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La oprobiosa detención del joven disidente cubano Reniel Rodríguez

Los titiriteros del régimen cubano -expertos en tristes manipulaciones que el público nacional e internacional sigue comprando y legitimando- han sumado una nueva pieza a su vulgar videografia de la infamia. La protagonista, a quien no le han pagado por actuar pero sí han obligado a hacerlo, es María Josefa González Mayé, madre del adolescente Reniel Rodríguez González, youtuber disidente al que la policía política apresara en uno de esos centros de castigo y adoctrinamiento comunista, eufemísticamente llamados «escuelas de formación integral». 

El delito de este menor de edad (15 años) es haber promovido la marcha cívica convocada para el 15 de noviembre (15-N) por la plataforma Archipiélago y que la dictadura frustró gracias a una intensa campaña de terrorismo mediático, atizada con la divulgación de condenas de más de 20 años de cárcel a quienes salieron espontáneamente a protestar el histórico 11 de julio.

A ello hay que sumarle que quienes manifestaron su deseo de marchar fueron durante meses amenazados, secuestrados, citados a interrogatorios en unidades policiales, sufrieron violentos actos de repudio y todo tipo de represión, con el objetivo de desmantelar, tal como ocurrió, la manifestación pacífica de un pueblo que mayoritariamente está en contra del régimen. 

Reniel, miembro fundador de la Alianza Juvenil Libertaria, conocido por su canal de YouTube y su cuenta de Twitter @LunaticoDebates, tiene una larga lista de videos abiertamente contrarios al régimen, donde denuncia el Decreto-ley 35 que codifica aún más la censura castrista, reclama la liberación de los presos políticos, explica las propuestas de Archipiélago para el 15-N, expone el adoctrinamiento comunista y lavado de cerebros en las escuelas, critica la ideología de género y desmonta el izquierdismo hipócrita de Black Lives Matter

Mientras el dramaturgo Yunior García, el rostro más visible de Archipiélago y presentado como el líder del grupo, no salió a marchar el 14 de noviembre tal como había prometido -solo y con una flor blanca- ni tampoco lo haría el 15, (sino que secretamente tomaba un avión rumbo a Madrid dejando atrás la manifestación a la que durante meses había convocado), en cambio Reniel, consciente de la represión, sí se arriesgó a salir a marchar e incentivar la marcha.

El día 14 el adolescente publicó una foto en Twitter donde se le ve vestido de blanco en las calles de la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas: «Bro ¿Dónde hay gente? Llevo casi 1 hora buscando y mis amigos me dejaron solo«. 

Luego de ser apresado, los gendarmes del castrismo le obligaron a eliminar algunos de sus tuits y pedirle a sus Luego de ser apresado, los gendarmes del castrismo le obligaron a eliminar algunos de sus tuits y pedirle a sus seguidores que borraran uno de sus videos compartido en Facebook.

La Alianza Juvenil Libertaria informó que estaba recluido en la Escuela de Formación Integral de Matanzas, donde, según reconoce el propio régimen, se le aplican «técnicas terapéuticas y métodos pedagógicos». Allí, denunció la Alianza, raparon a la fuerza a Renier y le trataron con el odio con que la Revolución violenta a un adolescente antiizquierdista: alguien debe ser castigado por oponerse públicamente al socialismo real. 

«Nuestro compañero Reniel se encuentra en el EFI (Escuela de Formación Integral). Estos centros son dirigidos por el Ministerio del Interior, donde se asegura un completo adoctrinamiento y cambio de conducta para los jóvenes. Su cabeza fue rapada y sólo tiene acceso a una llamada“, publicó la Alianza en Twitter. 

Cuando en las redes sociales esta denuncia acaparó la atención más allá del contexto nacional, los represores decidieron soltar al muchacho, no sin antes pretender blanquear la violación con un video, donde la madre del adolescente es obligada a justificar la arbitraria detención y los maltratos que su sufrió su hijo. 

De todos modos, aunque el video oficialista no logra desmentir el arresto, hay quienes aún defienden que todo fue una manipulación de los opositores al castrismo, y no al revés, incluso fabricaron un cartel adulterando la realidad, catalogando el hecho como «fake news». La verdad es que no llega a ser por el descontento expresado en las redes, el muchacho estaría condenado por querer marchar libremente. ¿O por qué otro “delito contrarrevolucionario” tendría la policía política que raparle la cabeza, interrogarlo, tratarle como un delincuente y amenazar a la madre durante 2 días? 

La madre, en el burdo video orquestado por la Seguridad del Estado, relata que Reniel «subió a las redes un video, un videíto, una convocatoria que hizo. Yo lo supe después, muy tarde, no lo supe en un primer momento. Al otro día vinieron unos oficiales. Me pidieron, me explicaron la situación que estaba pasando, que necesitaban que yo llevara al niño a Menores (Dirección de Menores del Ministerio del Interior de Cuba) para conversar con él. Yo fui a la escuela, lo recogí y lo llevé».

En el video manipulado, a pedido de los carceleros del adolescente, la madre reitera que el trato policial fue bueno: «A mi niño lo trataron muy bien en todo momento. Habló mucho con ellos, hasta de todo. Ellos estaban ahí y mi hijo estaba perfectamente bien ahí con ellos, lo trataron bien. Mi hijo llegó ahí, ya mi hijo sabía lo que había hecho, ya él sabía, él tuvo un regaño muy fuerte en la casa. Él llegó bien ahí, llegó normal». 

«Después se le informó que tenía que venir para acá, para el EFI. Imagínate, él como todo niño al fin no entendía por qué. Él no entendía por qué él venía para acá. Yo en un momento también me puse… no veía, pensé que era otro lugar», dice la madre en el falso video donde le ordenaron actuar. Pero sólo los adeptos del régimen y los tontos útiles pueden creer, o decir que creen, que el youtuber disidente no sabía por qué lo citaba a interrogarlo la tiranía que él tanto ha criticado por situaciones similares. 

