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La Internacional Progresista ya está en Honduras

La Internacional Progresista publicó este miércoles en su cuenta de Twitter que “se encuentra en Tegucigalpa para llevar a cabo una observación oficial mientras la escalada de violencia amenaza las elecciones del domingo”.

Pero cuando se abre el link y se lee  la declaración en referencia, es evidente que la delegación no ha llegado al país centroamericano a prevenir la violencia sino a promoverla. Prueba de ello es que afirman que Honduras vive en dictadura y   veladamente,  anticipan la derrota del partido oficialista: “Tras una década de fuerza militar, intervención extranjera e irregularidades documentadas en su proceso electoral, el país se enfrenta ahora a una dura elección: respetar la voluntad popular o reprimirla”.

 Más que observadores electorales, la Internacional Progresista lanza un discurso político idéntico al de los esposos Zelaya: “Honduras aún no ha recuperado la estabilidad política tras el golpe de Estado de 2009 –dirigido por las fuerzas armadas del país y asistido por militares estadounidenses– contra el presidente Manuel Zelaya”. Y más adelante añade que “el aumento de la violencia política ha hecho que se cuestione el papel de las fuerzas armadas en el sistema político del país. Desde el golpe de Estado de 2009, las fuerzas armadas hondureñas han forzado el exilio de Zelaya, han asumido funciones clave de la administración gubernamental y funciones policiales”. ¡Más parcializado imposible!

La Internacional Progresista no representa un actor más en el proceso electoral hondureño, sino uno determinante. Recordemos que dicha organización fue fundada por uno de los políticos demócratas más influyentes de los Estados Unidos, Bernie Sanders, con capacidad para incidir en la opinión del Departamento de Estado norteamericano.

Es bueno tener presente que la pasada experiencia con la Internacional Progresista en el más reciente proceso electoral peruano fue nefasta, por su parcialización abierta con el candidato del Foro de Sao Paulo, Pedro Castillo, cuyo partido también se llama casualmente Libre, al igual que el partido que lanza en Honduras a la esposa de Zelaya, Xiomara Castro.

La Internacional Progresista también avaló el fraude cometido por Evo Morales en Bolivia. En ese entonces declaró: “La delegación de la Internacional Progresista no ha visto ninguna evidencia de fraude sistemático en el curso de las elecciones presidenciales peruanas de 2021. Sabemos demasiado bien el peligro de las falsas acusaciones de fraude. En noviembre de 2019, un violento golpe de Estado en Bolivia destituyó al ex presidente democráticamente elegido Evo Morales con el falso pretexto de que el Movimiento al Socialismo había interferido en el proceso electoral. Se demostró sistemáticamente que estas afirmaciones eran falsas”.

Vale la pena destacar que al Consejo de la Internacional Progresista pertenecen connotados aliados de Manuel Zelaya y Xiomara Castro, como lo son Andrés Araúz (Ecuador), Celso Amorim (Brasil), Rafael Correa (Ecuador) y Sacha Llorenti (Bolivia), todos miembros del Foro de Sao Paulo. También pertenecen Baltasar Garzón (España) y Gustavo Petro (Colombia), quienes forman parte del Grupo de Puebla.

Así las cosas, las autoridades hondureñas deben estar alertas con la delegación de la Internacional Progresista, porque pareciera que su objetivo, más que ejercer la función de observación, inspección y control,  es gritar fraude si a Xiomara Castro no le entregan el poder. Aunque pierda.


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