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La OTAN advierte a China: «Aún no es un adversario, pero sí un grave desafío si no busca la paz»

«China aún no es un adversario, pero sí un gran desafío«, ha advertido Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, tras haber reunido a los aliados con los cuatro socios del Indo-Pacífico, es decir, Corea, Japón, Australia, Nueva Zelanda; y los seis países de la UE que no forman parte de la OTAN, además de Georgia.

Además, la Alianza y la UE lucharán «de la mano y complementariamente» contra el «inaceptable uso político de las migraciones y los suministros energéticos como el gas como amenazas híbridas». Así lo ha aclarado, por su parte, José Manuel Albares, a la salida de la segunda sesión de la cumbre de Madrid, que versó sobre los «retos globales de la OTAN».

China y estos «usos bélicos» de herramientas políticas están, desde este miércoles en el objetivo de la Alianza. «La misión de Pekín, como miembro permanente del Consejo de Seguridad, es trabajar por la paz, eso es lo que esperamos de su relación especial con Rusia, y ojalá veamos su mano tendida», abundó el ministro español.

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Stoltenberg, por su parte, fue menos diplomático: «Es un régimen que controla a su población, que utiliza la desinformación, y que está rearmándose especialmente con material nuclear«, dijo al inicio de su rueda de prensa. «China debe trabajar en un orden mundial con reglas» porque vivimos «en el momento más grave desde la Guerra Fría».

Migrantes y gas

La OTAN había invitado a su segunda sesión a los socios más lejanos, pero más afectados por la escalada de Pekín, al que coloca la Alianza sólo un escalón por debajo de Rusia: de amenaza a desafío. Pero la sesión también versó sobre otros retos más difusos, como los ciberataques y la guerra híbrida.

De hecho, a petición de España, no sólo los «actores autoritarios y competidores estratégicos», sino «la instrumentalizarían de la inmigración y la manipulación de los flujos energéticos». La Alianza ha pasado a considerarlos una de las denominadas «amenazas híbridas» para la próxima década. Y las afrontará de la mano de la Unión Europea, el agente más interesado, por su exposición directa.

José Manuel Albares y Antony Blinken, secretario de Estado de EEUU, en la cumbre de la OTAN de Madrid.


José Manuel Albares y Antony Blinken, secretario de Estado de EEUU, en la cumbre de la OTAN de Madrid.

Efe

Fuentes de Moncloa aclaran que este punto «se lleva discutiendo meses», es decir, que el interés español no nace de las recientes crisis con Marruecos y Argelia. «Es una realidad que lleva tiempo desarrollándose, y que se ha exacerbado tras la guerra de Ucrania».

Es decir, es la influencia china y rusa en el Sahel, y en Argelia… aunque también tiene que ver con los compromisos del martes, alcanzados entre Sánchez y Biden, de un trabajo por la «inmigración ordenada y regular»… es decir, no es sólo, pero sí es también Marruecos

Pasadas las 13.00 horas, había llegado a la sede de la cumbre el presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel. Se incorporaba a la hora del almuerzo para preparar la segunda sesión de la Cumbre de la OTAN en Madrid, que versaba sobre los retos globales de la Alianza.

A esta reunión ya estaban invitados a participar Suecia y Finlandia, los dos países candidatos que firmarán previsiblemente su protocolo de adhesión el próximo 5 de julio en Bruselas, después de la «cita histórica de Madrid», además de los otros cuatro europeos que no forman parte de la OTAN: Austria, Irlanda, Malta y Chipre.

Junto a todos ellos, participaron en la sesión la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presente desde por la mañana, el ya citado Michel, y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell.

La reunión era clave para presentar a los socios de la Alianza el Concepto Estratégico de Madrid, que es el documento que ha dejado fijadas las amenazas, los retos y el modo de abordarlos por parte de la Alianza. Una hoja de ruta que afronta no sólo a Rusia como la «principal amenaza» para la OTAN, sino que le da casi el mismo peso al terrorismo «en todas sus formas», muy especialmente las yihadistas procedentes del flanco Sur, y el «desafío sistémico» que representa China.

