La hija de Ana Julia Quezada declara mañana ante el juez

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La hija de Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, declarará mañana como testigo ante el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Almería, Rafael Soriano que instruye el caso.

En una providencia, el magistrado cita a la hija de Quezada, a un hermano de Ángel Cruz -padre del niño- y a otras dos personas para que declaren como testigos este jueves a las 10:00 horas.

Aunque la hija de Quezada, que reside en Burgos, había solicitado declarar por videoconferencia, finalmente el juez Soriano desestimó esta posibilidad y la joven comparecerá en persona en calidad de testigo.

Por otro lado, los abogados de los padres de Gabriel Cruz han recurrido la personación como acusaciones popular de la asociación Clara Campoamor y de la Asociación Andaluza de Estudios Penales.

Así lo han confirmado a Efe desde el despacho del abogado Francisco Torres, acusación particular en nombre de los padres de Gabriel Cruz, después de que se haya conocido que el juez ha admitido dichas personaciones, así como que se mantiene el secreto del sumario, que ha sido prorrogado un mes más por el magistrado.

Según el auto que dictó el juez Soriano para ordenar el ingreso en prisión de Ana Julia Quezada por delitos de asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral, esta asfixió al menor con sus manos siguiendo una “malvada voluntad”.

El juez asegura que resulta “incuestionable” la participación de la detenida en la muerte del menor, “por cuanto no sólo es que ella misma haya reconocido tan luctuoso suceso, sino de que de las intervenciones acordadas judicialmente y pruebas recopiladas, se infiere una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar la comisión del crimen”.

En este sentido, Soriano apunta que de las actuaciones judiciales se infiere, indiciariamente, que el 27 de febrero Ana Julia Quezada “aprovechó un momento temporal en el cual sabía que se iba a encontrar a solas con el niño, y que la abuela paterna no lo iba a controlar” para trasladarlo hasta la finca de su padre en Rodalquilar (Níjar, Almería) mediante engaños o la promesa de devolverlo pronto a jugar con sus primos.

Señala que se trata de un “lugar apartado y aislado, en el cual tranquilamente” podía llevar a cabo su “macabro plan criminal, asfixiándolo con sus propias manos hasta provocar su muerte”.

Añade que tras esto lo desnudó parcialmente y lo trasladó hasta el jardín, donde “previamente había hecho un hoyo con una pala, enterrándolo a continuación”.

Según Soriano, la mujer expresó su intención de “deshacerse del cuerpo en un invernadero” además de manifestar “expresiones vejatorias que no hacen sino acrecentar la carga de las pruebas incriminatorias contra la detenida y que revelan, presuntamente, una falta de sentimientos y humanidad que ella misma ha calificado que, de ser ciertas sus palabras, serían de pura crueldad”.