La Justicia francesa investiga el dopaje mecánico en el ciclismo profesional

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Dos jueces de Instrucción franceses, Claire Thépaut y Serge Tourmaire, han abierto una investigación judicial en Francia para determinar hasta dónde está extendido el denominado dopaje mecánico en el ciclismo profesional, según informa el semanario ‘Le Canard’, en su última edición publicada este miércoles. Aunque se trata de una publicación de carácter satírico, ‘Le Canard’ acostumbra también a efectuar reportajes de investigación periodística. La preocupación máxima es saber si se utilizaron motores escondidos en el Tour. Durante la última edición se efectuaron 4.000 controles, con resultado negativo. En toda la temporada se realizaron 50.000.

Por lo tanto, según esta información, los dos jueces franceses parten de la consideración de que el dopaje mecánico, es decir correr con un motor escondido en el cuadro de la bici o bien llevar algún tipo de sistema tecnológico en las ruedas que ayuda a impulsar la bicicleta a mayor velocidad, está más extendido de lo que se cree. “El dopaje mecánico está más extendido de lo que se cree y puede existir un pacto de corrupción a alto nivel“, se lee en el semanario.

Los últimos avances

Sin citar nombres ni de corredores ni de equipos, según la misma información, el dopaje mecánico podría afectar a equipos profesionales, empresas del sector e, incluso, a las autoridades deportivas que “podrían beneficiarse de los últimos avances tecnológicos en motores electricos”.

La Unión Ciclista Internacional (UCI) realiza desde el 2010 exámenes en las bicicletas de los corredores profesionales. Jueces de la federación, provistos de tabletas que detectan la presencia de mecanismos ocultos en los cuadros o las ruedas, repasan regularmente antes de las etapas de todas las pruebas World Tour las bicis de buena parte de los corredores. En las etapas de contrarreloj los exámenes de las bicis se extienden a la totalidad de los participantes que deben acudir al puesto de inspección antes de tomar la salida.

Dopaje en el ciclocrós

Hasta ahora han sido contados los casos de este tipo de corrupción deportiva. El más sonado, o prácticamente el único confirmado, se produjo en enero del año pasado, cuando inspectores de la UCI descubrieron un motor en el interior de la bici de una corredora belga que participaba en el Mundial sub-23 que se disputaba en la ciudad de Zolder, también en Bélgica. Vieron que una bici de la ciclista Femke van den Driessche, entonces con 19 años, presentaba un cable sospechoso y descubrieron el artilugio. La corredora, que previamente anunció la retirada, fue sancionada en abril del 2016 con seis años de inhabilitación deportiva.

De momento, aunque la sospecha está extendida en el pelotón desde finales de la década pasada no ha trascendido ningún caso entre corredores de primer nivel, aunque sí se han realizado reportajes televisivos con cámaras ocultas que, a aparte de provocar dudas, no han conseguido aportar datos en concreto que permitieran iniciar un proceso sancionador contra nadie. 

Las bicis eléctricas

Algunas marcas sí comercializan bicicletas con diseño de competición y sistemas de ayuda eléctrica, que no están, ni mucho menos, prohibidos para el cicloturista pero sí para el corredor profesional. Además, ya existen diversas iniciativas para programar marchas cicloturistas para bicis eléctricas. Estos sistemas, cuando aparecen cuestas, permiten pedalear con mayor agilidad con lo que las subidas son afrontadas con facilidad por los cicloturistas.