«El mundo ha cambiado mucho desde el Concepto de Lisboa en 2010″, explican fuentes de la Presidencia del Gobierno. «Y los aliados han mostrado su contundente compromiso de unidad, en un momento crítico de la Historia que se da cada tres o cuatro generaciones», como dijo el propio Joe Biden en su reunión en Moncloa con Pedro Sánchez, este martes.

El Concepto Estratégico es, en realidad, «un diagnóstico de ese mundo, que analiza punto por punto las amenazas y los desafíos» que afronta la Alianza «y la dota de los instrumentos y recursos necesarios para enfrentarlos».

Por eso, la presencia de los países y las instituciones de la UE en la sesión era muy importante. «El presidente tiene un concepto muy claro de la complementariedad entre la OTAN y la UE», explican las citadas fuentes. Tan importante como la «cena euroatlántica» organizada por Moncloa este miércoles en el Museo del Prado, recibida como «una gran idea» por el secretario general, Jens Stoltenberg.

La Cumbre de la OTAN ya comenzaba este miércoles «con el éxito hecho», según Moncloa. Por un lado, el «mensaje firme de unidad enviado a Rusia» con el acuerdo de la tarde del martes para que Turquía levantara el veto a la adhesión de Suecia y Finlandia. Por el otro, el «refuerzo de seguridad del flanco Sur» que supone la ampliación de la presencia de buques de guerra estadounidenses en Rota.

«Un éxito»

Margarita Robles, ministra de Defensa, dejaba ver en conversación con este periódico el enorme grado de satisfacción que tiene el Gobierno. Como de objetivo cumplido, tras publicarse, en su redacción final, el Concepto Estratégico de Madrid. «Ayer por la tarde», apuntaba un alto cargo de Defensa a este periódico, «pasamos del borrador siete al diez». Es decir, «hasta la última palabra se mide milimétricamente».

De hecho, desde mediodía el ambiente entre los funcionarios españoles era casi de relajación. Que es algo que va más allá de la alegría, porque se une a la sensación de que «el esfuerzo de meses ha valido la pena». Hace un año, se confirmó que Madrid sería la sede, «en septiembre nos pusimos a trabajar duro, y desde febrero el acelerón ha sido total».

Queda la segunda jornada de la cumbre por delante, pero «si acabara ahora, ya sería un éxito», explicaba Albares, por su parte.

El resultado de la segunda sesión también satisfacía a la delegación española. El presidente Sánchez se ha empeñado, en los últimos meses, en insistir en tres conceptos políticos: que la OTAN es una alianza de democracias, que es una organización defensiva que «apuesta por la paz y los derechos humanos», y que la Unión Europea ha de ser «corresponsable y complementaria» en la futura defensa de sus intereses con la Alianza.

Por eso mismo, además, el Gobierno de España ha estado muy implicado en los trabajos de la Brújula Estratégica que ha pilotado Borrell. El documento comunitario es similar al Concepto Estratégico que se aprobará estos días en Madrid, pero es el primero de esas características en la Unión.

Es decir, se trataría de la primera piedra de una Europa de la Defensa y la Política Exterior Común: embrión de la futura Fuerza de Intervención Rápida, basada en la UME de las Fuerzas Armadas.

Los dos primeros argumentos, esos de que la OTAN es «pacífica» y «democrática» abundan, en estos momentos, en las razones por las que la Alianza se enfrenta a Vladímir Putin. «Y son la fuerza que nos da la unión, que es el motivo por el que la guerra no se ha extendido más allá de las fronteras ucranianas», ha explicado Stoltenberg. 

La Alianza arma, asiste y financia a Ucrania, pero no combate directamente. Y ése es el único modo de defender «los valores y principios democráticos» de la UE y la OTAN, «los de la paz y la libertad». Cualquier pretexto sería aprovechada por Moscú, y no haberle dado ninguna, ha dejado sus amenazas en bravatas, y sus movimientos de tropas junto a las fronteras de las repúblicas bálticas o de Polonia, en meras maniobras.

Y es que por mucho que haya reclamado Volodímir Zelenski desde Kiev, la OTAN se mantiene firme en el «apoyo rotundo» pero no intervención en el terreno. «Eso nos colocaría en el riesgo cierto de enfrentamientos directos con las fuerzas rusas», han explicado fuentes de Defensa a este diario, «y eso nos llevaría, con toda probabilidad, a la III Guerra Mundial«.

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