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La polémica de Albert Einstein y la existencia de Dios

Hay muchos interrogantes sobre las opiniones de Albert Einstein y la existencia de Dios, ya que, según la circunstancia, la gente ve lo que quiere ver o interpreta según le convenga en cada caso.

Y es que religión y ciencia no siempre casan bien. De hecho, científicos actuales como Kip Thorne afirma que no ve problema en que exista un dios, siempre y cuando se rija por las leyes físicas.

Pero, si existe un científico influyente en la historia humana al que se le preguntó reiteradamente sobre su opinión religiosa por la existencia de Dios, ese es Albert Einstein.

Albert Einstein y la existencia de Dios

Entonces, ¿qué opinaba realmente el genio de Einstein sobre la existencia de un ser omnipresente de gran poder? La verdad es que sigue siendo un tema polémico, espinoso y lleno de aristas, pues el científico tampoco se terminaría de mojar públicamente definitivamente.

Este tema ha vuelto a la palestra debido a dos subastas en dos de las casas más prestigiosas del mundo. Por un lado, Christie’s subasta una carta de 1954, un año antes de la muerte del genio, en la que Einstein escribe: “La palabra Dios no es para mí nada más que la expresión y el producto de la debilidad humana, la Biblia una colección de leyendas honorables, pero primitivas”.

Por su parte, Shoteby’s subasta una Biblia propiedad del genio en 1932 en la que está escrito: “Este libro es una fuente inagotable de consuelo y sabiduría viviente”.

Entonces, ¿cuál de estos escritos de Einstein está en lo cierto si ambos fueron redactados por el genio? Lo cierto es que pasa mucho tiempo entre uno y otro, y se sabe que la Biblia fue un regalo que se les hizo a Einstein y su mujer, probablemente por alguien bastante religioso. Esto pudo llevar al científico a escribir esas palabras por respeto a la persona que le daba aquel obsequio.

Según los expertos que más han estudiado la figura de Einstein, él se consideraba judío, pero también entendía las religiones como encarnaciones de supersticiones infantiles, y eso parece bastante más lógico, habida cuenta de la crudeza con la que el genio trataba estas creencias en sus cartas más privadas, pese a que en público nunca se terminaba de mojar.

Según Einstein, Dios no juega a los dados, es decir, que como declara Thorne, podría existir siempre que se rija por leyes físicas. Ahora bien, para el genial científico, “la palabra de Dios es producto de la debilidad humana”.