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La hecatombe en Andalucía da oxígeno a los antisanchistas: “Es buen resultado para pararlo”

La debacle en las elecciones de Andalucía tiene una doble lectura en el PSOE. Al desánimo generalizado se une también la percepción de que el desastre puede ser un estímulo para presionar desde dentro al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Un acicate para el sector crítico, ‘dormido’ desde que Sánchez se impusiera precisamente a Susana Díaz en la pugna por la secretaría general.

Desde entonces, y  pese a la casi ausencia de reproche público, la oposición interna a Sánchez ha ido medrando, acentuada sobre todo por la moción de censura con apoyo del independentismo, por sus gestos a Podemos y por las múltiples polémicas, como la exhumación de Franco o última cesión con Gibraltar.

Entre los críticos, ven en los resultados de las andaluzas una posibilidad para “parar a Sánchez” y ganar peso dentro del partido, “antes de que ya no quede nada que hacer” y de que la formación quede irreversiblemente “destruida”.

Frente a ello, el presidente ha tratado esta mañana de reafirmarse con un mensaje a través de Twitter, en el que asegura que su Gobierno “seguirá impulsando un proyecto regenerador y europeísta en España”. Una afirmación que parece alejar la posibilidad de un adelanto de las generales a mayo o, incluso, a marzo, como se había barajado en las últimas semanas. Una opción que el propio Sánchez y su equipo de colaboradores contemplaban si el ensayo andaluz salía bien, como era su pronóstico (avivado por el CIS de Tezanos).

La sacudida electoral lo dinamita todo. En La Moncloa y en Ferraz el discurso pasa ahora por liderar la oposición a la ultraderecha: “Los resultados en Andalucía refuerzan nuestro compromiso de defender la Constitución y la democracia frente al miedo”, añadió Sánchez en el mismo mensaje. El secretario de Organización, José Luis Ábalos, ya llamó este domingo a promover “el diálogo entre demócratas para parar el avance de fuerzas anticonstitucionales en España” y criticó a PP y C’s por contemplar un acuerdo con VOX, algo que consideró “impensable” en Europa, donde se “aísla” a la derecha extrema.

La sensación generalizada es que ahora “no toca” convocar elecciones. Pero también hay quien disiente: el momento puede ser propicio para aprovechar la incertidumbre generada por la irrupción del partido de Santi Abascal -12 diputados- y alentando a la movilización de la izquierda para contener a la formación. Y porque convocarlas ahora evitará que el partido se siga desangrando. “El desgaste será brutal a partir de ahora, y la oposición nos asfixiará con la convocatoria”, señala un cargo socialista.

“Viene un gobierno de derechas”

La desmovilización, inédita en la izquierda, es el gran temor al que se enfrentan ahora. Distintas fuentes la atribuyen sobre todo a la moción de censura con los independentistas, y su posterior complacencia con el golpismo. “Algo que el votante no entiende, como es lógico”, señala un diputado crítico con Sánchez. La moción, afirman, que supuso “un antes y un después” y  “eliminó todas las líneas rojas” polarizando extraordinariamente el escenario político. “Tendremos que reflexionar sobre qué hemos hecho mal”, avisó este mismo lunes Susana Díaz. Un mensaje directo a Sánchez.

Desde la dirección del PSOE se intenta ahora separar el mal resultado de la gestión de Gobierno, atribuirlo todo a la hasta ahora presidenta de la Junta   y a su “pobre” campaña, incapaz, señalan, de ilusionar al electorado. Una campaña en la que Sánchez apenas participó -dos actos- y que Díaz intentó llevar al terreno andaluz, evitando ‘contaminarla’ con los asuntos de La Moncloa.

Se trata, en cambio, de una lectura sin autocrítica que esconde el verdadero diagnóstico: que, inevitablemente, la ‘derrota’ se entiende en clave nacional. Ya lo dijo el propio Sánchez en uno de esos mítines: “La primera parada en Andalucía y la segunda, en las municipales y autonómicas de mayo”.

Estos eran los primeros comicios para Sánchez tras su llegada al poder, el primer examen a sus meses de mandato, y también la primera vez que los españoles acudían a las urnas tras el referéndum ilegal del 1 de octubre. ¿Y ahora qué?

“Viene un gobierno de derechas”, es la frase que más se escucha desde ayer en los foros socialistas. El partido, prácticamente en pleno, asume que el bloque PP, Ciudadanos y VOX lograría imponerse en unas generales. Y la razón solo se simplifica en un pesimista: “El efecto Sánchez es devastador”.