La portada de la discordia: México contra Melania Trump

En un momento en el que muchos mexicanos viven con la incertidumbre de si sus pesos valdrán algo en un futuro próximo —debido a la constante depreciación de la moneda desde que Donald Trump tomara la Casa Blanca—, Melania desayuna espaguetis de diamantes en todos los kioskos del país. El mismo día en que el nuevo presidente de Estados Unidos firmara un decreto para la construcción del muro, la edición mexicana de la revista Vanity Fair anunciaba la llegada de una nueva portada con la primera dama como protagonista. La entrevista ha puesto en pie de guerra a tuiteros, periodistas e intelectuales del país, que piden más respeto para un México ya “suficientemente humillado” por el magnate. 

El número, que llega esta semana a los escaparates de la prensa para quedarse todo el mes, se expone junto a las noticias más desfavorables para México de los últimos años. Los más críticos consideran en que la entrevista frivoliza uno de los temas más delicados y llega en el peor momento posible. Sobre la primera plana, la politóloga Denise Dresser escribió: “Gracias @VanityFairMX por poner a Melania Trump en la portada. Gran ejemplo de sensibilidad, empatía, patriotismo e inteligencia editorial”. Y recibió más de 2.000 reuits. 

“Para buena parte de la ciudadanía es una agresión”, resume Eduardo Portas, investigador de medios masivos y profesor en la Universidad Iberoamericana y en el Tecnológico de Monterrey. “Ha coincidido con una recuperación del sentimiento nacionalista y el hecho de que la marca no sea mexicana y que vaya dirigida a un sector social específico, de clase alta, es todavía más provocador y dañino para el mexicano de a pie”, añade Portas.

Hace unos meses las reacciones a esta portada hubieran sido muy distintas. Pero los útlimos ataques del nuevo presidente de Estados Unidos a México han impulsado un nuevo nacionalismo contra todo lo referente a Donald Trump, incluida su esposa. “Aunque las familias tienen vida propia, terminan siendo extensiones de los gobernantes. No importa el contenido de la entrevista, la portada ya envía un mensaje en sí mismo: la presenta como un personaje aspiracional, como algo positivo. Y es inevitable separar eso del hecho de que su marido quiere imponer un muro en la frontera y que además lo paguemos nosotros”, apunta el politólogo y analista de medios Mario Campos.

La entrevista se trata de un texto rescatado de la edición estadounidense de GQ (del mismo grupo editorial) de abril del año pasado. Y la propia revista ha invitado a leerlo para calmar a los más enfurecidos, pues es bastante crítico con la primera dama y el nuevo presidente. Habla de su relación con Donald Trump, su familia y se muestra en contra de las operaciones estéticas. En general, ofrece la imagen de una mujer sumisa, que vive a la sombra de las decisiones de su marido: insiste en “no entrar en política ni en temas legislativos”, porque él es “quien se ocupa de esas cosas”. Y sobre los consejos que le da a Trump dice: “Nadie se entera y nadie se enterará jamás, todo eso queda entre mi marido y yo”.

Mientras circulan mensajes masivos para que todo el mundo cambie su foto de perfil de las redes sociales o el avatar de Whatsapp con la bandera de México como símbolo de defensa nacional —uno de los primeros en hacerlo ha sido el propio secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray— cualquier signo de los Trump en México disparará la ira. No importa el contenido.

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