Inicio Actualidad La juventud de EE.UU. se entusiasma en votar contra Trump

La juventud de EE.UU. se entusiasma en votar contra Trump

Si no saben dónde queda Ann Arbor, lo primero que le advertirán sus habitantes es que queda a alrededor de 20 millas de la realidad.

Rodeada de condados profundamente conservadores, la hermosa ciudad universitaria de Michigan es una isla progresista en la que abundan los locales de cocina internacional, las microcervecerías y las tiendas de marihuana, una burbuja en la que los coches llevan pegatinas de Bernie Sanders (para mayor solera, con el eslogan de la campaña del 2016) y los carteles delante de las casas apoyan casi siempre a candidatos demócrata s.

“Hay más activismo que en el 2016; la gente no vio que Trump podía ganar y no se tomó la elección en serio”

Nunca como estos últimos cuatro años, con Donald Trump en la Casa Blanca, les había parecido que el mundo exterior era tan distinto a Ann Arbor ni habían sido tan conscientes de lo importancia de implicarse a fondo para provocar un cambio en el país. Buena parte de sus esperanzas están depositadas en los habitantes imprescindibles de la ciudad: los estudiantes, un colectivo que se alinea mayoritariamente con los demócratas. En el último curso había unos 46.000 matriculados en centros de la ciudad.

“No podemos pensar en otra cosa. Hablamos del tema todos los días”, confiesa Linsey Katz, una estudiante de enfermería de 21 años natural de Chicago. Este es su cuarto año en la universidad y, aunque las clases son online debido a la pandemia, ha vuelto al campus. Hoy es un día importante. Ha quedado con sus amigas para ir juntas a registrarse y participar por primera vez en unas presidenciales. Las tres han votado al demócrata Joe Biden.

“Estaba tan emocionada esta mañana que hasta me he vestido bien para salir de casa”, comenta divertida Ari Kohn, una estudiante de español y relaciones internacionales que se encontraba en Madrid con una beca cuando llegó la pandemia y tuvo que volver antes de tiempo a EE.UU. Su entusiasmo por el candidato es muy limitado, pero no cree que sea lo más importante este año.

“Un voto por Joe Biden no es un voto a él como persona sino hacia lo que representa. Aunque no te guste mucho el candidato, hay que votar por los temas y los valores, más que por las personas”, defiende Ari Kohn. “No puedo ni pensar en que gane otra vez Trump, me pongo muy nerviosa”, admite. “No me puedo imaginar el futuro del país si no hay un cambio”, añade Erica Lupiano, estudiante de Biología.

Como muchos otros compañeros de estudios, han querido registrarse y votar en Michigan no solo por comodidad. Las tres proceden de estados progresistas (Illinois y Nueva Jersey) donde sus votos pesarán menos que en este rincón del Medio Oeste. En el 2016 Trump ganó Michigan por el 0,8% de los votos, unas 27.000 papeletas. Los candidatos de terceros partidos se llevaron 182.672 votos.

“Este año hay mucho más activismo que en el 2016. Entonces la gente no vio que Trump podía ganar y no se tomó la elección en serio”, afirma Ari Kohn, que dedica dos tardes a la semana a enviar SMS a residentes en Michigan para que se registren y animarles a votar a Biden. “En las últimas elecciones el 47% de los americanos no votó y mira dónde estamos ahora”, apunta Erica Lupiano. Su amiga Linsday Katz también hace su parte para evitar que esto se repita y ha escrito decenas de cartas a mano a residentes en Michigan que en el 2016 se registraron pero luego no votaron.

El entusiasmo de estas tres amigas no es ninguna excepción. Todas las encuestas indican que este año los jóvenes están sobradamente motivados para votar en las presidenciales. La participación de los menores de 29 años podría igualar o incluso batir el récord del 2008, cuando se presentó por primera vez Barack Obama. Ya en las últimas elecciones de mitad de mandato –la cita menos sexy de todas, aunque lo que se decide, el Congreso, es crucial– se constató la extraordinaria movilización de este electorado: el 36% participó en la elección en el 2018, 16 puntos más que en el 2014.

El 63% de los menores de 29 años asegura que “definitivamente” va a votar en noviembre, según una encuesta de Harvard, un punto más de lo que decían antes de la primera elección del primer presidente negro de EE.UU. Hace cuatro años ese porcentaje a estas alturas de la campaña era de solo el 47%. Al final, la participación de los menores de 29 años fue del 50% y la mayoría apoyó a Hillary Clinton. Este año, Biden saca entre 20 y 25 puntos de ventaja a Trump en este grupo electoral, según diferentes encuestas, a pesar de que son los republicanos quienes más entusiasmados se declaran con su candidato, no los demócratas.

Peg Knight, una votante demócrata de Ann Arbor, de 64 años, se declara escéptica a los sondeos. “Es muy impresionante salir de nuestra burbuja y ver todos esos carteles de apoyo a Trump en las carreteras”, comenta esta nativa de Michigan, empleada en el sector editorial. “Es posible que jueguen en contra de los demócratas porque acaben estimulando la participación de los republicanos”, dice algo traumatizada por el resultado del 2016 y la presidencia de Trump. “Este año no podemos dar nada por sentado. Esperemos que gane Biden pero estoy conteniendo la respiración”.

Cristina Rojas, estadounidense de origen costarricense de 47 años, está más movilizada que nunca. Demócrata convencida, otras elecciones iba por las casas para hablar con votantes. “Este año con la pandemia no podemos hacerlo pero estoy haciendo otras cosas. Me he ofrecido como voluntaria para los recintos electorales y el recuento de votos y he donado más dinero que nunca”, explica esta farmacéutica.

Echando cuentas, Rojas calcula que ha donado unos 1.300 dólares. No solo para Biden sino también para las carreras al Senado en Arizona, estado que los demócratas seguramente conquistarán en noviembre, y en Kentucky, para intentar echar a Mitch McConnell, el republicano al frente del Senado. “Ya vimos con Obama que de poco sirve ganar si tienes al Congreso en contra”, reflexiona Rojas. Lo que ocurra más allá de la burbuja importa más que nunca.