La Iglesia de Sant Pol de Mar proyecta en su fachada imágenes de los presos golpistas

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La utilización de catedrales e iglesias por el aparato de propaganda golpista en Cataluña se ha convertido en algo habitual. Este fin de semana, en víspera de la elección de Quim Torra como nuevo presidente de la Generalitat, ha sido la Ermita de Sant Pau, en la localidad costera de Sant Pol de Mar (Barcelona) la que ha  prestado su exterior como pantalla gigante para que los CDR proyecten sobre su fachada imágenes de los cabecillas del golpe encarcelados o prófugos.

El templo de San Pol, que data del siglo XI y está declarado bien cultural de interés nacional, pertenece a la Diócesis de Gerona. Se encuentra situado en la parte más alta del pueblo, un lugar perfecto para los fines de los separatistas, dada su gran visibilidad en varios kilómetros a la redonda. El exterior de esta iglesia de la comarca del Maresme, cercana al municipio de Calella, donde fueron acosados y expulsados de tres hoteles agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil el pasado octubre, fue el lugar elegido por los CDR.

La iglesia se convertía en una  gigantesca pantalla en la que se pudieron ver las fotografías del expresidente y huido de la Justicia Carles Puigemont, su vicepresidente Oriol Junqueras, los exconsellers Joaquim Forn, Carme Forcadell, Josep Rull, Raül Romeva, Jordi Turull o Clara Ponsatí, la ‘cupera’ Anna Gabriel o los líderes del brazo civil del golpe de Estado, Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium Cultural)y con el lema “Libertad presos políticos”.

El que es uno de los lugares turísticos más visitados del pueblo y en el que se siguen oficiando misas y bodas, formó parte del monasterio benedictino de San Pol del Maresme y es el segundo templo que los CDR convierten en pasto de ‘video mapping’ en pocos días.

Iglesia de Sant Pau en Sant Pol de Mar (Barcelona)
Iglesia de Sant Pau en Sant Pol de Mar (Barcelona)

El anterior fue la Catedral de Gerona, tal y como informaba OKDIARIO el pasado viernes. En esa ocasión, los grupos de violencia y coacción callejera de la CUP exhibieron sobre sus muros imágenes de los encausados por cortar las vías del tren en la huelga política del 8-N.