La polémica por el minuto de silencio en el Congreso

Nunca antes un minuto de silencio había levantado tanta polvareda. La reacción de Podemos al homenaje del Congreso a Rita Barberá ha abierto un debate de alto voltaje. Pablo Iglesias se ha negado a rendir honores “a alguien cuya trayectoria está marcada por la corrupción”. A su lado, Iñigo Errejón, Alberto Garzón, Carolina Bescansa y el resto de diputados de Podemos han abandonado el hemiciclo. “Hacer un minuto de silencio en el Congreso por la muerte de Rita Barberá es un homenaje a su trayectoria. Nos negamos y nos salimos”, ha apuntado Garzón.

El exceso de celo de Unidos Podemos, que no ha compartido Compromís, ha obligado al resto de grupos a intentar equilibrar la balanza. Y el PP, que hace dos meses pidió a la exalcaldesa que abandonara el partido, ha sido quien ha liderado la indignación por la actitud de Iglesias y sus compañeros. “Pensé que esta gente era de otro tipo, pero me han confirmado que no, han confirmado mis peores temores, y lo que pido al señor Pablo Iglesias es que haga una profunda reflexión sobre lo que ha hecho esta mañana, sobre el significado de su gesto y sobre el cainismo que algunos practican en la vida normal y en la política”, afirmó Rafael Hernando, portavoz de grupo popular en la Cámara Baja.

“En la política, y en la vida en general, hay que saber diferenciar la firmeza de la dureza y la dureza de la crueldad”, ha afirmado la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. La presidenta de PP catalán y secretaria primera de la Mesa del Congreso, Alicia Sánchez Camacho, ha denunciado el “ensañamiento” y la “cacería” hacia Barberá. “Pido que esto puede servir para que todos reflexionemos sobre los límites del Estado de Derecho, porque no se puede enjuiciar a nadie sin que haya sido juzgado y condenado en los tribunales ni hacer una persecución y una cacería como se ha realizado con Barberá”, añadió.

El furibundo debate traspasó las puertas del Congreso y se instaló -como no- en las redes sociales, donde no hubo tregua. Lejos quedaba el consenso alcanzado en agosto de 2015 para guardar un minuto de silencio en memoria del veterano dirigente socialista Txiki Benegas o para los homenajes a los expresidentes Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo.

Incluso hubo unanimidad el 22 de noviembre de 1989, el día en que se constituían las Cortes horas después de la muerte de Josu Muguruza, que acababa de ser elegido diputado de Herri Batasuna y que nunca llegó a ejercer el cargo al ser asesinado en un atentado.

Pero, aunque pudiera parecer lo contrario, los homenajes en el Congreso no son tan habituales. E incluso algunas peticiones incluso fueron denegadas. Ejemplo de ello es lo que pasó en septiembre de 2010 cuando la Mesa del Congreso denegó hacer un minuto de silencio por el fallecimiento del popular José Antonio Labordeta, que estuvo dos legislaturas defendiendo los postulados de la Chunta Aragonesista.

El órgano que presidía el socialista José Bono y del que formaban parte Ana Pastor (actual presidenta del Congreso), Jorge Fernández Díaz, Celia Villalobos, el ahora conseller d’Interior Jordi Jané o Teresa Cunillera desechó la idea porque no se había seguido este procedimiento tras la muerte de otros parlamentarios.

“Estas cosas (homenajes) no se han hecho nunca en el Congreso ante la desaparición física o el fallecimiento de nadie”, afirmó Iglesias, que puso como ejemplo “lo que ocurrió” con Labordeta. La portavoz adjunta de Unidos Podemos en la Cámara Baja, Irene Montero, esgrimo el mismo argumento que su jefe de filas. “Creemos que hacer homenajes a personas cuya trayectoria ha estado marcada por la corrupción no es algo que deba hacer esta Cámara. No es una tradición parlamentaria, no se hizo con Labordeta, no se hizo con nadie”, insistió. “Con Labordeta se propuso y la Mesa del Congreso lo desestimó. Por eso no hemos compartido esa decisión política y hemos optado por marcharnos”, defendió por su parte Alberto Garzón.

Loading...