La oposición coincide contra los ‘superpoderes’ de Díaz por dejación de la Junta de Andalucía

El lema de campaña de Susana Díaz en las primarias socialistas -100%PSOE- se ha convertido en un arma de doble filo, porque ahora todos los partidos de la oposición en Andalucía lo utilizan a la inversa para denunciar que si la presidenta de la Junta está al 100% en su partido es que no está al 100% en su Gobierno. Ese 100% es ahora un leitmotiv recurrente en boca del PP andaluz, de Podemos, de IU y, en menor medida, de Ciudadanos, socio de legislatura del PSOE.

La coordinadora regional de Podemos, Teresa Rodríguez, acaba de presentar una ruta por 20 pueblos de más de 50.000 habitantes, donde pretender reunirse con colectivos y dirigentes locales para conocer las necesidades de sus municipios y sus comarcas. Ha bautizado la iniciativa “Ruta 100% Andalucía”, arrojando sarcasmo al lema de Díaz. Lo mismo hizo hace unos días el presidente del PP-A, Juan Manuel Moreno: apropiarse de la consigna de la líder del PSOE-A para poner en duda su capacidad de entrega a la Junta: “Andalucía necesita un presidente al 100% y no a tiempo parcial”.

El lema también le ha servido de inspiración al coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, que lo ha llevado consigo al Parlamento para reclamar a Susana Díaz “una educación pública al 100%, una sanidad pública al 100%, etc…”. Incluso el portavoz de Ciudadanos, el partido que sustenta el Gobierno andaluz, se muestra convencido de que “donde de verdad quiere estar Díaz es en Ferraz”, y ha sugerido a la presidenta que propicie un “relevo sosegado” al frente del Ejecutivo autonómico, antes de que Mariano Rajoy convoque elecciones anticipadas.

Todos los grupos políticos en Andalucía comparten estrategia: tratan a Susana Díaz como una presidenta saliente, alguien más centrada en el partido que en sus responsabilidades institucionales, y esa herida está haciendo mella en el Consejo de Gobierno, donde preocupa “mucho”, y en la ejecutiva del PSOE-A, donde “preocupa más”.

“Susana Díaz tiene superpoderes”

Díaz se embarcó en las primarias socialistas segura de poder compatibilizar sus aspiraciones a ocupar la secretaría general del PSOE con la presidencia del Gobierno andaluz. Lo hizo dando muestras de una fortaleza notable, publicando diariamente una doble agenda política en la que convivían, por la mañana, actos institucionales y por la tarde, actos de partido. La primera semana desde que se convocaron oficialmente las primarias, Susana Díaz recorrió 5.000 kilómetros, como si fuera una campaña electoral, alternó inauguraciones de unidades hospitalarias, reuniones con colectivos sociales, un Consejo de Gobierno, un pleno en el Parlamento, una sesión de control con respuestas a todos los grupos de la oposición, un homenaje a la fallecida Carme Chacón en Barcelona y, entre tanto, mítines y reuniones con agrupaciones locales de cinco comunidades autónomas, más entrevistas en radio y televisión.

Ese desdoblamiento de la presidenta y líder del PSOE andaluz, que a ratos parecía un don de la ubicuidad, como si estuviese en todas partes al mismo tiempo, era descrito por su séquito de colaboradores con un chascarrillo, medio en broma, medio en serio, que ya forma parte de la crónica política andaluza: “Susana Díaz tiene superpoderes”. Sobre el papel, la presidenta tiene una agenda institucional tan poblada de actos como la campaña de las primarias.

El golpe de los avales

Aun así, la oposición la acusa de “tener la Administración al ralentí”, sin asuntos de mucho calado político, que le permiten delegar en el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios. El calendario legislativo para este primer periodo de sesiones, que acaba de aprobar el Parlamento autonómico, contempla el debate final de cuatro leyes -la Ley de Emprendimiento, la de Formación Profesional, la de Mecenazgo y la Ley integral de Agricultura– que ya eran un compromiso político en la anterior legislatura. Cada semana, el portavoz del Gobierno andaluz, Miguel Ángel Vázquez, responde que el Ejecutivo está “a pleno rendimiento”, “a velocidad de crucero”, con “una intensa agenda institucional cargada de contenido”.

Desde el principio la oposición en bloque ha puesto en duda que se pueda compatibilizar la presidencia de una comunidad autónoma con 8,5 millones de personas y la secretaría general del PSOE federal, y menos con unas primarias tan intensas como las que están viviendo los socialistas. Su equipo ha tildado la acusación de “machista”, recordando que Mariano Rajoy es, a la vez, presidente del Gobierno y presidente del PP, dos funciones que también ocupó Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. María Dolores de Cospedal es secretaria general del PP, ministra de Defensa y virtual candidata a la presidencia de Castilla-La Mancha.

Díaz ha respondido a las críticas con una sobreexposición pública, con una doble agenda cargada de actos diarios, de modo que los medios pueden saber en todo momento dónde está. Y siempre está en algún acto público, y cuando no está, está al teléfono coordinándose con su equipo de campaña dentro y fuera de Andalucía.

Este golpe imprevisto ha obligado al equipo de Díaz a redefinir la estrategia de campaña

Sin embargo, las previsiones para mantener al día su responsabilidad institucional y sus aspiraciones de partido se han tropezado con una cáscara de plátano imprevista: la recogida de avales. Susana Díaz esperaba doblar en firmas a su gran rival, Pedro Sánchez, y afrontar la recta final de la campaña más cómoda, disfrutando de una holgada distancia de sus seguidores. Pero el madrileño se ha quedado a 6.200 avales de ella. Más del 43% de los 59.400 avalistas de la presidenta de la Junta son andaluces, lo cual demuestra que su federación la respalda masivamente, pero que en el resto de España no convence, como le advirtieron algunos. Por encima de Despeñaperros, no ha logrado sumar más votos que Pedro Sánchez. El exsecretario general del PSOE la aventaja por 10.000 avales fuera de Andalucía, y se ha impuesto a la andaluza en diez federaciones.

Este golpe imprevisto ha obligado al equipo de Díaz a redefinir la estrategia de campaña, consciente de que en las próximas dos semanas, la andaluza tendrá que intensificar su presencia fuera de Andalucía, precisamente en las regiones donde más ha pinchado. Lo hizo este último fin de semana, acelerado, con mítines el viernes por la mañana en Palma de Mallorca y por la tarde en Ibiza; el sábado voló a Catalunya, un agujero negro para las aspiraciones de la sevillana, porque apenas ha logrado sumar 1.000 avales, y ofreció un mitin en Cornellá; y el domingo se desplazó hasta Aragón, otra región hostil, donde estuvo con militantes de Zaragoza por la mañana y de Huesca por la tarde. Lo mismo había hecho el fin de semana anterior: cuando se inauguraba la Feria de Abril en Sevilla, cogió un avión para Galicia, otro de los territorios afines a Sánchez.

La preocupación de Díaz por la corta ventaja que le separa de su rival también se ha notado en el discurso de la andaluza, más duro, con las mandíbulas más tensionadas. La presidenta ha abandonado el llamamiento a la unidad y al respeto al compañero y ha entrado en el cuerpo a cuerpo directo con Sánchez, mofándose de que celebre “ser el segundo por tercera vez”, en alusión a los dos derrotas en las elecciones generales.

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