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La parlamentaria de Vox por Almería deja el grupo tras denunciar «acoso laboral» y pide ser diputada no adscrita

La diputada Luz Belinda Rodríguez, durante una intervención en el Parlamento.

Luz Belinda Rodríguez Fernández (Almería, 1980) puso el martes punto y final a su etapa en  Vox. Considera que la situación que atraviesa por el acoso laboral que ha sufrido en los últimos meses por parte de la dirección del grupo parlamentario andaluz es más que insostenible y no aguanta un minuto más a pesar de las presiones recibidas hasta ayer mismo. Tan claro lo tiene que cogió sus pertenencias y vació el despacho a la espera de que se formalice oficialmente la baja en el partido y su tránsito al grupo de los no adscritos.

La que fuera cabeza de lista del partido de Santiago Abascal en las elecciones autonómicas en Almería ha llegado incluso a denunciar a sus compañeros en la Comisaría de Sevilla de la Policía Nacional porque le abrían cartas y correspondencia personal sin que haya autorizado a nadie, además de mantenerla apartada de todos los actos y reuniones sectoriales de la formación, también los que son de su competencia directa como portavoz de la Comisión de Presidencia, Administración Pública e Interior.

Este mobbing que ha querido exponer públicamente a través de Diario de Almería se intensificó el pasado verano cuando le retiraron el cargo de portavoz adjunta del grupo parlamentario después de una serie de maniobras inapropiadas. Desde ese momento, según manifiesta, no le permiten presentar iniciativas y cualquier propuesta que pone sobre la mesa se retira y no llega al plenario, sin importar que el argumentario sea acorde con los principios de la formación y lo que se defendió durante la campaña electoral. Ni los cazadores, ni los vigilantes de seguridad, ni la equiparación salarial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad… lamenta que en el grupo se aferren al sillón y nada se promueva sin el beneplácito del PP. “Almería no está representada, me han llegado a decir que me calle en las reuniones y no puedo defender a mi gente, a la que nos votó, cada vez me representa menos Vox y los compañeros están muy quemados con esta dictadura”.

Luz Belinda Rodríguez llegó a sumar cuatro cargos orgánicos del partido en la provincia y hoy ni le informan de los actos. Es más, ha denunciado que la recortan en las fotografías que publica su formación en redes sociales y comunicados -la única que no aparecía en la felicitación navideña- y ese acoso lo ha trasladado a la dirección nacional sin amparo de ningún órgano interno de Vox. “He llorado mucho de impotencia, porque no me dejan trabajar, me han silenciado y no aguanto más”. Explica que siendo aún la portavoz adjunta del grupo no la dejaron participar en la negociación de los presupuestos andaluces con PP y Ciudadanos. “Me echaron fuera, sólo hombres, las mujeres somos un cero a la izquierda y parece que sólo servimos para hablar de la igualdad”, lamenta en alusión al hostigamiento que ha sufrido en su propio partido.

Y no ha sido la única, la todavía parlamentaria ha explicado que el exportavoz del grupo, Francisco Serrano, es otra de las víctimas de la dirección regional al no ser informado y quedar invisible ante la opinión pública. En base a una denuncia orgánica de los hoy ‘jefes’ del grupo, acusándola de no acudir a su puesto de trabajo, se le retiró la portavocía adjunta y comenzó su calvario. Presentó 42 páginas de alegaciones que no se atendieron. “Decían que no iba al Parlamento y lo pude desmentir con todo tipo de pruebas, vídeos, audios y documentación; puedo demostrar todo lo que digo”, añade. A partir de ahí sus iniciativas no prosperan, a no ser que las firme otra persona, y no aparece en los comunicados. Sus redes sociales se quedaron ancladas en el mes de agosto y también quedó al margen de la gestora provincial.

Cuando empezó a pedir ayuda a los órganos estatales, con la firme intención de llegar a Javier Ortega Smith y Santiago Abascal, llegó a comprender que la jerarquía no se negociaba y su papel era obedecer. Desde la dirección del partido le han pedido que retire la denuncia en reiteradas ocasiones, la última vez este martes en una reunión. «También me han enviado a los hombres de negro de Madrid para pedirme que entregue el acta, pero no voy a dar ni un paso atrás». El día 30 de enero tiene que ratificarse ante el juzgado y quieren evitarlo a toda costa. Le ofrecen, según confiesa, hasta recuperar la portavocía adjunta y repetir en la próxima lista de las autonómicas, pero es demasiado tarde. Llegó a Vox para trabajar y defender los compromisos con los ciudadanos. «Yo no he venido aquí sólo para votar».