Inicio Actualidad La inmigración se cuela en el Festival de Sanremo

La inmigración se cuela en el Festival de Sanremo

“Todos los seres humanos llegan del mar y antes o después vuelven a él”. La frase referida a los inmigrantes es de Claudio Baglioni, director artísico del Festival de Sanremo y cantante. La pronunció al presentar la 69ª edición de la cita musical del año, un certamen que en tantos años siempre ha retratado a su manera el pulso del país. La cita empezó el pasado jueves en Italia y terminará el sábado con la trasmisión televisiva internacional. Baglioni se mostró crítico con las políticas migratorias del Ejecutivo, señalando en especial a Matteo Salvini, ministro del Interior y vicepresidente, quien no dudó en replicar con acidez en las redes. Ahora la RAI, la tele pública italiana, organizadora del evento, medita sustituir o no a Baglioni.

“No es un festival político”, dijo en el estreno Baglioni. “No hablaré de inmigrantes pero tampoco de la crisis en Venezuela”, añadió el cómico-satírico Claudio Bisio, quien lanzó un cable a Baglioni. Bisio daba su interpretación de los títulos de las canciones en el programa. Las quejas de Baglioni a las política migratoria del Gobierno no deja de ser el eco creciente del sentir de la sociedad italiana, en la que cada vez hay más voces que plantan cara a esta política de tintes xenófobos. “Las medidas del Gobierno no están a la altura. El país es desarmónico y está confuso, ciego en la dirección a tomar. La clase política, la que dirige y la opinión pública han fallado pavorosamente. Somos un país pervertido, rencoroso, miramos con sospecha nuestra misma sombra“, sentenció el artista.

Salvini volvió a la carga contra el crítica sin contemplaciones y desparramando la más agria de las demagogias. “Este señor gana en un mes lo que gana el ministro del Interior en un año, pero no me interesan las minucias, se las dejo para los que hacen espectáculos televisivos”, dijo sobre las críticas a su política migratoria.

Repaso histórico

El festival de Sanremo se ha ido politizando con el paso de los años e históricamente ha servido para hacer un dibujo bastante aproximado de la realidad italiana del momento, desde el hambre pasada en la posguerra hasta la actual cultura de cartón-yeso y los inmigrantes. Con los ecos partisanos del “Vecchio scarpone” al “Grazie ai fiori”, de Nilla Pizzi (1951). La televisión llegaría en 1955, coincidiendo con el exordio de Claudio Villa y su “Buon giorno, tristezza”, inspirado en la francesa Françoise Sagan. Tres años después Hauser se habría topado con “Nel blu, dipinto di blu” conocida en el mundo como “Volare”, de Domenico Modugno.

También a Sanremo llegaron las canciones de Theodorakis sobre la resistencia griega a la dictadura de los coroneles, un canto a la mujer autónoma y una lectura inconformista de la sociedad. Pasada la utopía del 68 y con la llegada del terrorismo local, los temas se volvieron más íntimos y perdieron su carga social con Pepino di Capri, Romina Power, Nicola di Bari, para resurgir, transformados, con Francesco De Gregori, Eros Ramazzotti y Ricardo Cocciante. Hasta hoy.