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La necesidad se impone en California: las autoridades ya permiten a los sanitarios asintomáticos volver al trabajo

A medida que la excepcionalidad que iba a durar dos semanas «para achatar la curva» entra en su tercer año, la cosa no da más de sí y el guion empieza a hacer aguas por todos lados. Lo último ha sido uno de los estados más totalitarios contra el covid de la unión, California, que ha cedido al fin y permitirá que vuelvan al trabajo los sanitarios sanos, aunque den positivo en el dichoso test.

La necesidad se impone. Los mandatos que imponían el cese de trabajadores positivos o no vacunados ha provocado graves carencias en los servicios hospitalarios en un momento pico de actividad, unos recortes que en California han resultado especialmente dramáticos.

El Departamento de Salud Pública de California ha publicado una guía en la que se faculta a los hospitales a permitir que trabajen en ellos empleados positivos para covid si no presentan síntomas. Los sanitarios del estado ya no tienen que confinarse o presentar una prueba de diagnóstico negativa para volver a su puesto si son asintomáticos. La guía, en vigor hasta el 1 de febrero, exige al personal el empleo de mascarillas N95.

El año pasado, el gobernador del estado, el demócrata sobrino de la ‘speaker’ Pelosi, Gavin Newsom, exigía la vacunación a todos los trabajadores de la sanidad so pena de ser cesados, por mucho que se amontonaran los estudios mostrando que la inmunidad natural puede ser más completa y duradera que cualquier vacuna.

La medida se enfrentó a las críticas de quienes alegaban que llevaría a una reducción drástica del personal sanitario en el momento en que son más necesarios. Y así fue, inmediatamente. Los mandatos que entraron en vigor el año pasado por el gobernador de California, demócrata, exigían que los trabajadores de la salud recibieran las vacunas covid-19 o enfrentaran la terminación, a pesar de que los estudios muestran que la inmunidad natural conferida por una infección previa de covid-19 muestra una inmunidad duradera.

Los críticos de los mandatos de vacunas cuestionaron por qué los gobiernos y las empresas imponen políticas de vacunación o despido para los «trabajadores esenciales», como enfermeras y médicos, en medio de la escasez de personal durante una pandemia viral. Y así fue. El gigante sanitario Kaiser Permanente suspendió a más de 2.000 empleados no vacunados en octubre. Otras redes de centros hospitalarios, como el Santa Clara Valley Medical Center y Sutter Health, también despidieron o suspendieron a sus empleados no vacunados en el otoño de 2021.


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