La pugna de Díaz y Sánchez pone en jaque el rumbo del PSOE y de España

“De este proceso podemos salir mal… o muy mal”, alerta un dirigente territorial del PSOE que ahora apuesta por Susana Díaz, aunque sin ser tampoco un rendido admirador de la presidenta andaluza, como les ocurre a algunos veteranos de referencia del partido que simplemente la consideran “el mal menor”.

Aunque entre los apoyos de Pedro Sánchez también hay quien duda de que el ex secretario general del PSOE pueda volver a liderar este proyecto político que, pese a sus 138 años de vida, afronta uno de los momentos más dramáticos y convulsos de su historia.

“De hecho, ninguno de los tres candidatos es la solución”, zanjan, ante la dura pugna que enfrenta a Díaz y Sánchez, que ya pelean voto a voto, y con Patxi López como tercera vía sin posibilidad real de triunfo, pero que tendrá un papel esencial, gane quien gane en las primarias del 21 de mayo, ante el congreso que el PSOE celebrará el 17 y 18 de junio.

La partida se juega a todo o nada, entre una Susana Díaz y un Pedro Sánchez que, según resaltan algunos dirigentes, “se odian”. Motivo por el cual todo entendimiento posterior, personal y político, se presume imposible. El PSOE está completamente fracturado, y esta división es cada vez “más irreconciliable” desde que en el 2010 comenzó el derrumbe de Zapatero. Una caída en picado que arrastró consigo a todo el partido. “La crisis del PSOE es muy profunda, y desde hace mucho tiempo”, admite un expresidente autonómico socialista. “Necesitaremos tiempo para recuperarnos… y la duda es si habrá tiempo”, advierte.

“De este proceso podemos salir mal…o muy mal”, alerta un dirigente territorial

La diferencia entre que gane Susana Díaz o Pedro Sánchez será, al día siguiente, “como de la noche al día”, según asumen en ambos frentes. Para empezar, en el PSOE, que se juega su futuro. Pero esta batalla, obviamente, trasciende los muros de Ferraz.

Y dispara la incertidumbre en una legislatura “de transición” en la que Mariano Rajoy volvió a ser investido presidente del Gobierno –precisamente gracias a la abstención del PSOE, que es la gran arma electoral de Sánchez ahora–, pero que nadie sabe cuánto durará. Rajoy, de hecho, ya puede volver a convocar las elecciones cuando quiera. Todos piensan que intentará prolongar la legislatura lo máximo posible. Pero tiene un gravísimo problema con los presuntos pero continuos escándalos de corrupción que inundan al PP. Y nadie sabe cuánto va a poder aguantarlo el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. Y todo apunta a que Rajoy salvará los presupuestos del 2017, pero nadie sabe si el PNV estará de nuevo dispuesto a salvarle el cuello para los del año que viene…

Así pues, el PSOE tiene que estar cuanto antes en condiciones de zanjar su guerra civil para poder plantar cara al PP en unas elecciones. Susana Díaz piensa que ella es la única solución, aplicando su experiencia: ya reunificó al PSOE andaluz tras la convulsa etapa de José Antonio Griñán y mantuvo la Junta, ganando al PP y sin que Podemos le pisara los talones, pese a que no logró la mayoría absoluta. Y este vuelve a ser su plan: intentar recomponer la unidad en el PSOE –aunque se presume imposible integrar a las tropas de Sánchez– y situarse ya tras el congreso federal a seis o siete puntos del PP en las estimaciones de voto, para volver a ser creíble como fuerza alternativa de gobierno.

Sus fieles piensan que Díaz es la verdadera amenaza para Rajoy y para Podemos. Mientras que un PSOE “radicalizado”, que es el que atribuyen al proyecto de Sánchez, aceleraría su camino hacia la “irrelevancia” del socialismo francés con Benoît Hamon o del laborismo británico con Jeremy Corbyn. Un PSOE que, alertan, seguiría también los pasos de Izquierda Unida y sería más pronto que tarde “engullido” por Podemos.

Tanto Díaz como Sánchez se ven como la gran amenaza para Rajoy y para Podemos

Para Sánchez, en cambio, el PSOE no volverá a recuperar el pulso hasta que expíe el pecado de haber facilitado la investidura de Rajoy y desande el camino que, a su juicio en dirección contraria, como un kamikaze, impusieron Díaz y la gestora de Ferraz tras su “derrocamiento” hace ocho meses. Sólo recuperando su papel como referente de la izquierda, que sus fieles aseguran que perdió el PSOE tras el “golpe de Estado” que sufrió su líder, podrá volver a ocupar su espacio. Y, por eso, también para ellos, es Sánchez la única verdadera amenaza tanto para Rajoy como para Pablo Iglesias.

“Nos jugamos la estabilidad”, aseguran no obstante los adversarios de Sánchez. También en los siete territorios que gobiernan los socialistas. Todos los presidentes autonómicos del PSOE apoyan a la andaluza Susana Díaz: el extremeño Guillermo Fernández Vara, el castellano-manchego Emiliano García-Page, el valenciano Ximo Puig, el aragonés Javier Lambán y el asturiano Javier Fernández. Todos, salvo la balear Francina Armengol, que se pasó de las tropas de Pedro Sánchez a las de Patxi López y a la que ahora –una vez que la recogida de avales demostró las fuerzas de cada uno–, “le ha entrado el tembleque”, admiten en el equipo del exlehendakari.

La cuestión es que tras el congreso federal de junio se celebrarán todos los cónclaves regionales, y ningún presidente autonómico se puede permitir más desestabilización interna de la que ya tienen la mayoría. Singularmente perjudicados del proceso de recogida de avales salieron el valenciano Puig y el asturiano Fernández, pues pese a su respaldo a Díaz fue Sánchez el que ganó esa primera partida en sus territorios. “Esos congresos pueden ser tremendos”, alertan.

Sánchez, eso sí, es el que menos se juega en esta trascendental pugna, ya que no ostenta cargo alguno, ni electo ni orgánico. Mientras que Díaz es la que más riesgo afronta. Si pierde esta partida, temen muchos, quedará “muy tocada” para poder mantener la Junta de Andalucía –aún la joya de la corona del PSOE– en las próximas elecciones. “Bono perdió en el 2000 frente a Zapatero y siguió revalidando su mayoría absoluta en Castilla-La Mancha”, argumentan, no obstante, quienes intentan quitar hierro al asunto.

La mayoría de los presidentes autonómicos del PSOE, en todo caso, reman ahora con más fuerza a favor de Díaz, alertando de que serán “laminados” como gane Sánchez. Los estrategas de Sánchez, no obstante, tratan de disipar estos miedos: “Nosotros no tenemos el poder territorial, así que somos los únicos que estaremos obligados a pactar, nos guste o no, con todos los presidentes autonómicos. En cambio, como gane Susana… nos pasará a cuchillo a todos”.

Los tres aspirantes, cara a cara el 15-M

Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López volverán a verse hoy las caras en Ferraz, bajo la batuta moderadora de la periodista de La Vanguardia Carmen del Riego, en el único debate que celebrarán en estas primarias. Los equipos de Díaz y Sánchez no creen que el debate vaya a mover voto, y el más interesado en el encuentro, para recuperar foco en una campaña muy polarizada por los anteriores, es Patxi López.

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