamente más complicada que hace cinco años” y se necesitan recursos humanos y materiales, agregó.

Asimismo, alertó sobre dificultad de captar expertos en ciberseguridad. A este respecto, apuntó la necesidad de la creación de una especie de “ciberreserva” de voluntarios capaz de activarse ante amenazas graves.

El coronel Hernández García ha comparecido ante la Comisión mixta de Seguridad Nacional del Parlamento. Subrayo a los diputados y senadores presentes la necesidade de avanzar en el proyecto de la citada

“reserva” ante la escalada de los riesgos y las amenazas latentes. Admitió que su iniciativa tiene detractores en el mundo privado de la seguridad informática pero insistió que es preciso activar en todo el

país a expertos con conocimientos en ciberseguridad y que estén dispuestos a ponerlos al servicio de los ciudadanos en un momento dado. Sería una especie de “voluntariado” con los correspondientes mecanismos de compensación.

Según el jefe de la Benemérita, el problema radica en que los grandes expertos en la materia optan por la empresa privada e incluso se van al extranjero.

Una de las mayores preocupaciones es que el ciberterrorismo ponga en su punto de mira infraestructuras estratégicas y pueda paralizar servicios esenciales, un riesgo emergente, a día de hoy de baja probabilidad, pero de alto impacto si se llega a producir.

El trabajo de los expertos de la Guardia Civil contra el ciberterrorismo se centra casi en su totalidad en vigilar las redes que sirven de instrumento de financiación, reclutamiento o adoctrinamiento, incluso de ciberdelincuentes para su causa.

También llamó la atención sobre las “acciones de falsa bandera”, desarrolladas por “Estados hostiles” que buscan desestabilizar a otros y hacen creer que sus acciones las cometen grupos terroristas o

activistas. Y sobre el peligro de los procesos de desinformación e intoxicación por parte de potencias extranjeras, que buscan polarizar y enfrentar a la sociedad.