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La mafia progresista aplaude la invasión: Trump amenaza con cerrar la frontera con México y defiende el uso de la fuerza

HT.- En la prensa occidental se ha generado un clamor inaudito en favor de unas caravanas de centroamericanos que pretenden arrollar la frontera norteamericana, entrar violentamente en aquel país y establecerse a vivir allí sin ninguna consideración a las leyes ni opinión contraria de las autoridades norteamericanas. En países en los que se educa en el respeto a las leyes, una inmensa mayoría de los medios de comunicación justifican, defienden y promueven una gran invasión centroamericana en territorio soberano de los EE.UU. por su frontera sur. Y además exigen que el país invadido no se defienda ni aplique sus propias leyes. La unanimidad mediática en favor de la violación de unas fronteras recuerda a la prensa nazi y soviética en sus aventuras invasoras.

La inmensa mayoría de los medios está de acuerdo en que los miles de hondureños y guatemaltecos, que serían millones de centroamericanos o mexicanos si tuvieran éxito y cundiera el ejemplo, merecen ser animados y jaleados para que cometan ante las cámaras un delito masivo de violación de las leyes internacionales y norteamericanas y una agresión a un país soberano. Les parece bien que atropellen al Ejército y la Policía. El único problema que ven para un final feliz de esta caravana invasora y un soberbio precedente para miles de caravanas futuras es ese monstruo, Donald Trump, que se obceca en su muy fascista y reaccionaria pretensión de hacer respetar las fronteras, las leyes y la soberanía de la nación y el Estado que preside.

«Trump ordena disparar a matar», rezaban los titulares aquí en España donde hace tiempo se ha perdido toda ecuanimidad y decencia a la hora de titular, escribir y opinar sobre EE.UU. desde que llegó Trump a la presidencia. En el texto se leía que los soldados y la Policía fronteriza tenía orden de disparar cuando vieran peligro para ellos u otros. Es decir, que tienen la orden de todos los Ejércitos y Policías fronterizas del mundo, incluida probablemente la Guardia Suiza del Vaticano. Lo importante era titular con un disimulado circunloquio del deseado «Trump asesino».

Así, los medios izquierdistas y las organizaciones de agitación comunistas y globalistas, emulados por todos los demás medios que no quieren aparecer como «trumpistas» y se unen por temor al discurso del sentimientos que legitima para violar la ley, vuelven a ganar la guerra de la propaganda. Y los políticos occidentales, en su amplio abanico del consenso socialdemócrata, se pliegan a la misma máxima de hipocresía. Nadie quiere aparecer como alineado con Trump ni como alguien que desprecia sentimiento y necesidad ajenos. Así se ha generado una agitación ideológica en las caravanas que frustra todos los llamamientos al sentido común y al respeto a las leyes. Especialmente del país en el que se pretende entrar y vivir. Tengan cuidado los que disfrutan con los problemas de Trump, porque esta operación no va solo contra él y su frontera. Se pretende cuestionar todas las fronteras y todas las leyes bajo la supuesta superioridad moral de una necesidad que todo lo legitima. Como esta es subjetiva, se forja un poderoso recurso más del celebre discurso del resentimiento para acabar con la ley y la soberanía de los Estados. De las democracias, que son los Estados vulnerables al chantaje desde dentro y fuera con el arma del sentimiento. Recuerden los españoles Ceuta, Melilla y sus playas, y los europeos todas las demás, y piensen un poco en sus hijos y nietos cuando gocen en televisión de la invasión del jardín de Trump por el Río Grande.

Trump amenaza con cerrar la frontera con México

El presidente de EEUU, Donald Trump, defendió hoy el uso de gas lacrimógeno para dispersar a un grupo de inmigrantes este domingo en la frontera con México, y negó que ese agente químico se usara contra niños, como han denunciado numerosas organizaciones.

Los agentes migratorios “tuvieron que usarlo porque les venía una avalancha de gente muy dura, y usaron gas lacrimógeno. Lo importante es esto: nadie va a entrar en nuestro país a no ser que entre legalmente”, dijo Trump en declaraciones a la prensa en la Casa Blanca, antes de viajar a Misisipi para ofrecer un mitin. Preguntado si es aceptable usar gas lacrimógeno contra menores, Trump respondió: “No lo hicimos. No lo usamos contra niños”.

Una fotografía ampliamente difundida este domingo por varios medios de comunicación muestra a dos niñas en pañales corriendo de la mano de su madre para dejar atrás lo que parece gas lacrimógeno, lo que ha llevado a numerosos políticos demócratas y organizaciones a condenar las acciones de la patrulla fronteriza. El incidente tuvo lugar en la frontera entre los alrededores de San Diego (California, EE.UU.) y Tijuana (Baja California, México), cuando cientos de inmigrantes rompieron un cerco de la Policía Federal mexicana para llegar a la linde, lo que llevó a Estados Unidos a cerrar durante varias horas el puerto fronterizo de San Ysidro.

El jefe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés), Kevin McAleenan, dijo hoy a la cadena televisiva CNN que fueron “más de 1.000” los migrantes que “intentaron entrar ilegalmente en EE.UU. en grandes grupos”. Usar gas lacrimógeno “evitó que empeorara una situación que ya era peligrosa”, argumentó McAleenan.

Al menos 69 inmigrantes fueron detenidos cuando trataban de entrar ilegalmente en Estados Unidos, según el funcionario, quien añadió que las “rocas” que lanzaron algunos indocumentados golpearon a cuatro agentes fronterizos, aunque estos iban protegidos por sus uniformes y no resultaron gravemente heridos.

Trump evitó hoy confirmar que haya llegado a un acuerdo con el equipo del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, para que los inmigrantes que pidan asilo a EE.UU. permanezcan en el país vecino mientras se procesa su petición, como informó este fin de semana el diario The Washington Post. Pero Trump tampoco lo desmintió al afirmar que “México quiere ver si pueden solucionar esto”, y reiterar que los miembros de las caravanas de migrantes centroamericanos “no entrarán” en Estados Unidos.