La policía intentó frenar la huida del pistolero de Gavà con seis disparos a su coche

El pistolero de Gavà trató de huir tras disparar a bocajarro a dos agentes que trataron de identificarlo. Cogió su Alfa Romeo 156 color verde y abandonó el lugar. Los policías malheridos cogieron la matrícula y dieron la voz de alarma a los Mossos d’Esquadra. Enseguida se montó un espectacular dispositivo de persecución, con helicóptero incluido, donde trataron de neutralizarlo con seis disparos.

Según ha podido saber La Vanguardia, solo dos de las seis balas de los agentes llegaron a impactar con el individuo cuando iba por Sitges. Una le dio en el antebrazo y la otra en la pierna. Las heridas no le frenaron y continuó con su huida hasta llegar a la urbanización Muntanya del Mar, en Canyelles.

Los agentes temieron que el coche pudiera explotar

Ahora se sabe que el pistolero se llama Jordi Casas Cordero y es un español de 44 años, pero ayer, cuando la policía trataba de detenerlo tras el tiroteo, la información que tenían era escasa: buscaban a un hombre con apariencia sospechosa. La amenaza yihadista que sufre toda Europa hizo que llegaran a creer que podría tratarse de un peligroso terrorista.

El hombre iba armado con un fusil de Checoslovaquia llamado Vz. 58, un arma similar al AK-47 y con capacidad de protagonizar una matanza. La falta de datos sobre el individuo hizo que los primeros agentes que encontraron el coche abandonado temieran una explosión. Desconocían si había una bomba dentro del coche o si el pistolero estaba escondido para atacarles por sorpresa.

El hombre llevaba una Vz. 58, un arma similar al AK-47 El hombre llevaba una Vz. 58, un arma similar al AK-47 (EFE)

Tras una primera inspección rápida, los agentes vieron que el interior del vehículo estaba lleno de sangre y miraron por alrededor por si estaba cerca el agresor. Era una zona bastante ancha de monte con algunas casas abandonadas, así que optaron por esperar los refuerzos para iniciar una batida en profundidad.

Los instantes de espera fueron eternos para los policías que creían que el coche podía explotar en cualquier momento. Aunque ya no se produjeron mayores incidentes y cuando llegaron los compañeros pudieron localizar al agresor con ayuda del helicóptero policial. Jordi Casas estaba medio mareado cuando dieron con él, había perdido mucha sangre, y no opuso mayor resistencia.

Loading...