«Me di cuenta que esto es una escuela, recibimos un buen trato también. Yo me fui con otro concepto», manifestó, como en una pésima telenovela revolucionaria, y «aclaró» que «el niño estuvo dos días en la escuela» y que le permitieron visitarlo. El espectador inteligente o al menos no adoctrinado se preguntan ¿por qué en el video oficialista no aparece Reniel? ¿Y por qué aún no ha aparecido en sus redes? ¿La policía política le habrá prohibido hacerlo hasta que le crezca el cabello? La desinformación del régimen no puede evitar que emerjan las incógnitas. 

Para intentar paliar la situación, el diario Girón de la provincia Matanzas explicó que «como en Cuba los hechos de los menores no tipifican como delitos, se llevan a una escuela por unos días donde se les orienta y se les enseña a evaluar su comportamiento cívico» y para «legalizar» represión editorializó lo siguiente: «se aclaró que la convocatoria a marchar era ilegal, por lo tanto el menor instigó a la desobediencia. No cumplir la ley, en cualquier lugar del mundo, tiene consecuencias». 

En la fraudulenta entrevista, que según el oficialismo fue realizada en la EFI cuando el niño aún estaba allí recluido, dice María Josefa: «en todo el tiempo que mi hijo estuvo ahí, con los oficiales, con la fiscal… Yo estuve presente todo el tiempo que mi hijo estuvo ahí. Mi niño nunca estuvo solo ahí, lo trataron muy bien en todo momento», insiste la madre en el video, constantemente cortado por los editores del régimen. Para conocer toda la verdad habrá que esperar a que la señora pueda hablar con libertad. 

Hacia el final de la forzada declaración, la madre interpreta el principal mensaje que le ha obligado enviar la dictadura, como escarmiento a los adolescentes que se sientan motivados a denunciar en redes sociales la tiranía en la que viven: «A todos los padres, que por favor estemos más pendientes a las redes sociales de nuestros hijos«. 

Otra vez se siente a flor de piel la ilegitimidad de la frase y que la mujer está bajo coacción, que todo es un vil montaje, un chantaje a todas luces, pues Reniel, en sus cuentas de YouTube y Twitter (Lunático Debates) ha publicado numerosos videos denunciando la naturaleza represiva y demagógica del castrismo y la izquierda mundial, con miles de vistas y suscriptores, por lo que alcanzó fama dentro y fuera de la Isla. Y la madre bien sabe que todo el que quiera podrá darse cuenta de la farsa. Su actuación fue buena. Engañó a los esbirros cumpliendo su pedido y nos dejó saber la verdad. 

A pesar de la mala edición del video y de la máscara que cubre las expresiones faciales de María Josefa, en el video se ve a una madre atemorizada, conteniendo sus ganas de llorar, aclarando que en todo momento los represores trataron bien a su hijo, en fin, interpretando, como mejor pudo y con toda la represión que imaginamos a su alrededor, el guión con que la chantajearon para devolverle a su hijo. 

La Alianza Juvenil Libertaria denunció la coacción sufrida por la madre en la filmación del video que intenta exculpar a la dictadura castrista. «El amor de una madre por su hijo no conoce límites. Creemos que hubiese sido más verídico que el niño, Reniel, hubiera hecho la declaración, dando sus razones y exigencias. No haciendo esta copia barata de un reality show. Seguimos pidiendo imágenes concretas de su situación», escribió en Twitter la Alianza. 

En las redes sociales aparecieron tristes comentarios, la mayoría lanzados desde fuera de la Isla, criticando a la madre porque hizo un mea culpa y habló bien de quienes le atemorizaban y tenían preso a su niño. El oportunismo y la doble moral no entienden de fronteras: no pocos cubanos (venezolanos y otros que han sufrido la violencia totalitaria) arrastran estos males a donde quiera que vayan.

Valdría la pena preguntarse si esos valientes opositores de larga distancia, que a lo mejor dentro de su país nunca se atrevieron a criticar ni un apagón eléctrico, que harían ante el terror de la policía política, amenazandolos con su hijo. No dudo que algunos hubieran salido en el video diciendo: «Gracias Díaz-Canel por rapar y salvar a mi hijo. Viva Raúl, viva Fidel, viva el comunismo». 

María Josefa accedió a hacer esas falsas declaraciones como lo haría la mayoría de las madres cubanas con tal de no ver a su hijo en la cárcel, de donde no iba a sacarlo ningún abogado porque bien sabemos que los tribunales revolucionarios son un simulacro, extensión del Partido Comunista.

No importa si mintió en el video, lo cual se hace evidente y eso hay que agradecérselo, pues detrás de su actuación hay un mensaje donde se mezcla la ambigüedad y el auxilio. Actuar de otro modo la hubiera convertido en una heroína o una mártir más de estos casi 63 años de totalitarismo. Lo que más importa es que salvó a su hijo de la cárcel castrista, de la que se han alejado no solo Yunior Garcia sino miles de los que, fugados de diversas maneras, hoy militan en las variopintas filas del exilio. 

Hacer otra cosa, en su terrible circunstancia y bajo la total indefensión que sufren los cubanos, sería un crimen, una idiotez, una traición a su hijo, que de ninguna manera tiene que sufrir la ignominia, el olvido y todo tipo de vejaciones en el presidio político. Quien quiera creerse la versión oficialista, que se la crea. Pero ningún chanchullo virtual podrá estar por encima del dolor de una madre y su responsabilidad con su hijo ante un régimen criminal. La dictadura actuó como una dictadura. La madre actuó como una madre. Esa es la verdad. 


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