La justicia italiana investiga un cura eritreo, candidato al Nobel, por favorecer a la inmigración clandestina

El sacerdote, fundador de una agencia humanitaria, señalaba a las ONG y a la Marina las pateras con dificultad en el Mediterráneo. Muchos inmigrantes africanos conocían su teléfono antes de zarpar

Lo llaman en Italia «Don barcone» (el cura de las pateras). Para los inmigrantes es un «ángel salvavidas». El sacerdote eritreo Mussie Zerai, nacido en Asmara en 1955, fundador de la agencia humanitaria Habeshia, ha logrado salvar a miles de refugiados. Ofrecía asistencia telefónica. Todos los inmigrantes conocían su teléfono y solicitaban su ayuda si sufrían una emergencia en el Mediterráneo. Ahora ha recibido un aviso de garantía de la fiscalía de Trapani (Sicilia), que le ha abierto una investigación por favorecer supuestamente la inmigración irregular. Don Mussie (Moisés) se había convertido en un punto de referencia para los inmigrantes que proceden del Cuerno de África, la zona que comprende Eritrea, Etiopía, Somalia, Yibuti y, en su versión más amplia, incluiría también a Kenia, Sudán y Uganda. Por su labor humanitaria fue candidato al premio Nobel de la Paz en el 2015, y la revista Time lo incluyó entre las 100 personalidades más relevantes en el 2016. Mussie Zerai llegó a Italia cuando era adolescente y entró en el seminario a los 45 años. El Vaticano lo envió a una parroquia en la pequeña ciudad suiza de Friburgo.

Contactos telefónicos con el sacerdote

El sacerdote ha dicho, en respuesta a la fiscalía, que siempre actuó de forma transparente y con fines humanitarios. Los magistrados de Trapani argumentan que los inmigrantes se ponían en contacto telefónico con Mussie Zerai antes de emprender su aventura para alcanzar Europa. La clave de la investigación está en saber si el sacerdote superó o no la línea roja que puede constituir favorecer la inmigración clandestina, es decir, si actuaba, avisando a la Marina italiana, cuando los inmigrantes corrían peligro de muerte y tenían que ser rescatados, o bien hacía presiones para ayudar inmigrantes aunque no estuvieran en peligro. Además, en ocasiones, según comprobó la fiscalía haciendo pinchar un teléfono de un guardia de seguridad de la nave Vos Hestia de la ONG Save the Children, el cura utilizaba un chat de WhatsApp para coordinar los salvamentos puenteando a las autoridades italianas y libias. El padre Zerai ha reconocido al diario de los obispos, «Avvenire», que enviaba directamente mensajes a las ONG.

Sospechas de contactos con traficantes

El expediente abierto al sacerdote forma parte de una amplia investigación, que, desde hace meses, realiza la fiscalía de Trapani, sobre las embarcaciones de las Organizaciones no gubernamentales que realizan operaciones de salvamento en el Mediterráneo central. Algunas naves de las ONG han sido acusadas en ocasiones de actuar como taxis, cargando las personas que huyen de Libia y favoreciendo así la inmigración irregular. El barco Juventa, de la ONG alemana Jugend Rettet, fue secuestrado en Lampedusa por orden de la fiscalía, por sospechas de haber mantenido contactos con traficantes de seres humanos que actúan en Libia.

Para evitar cierto descontrol y sospechas de falta de transparencia en la actuación de algunas naves de las ONG, el gobierno les acaba de imponer un código de conducta, aprobado por la Unión Europea. Entre otras cosas, se les obliga a esas embarcaciones de organizaciones humanitarias que permitan la presencia a bordo de agentes armados. Algunas ONG se han negado a firmar ese código de comportamiento por entender que se violaría su principio de neutralidad si consintieran a bordo agentes armados. Pero el fiscal de Trapani, Carmelo Zuccaro, uno de los magistrados más serios y rigurosos del país, es contundente: La investigación se realiza no solo por cuestión de legalidad, sino porque en el problema de la inmigración está en juego también la seguridad del país.

Este tema ha creado una gran polémica en Italia. La Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas acusan desde hace meses a las organizaciones humanitarias de mantener contactos con traficantes y favorecer la inmigración clandestina. La Liga, sobre todo, esta creando notable alarma al hablar, con exageración, de invasión del país.

«Éxodo bíblico»

El sacerdote Mussie Zerai considera que es necesario «atacar la causa de la enfermedad, ir a la raíz que lleva a miles de desesperados a arriesgar su vida en el mar». En conversación con ABC, nos comentó recientemente que «el problema de la inmigración constituye en la práctica un éxodo de dimensiones bíblicas que no se parará. En los países subsaharianos hay poblados donde solo se han quedado los viejos. Los jóvenes, los que aún están en edad de soñar, han partido o aspiran a cumplir su sueño. Y para ello están dispuestos a dar todo lo que tienen». ¿La solución? Mussie Zerai nos señalaba que «Italia, España y Grecia no pueden hacerse cargo de los prófugos que quieren llegar a Europa. Se debe dar asilo a los que tengan derecho y los países europeos deben hacer un reparto por cuotas justas».

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