‘La Ingobernable’ exige a Carmena que rescinda la cesión del edificio a FAES

Los activistas que el pasado 9 de mayo ocuparon el nuevo centro social La Ingobernable, en la calle del Gobernador de Madrid, han hecho público un manifiesto constituyente y han exigido en una carta abierta al Ayuntamiento de Madrid que rescinda el contrato por el que el consistorio cedió durante el mandato de Ana Botella el edificio a 75 años a la Fundación Legado Emilio Ambasz, vinculada con la fundación FAES de José María Aznar.

En un comunicado explican que el inmueble fue cedido gratis “para un museo que ellos mismos saben que nunca se hará” y que la “recuperación” del edificio ha “expuesto y hecho público su negociete”.

En el manifiesto fundacional, los activistas exigen al Ayuntamiento que “se den los pasos necesarios para que ese chanchullo termine” e insta al Gobierno de Manuela Carmena a “apostar por otras formas de construir ciudad”. “Estamos en un inmueble que fue regalado durante lo peor de la crisis por quienes se decían nuestros gobernantes. Una moneda de cambio más en ese Madrid que se ha
vendido por piezas
. En el espejismo de una ciudad escaparate en la que, se nos dice, no tenemos sitio las vecinas y los vecinos y sí las franquicias. En el Madrid que persigue a quienes venden en la manta y se celebra a quienes evaden impuestos. Venimos a cortar con ese Madrid”, reza el documento.

Negociar con el Ayuntamiento la permanencia

Además de la rescisión del contrato de cesión, que califican de “fraudulento e ilegítimo”, los activistas añaden otra apuesta “no negociable”: “La permanencia indefinida de La Ingobernable” siguiendo los términos de su manifiesto fundacional. Piden al consistorio madrileño “establecer un canal de comunicación transparente y con criterios de respeto mutuo para que la información fluya con la misma claridad y transparencia que guían la acción” de los activistas. Añaden que están “estudiando emprender acciones judiciales” por las condiciones de cesión del edificio.

Según el manifiesto fundacional de este nuevo centro social, la participación popular, movimientos sociales, feminismo y autogestión serán los ejes por los que se rija el edificio. Un espacio que pretenden dar su particular batalla contra “el abandono de los espacios urbanos”, “contra el Madrid de OHL y ACS, de la
cultura snob, excluyente y elitista. Contra el rodillo de la turistificación y la especulación urbanística”.

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