La renovación que planea Pedro Sánchez en el PSOE

Pedro Sánchez dio ayer el primer paso para tomar las riendas del PSOE al ser elegido secretario general del partido. Ahora, tiene que agarrar esas riendas con fuerza para que no se le escapen de las manos como le ocurrió el 1 de octubre, cuando el aparato de la formación forzó su dimisión. La misión inmediata de Sánchez es tratar de controlar la ejecutiva del PSOE y también recuperar el dominio sobre el grupo parlamentario. Después, el nuevo líder de los socialistas intentará hacerse con las regiones reemplazando a los viejos barones por otros nuevos de su confianza.

La renovación de la ejecutiva se materializará en el congreso que el PSOE celebrará entre el 16 y el 18 de junio. Participarán unos 2.000 delegados, que serán elegidos en los congresos provinciales e insulares que se celebrarán entre el 24 y el 28 de mayo. La victoria de Sánchez de anoche sopla a favor de que esos delegados puedan ser de su confianza. El renovado secretario general obtuvo el 50% de los votos y ganó en todas las autonomías, excepto en Andalucía y el País Vasco.

La potente federación andaluza, todavía afín a Susana Díaz y al actual aparato del partido, intentará tener una presencia visible en la nueva ejecutiva

Eso puede darle confianza de cara al congreso, donde podrá contar con la afinidad de gran parte de los delegados, aunque la potente federación andaluza, todavía afín a Susana Díaz y al actual aparato del partido, intentará tener una presencia visible en la nueva ejecutiva que saldrá de ese congreso. Los afines a Paxi López, que durante la campaña abogó por sellar la unidad del PSOE y que anoche se puso a las órdenes de “mi secretario general”, podrían encontrar abrigo en el nuevo equipo de Sánchez.

Durante los congresos provinciales para la elección de delegados de esta semana se debatirán también las enmiendas, por lo que los afines al nuevo líder del partido podrán introducir también modificaciones en la ponencia marco. Sánchez ha apostado durante la campaña de las primarias por crear un partido nen el que la militancia tenga un papel fundamental, por realizar un giro hacia la izquierda y por no renunciar a posibles pactos con otras formaciones políticas.

El nuevo líder del partido no es diputado, eso le distancia de su equipo, por lo que tendrá que buscar un portavoz de su máxima confianza

En paralelo, Sánchez tendrá también que reorganizar el grupo parlamentario socialista en el Congreso. El nuevo líder del partido no es diputado, puesto que renunció al escaño en noviembre para no romper la disciplina de voto y no abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy. Eso le distancia de su equipo, por lo que tendrá que buscar un portavoz de su máxima confianza. Antonio Hernando, que ha ocupado el cargó desde que arrancó la legislatura, dimitió anoche. Adriana Lastra, una de las artífices de la campaña sanchista en estas primarias, se perfila como su sucesora.

Una vez finalizado el congreso del PSOE, las federaciones regionales disponen de un plazo máximo de 60 días para celebrar sus propios congresos y elegir a los barones del partido. Los resultados de ayer permiten aventurar que el equipo de Sánchez tiene el viento a favor para desbancar a la vieja guardia. Uno de los grandes derrotados de anoche es Javier Fernández, presidente de Asturias, líder del partido en esta región y presidente de la gestora. Fernández ha dado la cara por Susana Díaz desde que Sánchez fue derrocado. Ahora, le podría salir una rival, la propia Lastra, que se perfila como una de las figuras ascendentes del renovado PSOE.

Tampoco le ha ido muy bien a Ximo Puig, otro de los grandes valedores de Díaz. Sánchez arrasó ayer en Valencia lo que deja al presidente de esta comunidad en una situación delicada. Puig llegó a la presidencia de la Generalitat valenciana en 2015 después de años de hegemonía del PP. Ahora, su liderazgo en el PSV podría verse amenazado por otro de los hombres de confianza de Sánchez, José Luis Ábalos, quien tras pasar por una larga etapa en la política municipal dio el salto a la nacional en 2009 convirtiéndose en diputado en el Congreso.

Una vez finalizado el congreso del PSOE, las federaciones regionales disponen de un plazo máximo de 60 días para celebrar sus propios congresos y elegir a los barones del partido

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